“Creo en dinero honesto. Oro, plata y Bitcoin”. El lema puede leerse en algunos bares y en pegatinas que portan orgullosos inversores de la cada vez más popular moneda electrónica. Pero, ¿en qué consiste Bitcoin? Se trata de una divisa virtual, sin soporte físico en monedas o billetes, que se puede adquirir por internet y que sirve para lo que cualquier otra: comprar o invertir para sacarle rendimiento.

Nació en 2008 de mano de unos desarrolladores de identidad desconocida y su particularidad es que no depende de ninguna autoridad política o monetaria, como el Banco Central Europeo o la Reserva Federal. Con la ayuda del software libre, sus creadores diseñaron un sistema que protege y mantiene al día el almacenamiento y distribución de monedas. Además, toda transacción puede llevarse a cabo de usuario a usuario y de manera totalmente confidencial.

¿Qué se puede comprar? De momento, las compras en bitcoins están lejos de hacerle sombra a otras divisas. La mayoría de tiendas que acaparan el comercio electrónico todavía no las aceptan, pero el número de empresas va en aumento, comenzando por bares u hoteles y pasando por algunas tiendas minoritarias de ropa, por ejemplo. Sin embargo, la mayoría de tiendas que aceptan esta moneda siguen siendo empresas de servicios de internet, tales como almacenamiento de espacio web o videojuegos.

Tras unos años sin muchos cambios, más y más usuarios comenzaron a confiar en el futuro de la divisa y al calor de la crisis de Chipre su valor llegó a multiplicarse por 20 hasta superar globalmente los mil millones de dólares al cambio (767 millones de euros). "Si tienes dinero en Chipre y no lo puedes sacar, Bitcoin es una solución anticorralitos", explica a El Huffington Post Jon Matonis, miembro de la Fundación Bitcoin, que presta apoyo a los desarrolladores de la moneda. Es posible invertir en la divisa, pero ésta no tiene más regulación que el número de unidades, que tiene un tope de 21 millones, y un complejo proceso de cifrado para evitar fraudes, por lo que en la práctica es difícil ponerle cerco alguno.

“Hay tres tipos de inversor. El primero es el usuario original, que se hace con bitcoins para comprar otras cosas o las convierte a otras divisas para operar en establecimientos donde no se aceptan. También están los especuladores, que compran Bitcoin únicamente para aprovechar su cotización en los mercados y sacar beneficio. Poco a poco empiezan a aparecer inversores más institucionalizados, con interés a largo plazo, y los primeros fondos de inversión (o hedge funds), como el creado en Malta por millonarios rusos”, explica Matonis. Existen casas de cambio para comprar Bitcoins (la más importante es Mtgox) y cientos de establecimientos, desde bares hasta empresas de internet, que aceptan ya esta divisa como pago como si fuera cualquiera de los tradicionales.

¿Qué ventajas tiene Bitcoin? Tantas como desventajas. Al no depender de los bancos centrales, no existe ningún tipo de intervención política sobre su valor, pero tampoco nadie que controle su fluctuación. Desde noviembre, la moneda ha oscilado desde los 10 dólares (7,67 euros) de cotización hasta superar los 200 dólares (153,4 euros) en abril. Llegó a alcanzar los 266 dólares y caer más de 100 dólares en cuestión de horas, algo que espanta a los inversores tradicionales y es considerado normal por sus creadores, que lo ven como un efecto secundario del éxito. Cualquiera puede comprar bitcoins directamente, o invertir en fondos que gestionan bitcoins, y prescindir de los intermediarios tradicionales, como los bancos y las cuentas corrientes, evitando el posible bloqueo de cuentas y reduciendo los costes por las transacciones.

En palabras de Paul Krugman, premio Nobel y muy poco impresionado por la divisa, "al contrario que las transacciones con tarjetas de crédito, que dejan un rastro digital, las transacciones con bitcoins están diseñadas para ser anónimas y no rastreables. Cuando transfieres bitcoins a alguien, es como si entregases una bolsa de papel con billetes de 100 dólares en un callejón oscuro".

