Aunque muchos pensaran que el interés de Donald Trump por hacerse con Groenlandia respondía a una bravuconada más del presidente, lo cierto es que Estados Unidos lleva muchos años con la vista puesta en el Ártico, como también la tienen Rusia o China, que desde hace un tiempo se define como un país "casi ártico". El deshielo del Polo Norte no solo ofrece a las grandes potencias la posibilidad de acceder a riquezas, sino también la oportunidad de nuevas rutas comerciales.