En vísperas del verano están apareciendo polillas por todas partes, pero no hay que hablar de plaga, aunque resulta muy cansina la "invasión" de estos insectos que se cuelan en casas principalmente atraídos por la luz. La cantidad de polillas que estos días se ven en varias zonas de la península -y la cantidad de comentarios y dramas con polillas y gritos como protagonistas en Twitter- se debe a su migración hacia el norte de Europa.

Hace días un diario de Melilla, Digital Melilla, hablaba de una invasión de polillas Plusia, de color marrón, "una especie que se encuentra en plantas y cultivos en la franja norte de África y que suele realizar entre dos y tres migraciones anuales hacia Europa".

Desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente remiten a las comunidades autónomas y ayuntamientos. Desde el de Madrid explican a El Huffington Post que "no es una plaga" ni se pone en marcha ningún dispositivo desde la unidad de vectores (destinada a animales que puedan ser peligrosos para la salud de personas y animales) porque éste no es el caso de las polillas. "No hay ningún riesgo para la salud ni generan daños en bienes privados", señalan. Incluso no se debería usar el nombre de polilla. Como no representan ningún peligro para la salud ni tampoco para la ropa "no son polillas", son "mariposas", según ha indicado a El País José Jover, subdirector general de Salud Madrid del Ayuntamiento de la capital.

Las condiciones climatológicas son los responsables, con la temporada final de lluvias seguida de la subida de temperaturas. En el servicio de atención al ciudadano del Ayuntamiento indican que "las lluvias han acabado hace dos semanas y es normal". En Madrid, se han recibido llamadas de vecinos especialmente de la zona de Vallecas. Las de este año son de mayor tamaño respecto a otros años.

¿REMEDIOS CONTRA LAS POLILLAS?

¿Qué remedio hay? La paciencia. Son insectos ocasionales y el mayor daño que hacen es generar molestias. Además, evitar focos de luz con las ventanas abiertas o no tender la ropa en la terraza o en el patio de luces, porque las polillas también se sienten atraídas por la humedad. Otra opción es instalar medidas barreras como mallas mosquiteras y desde el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid se recomienda "no usar insecticidas". Son ejemplares adultos y eso imposibilita su exterminación, aunque también existen trampas con luz ultravioleta, detalló la bióloga Natalia Matellanes a Digital Mellilla.

Por su parte, el profesor de Zoología y Biología de la Universidad de Castilla-La Mancha José Luis Lella García ha explicado a elmundo.es que "en tres días ya no quedará ni una". Esta primavera el movimiento migratorio de las polillas ha sido "muy tardío y parece que han venido todas a la vez", comenta.

Hasta que abandonen España queda el recurso de la paciencia, los gritos y de compartir tu experiencia en Twitter: las exageraciones son bienvenidas. Incluso las polillas han tomado voz propia en esta cuenta:

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