BCE: PUEDE SER USADA POR "CRIMINALES Y DEFRAUDADORES"

Un informe del BCE publicado en octubre, antes de que se iniciase la burbuja de Bitcoin, asegura que ésta y otras monedas virtuales “no plantean un riesgo para la estabilidad de precios, ya que se acuña moneda de manera estable”. Traducido a Bitcoin, significa que el modelo tiene normas claras sobre la aparición de nuevas piezas virtuales. En este momento hay alrededor de 11 millones en circulación y desde su nacimiento se fijó un tope de 21 millones.

En su informe, el BCE también asegura que la aparición de este tipo de monedas virtuales está "rodeada de una incertidumbre legal que podría constituir un reto para las autoridades públicas, ya que estos sistemas pueden ser utilizados por criminales, defraudadores y personas que lavan dinero para llevar a cabo actividades ilegales". Volviendo al callejón oscuro de Krugman, "como cabía esperar, el principal uso que se da al bitcoin hasta el momento, aparte de como blanco de la especulación, es para realizar las versiones electrónicas de esos intercambios en los callejones oscuros, ya que los bitcoins se cambian por estupefacientes y otros artículos ilegales".

Según Matonis, ese es un riesgo inherente a una moneda que no tiene color ni entra a juzgar el uso que se hace de su red, diseminada a través de un software en miles de ordenadores de todo el mundo. “Pero las divisas tradicionales, fuertemente reguladas, ya se utilizan para todas esas actividades de manera masiva, por lo que primero deberían poner en orden sus propias monedas”, asegura. “¿Cuál es el verdadero uso de los billetes de 500 euros?”, se pregunta en relación a la alta concentración de este papel en territorio español. "¿Visto cómo ha afectado y afecta la política monetaria a España, ¿confía usted más en los políticos o en las matemáticas?", añade.

Por el momento, el BCE no considera a Bitcoin u otras divisas virtuales como una amenaza al orden monetario establecido, pero "si su uso aumenta considerablemente, habrá incidentes que atraerán la cobertura mediática con consecuencias negativas para los bancos centrales", señala el informe de Fráncfort. "Se percibirá como que no están haciendo su trabajo", añade. En otras palabras: las autoridades monetarias ven a Bitcoin como un fenómeno inocuo por pequeño, pero piden "hacer un seguimiento cercano" de su expansión por los riesgos que conllevará un mercado sin regulación alguna. Periódicamente se dirigen ataques contra MTGox, la principal casa de cambio, que hacen saltar todas las alarmas. Su web ha permanecido en varias ocasiones caída durante un rato y los inversores se llevaron las manos a la cabeza.

BITCOIN CONTRA ADAM SMITH

Para la Bitcoin Foundation, las monedas virtuales son la verdadera revolución pendiente de internet. "Cuando la gente comience a recibir su salario en Bitcoin todo cambiará, se acabará con la laguna de la transacción", según Matonis. "No necesitaremos un banco, será muy difícil tasar la renta y los impuestos tendrán que centrarse en el consumo" debido al anonimato de las transacciones, según él. Nuestra manera de relacionarnos con el dinero cambiará como lo hizo con la cultura cuando apareció el peer to peer.

Krugman todavía no lo tiene muy claro, sobre todo cuando algunos inversores insisten en comparar a bitcoin con el oro. Adam Smith, uno de los padres de la economía moderna, ya rechazó el modelo en 1776. El economista estadounidense destaca que para que el sistema funcione hace falta una extensa red de ordenadores desarrollando complejas operaciones para autentificar las transacciones y mantener el sistema en pie. Es lo que se conoce como la "minería" de Bitcoin.

Según él, "Smith escribió de una manera realmente elocuente sobre la tontería que es depender de una divisa basada en el oro o la plata, ya que sirve sólo a una función simbólica, pero además consume recursos. Por eso sería interesante sustituirla por una moneda de papel", que se base en otros criterios y en una impresora capaz de poner en funcionamiento más billetes según sean necesarios.

Smith aseguró que las reservas de oro "son una gran parte del capital del país, pero no producen nada para el país". Las operaciones bancarias, en cambio, "permiten al país convertir una gran parte de ese stock muerto (oro y plata) en otro activo y productivo, que genera algo para el país", según reseña Krugman en su blog. Para el Nobel, confiar en Bitcoin es negar casi tres siglos de historia bancaria, que coinciden con los tres siglos de mayor desarrollo económico nunca visto.