En este caso no se trata de un expresidente, como José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero o Felipe González. Es Artur Mas el que se confiesa en un libro, titulado Servir a Cataluña. Artur Mas, el hombre, el político, el pensador, de la filósofa Teresa Pous y la editorial Ara Libres.

En él, el presidente catalán asegura sentirse un personaje "odiado" en partes de España tras su viraje soberanista y confiesa que ha tenido "tentaciones" de "pocos segundos" de duración de dejar la política que no han tumbado su compromiso en un proceso "sin marcha atrás".

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En formato entrevista, el libro explora la faceta más personal de Mas: su primer recuerdo cuando de pequeño le cayó en la cabeza una paella con aceite caliente, su etapa en el Liceo Francés, las enfermedades que han castigado a su familia, su papel de hermano mayor y de padre, y su relación con su esposa, Helena Rakòsnik.

Tras repasar su trayectoria personal, el libro, de unas 251 páginas, se centra en el proceso por la consulta de autodeterminación, que Mas puso en la agenda política al adelantar las elecciones hace un año, lo que justifica porque quería vehicular "la voz de la calle" y tener el "aval" de las urnas.

"La gente decidió que para seguir el camino a la libertad se tenía que hacer de una forma diferente a cómo lo veía yo", admite el líder de CiU, que perdió 12 diputados, pese a que hubo un voto mayoritario al bloque de fuerzas a favor de la consulta.

El viraje político ha provocado, según Mas, que "vayan descaradamente" a por él:

"Van a por mí. Van descaradamente a por mí. Ahora me he convertido en el objeto de deseo más perverso por parte de algunos. Soy un personaje odiado en algunas partes de España y, concretamente, en Madrid", asegura Mas.

"A mi me han intentado y seguirán intentando hundirme", añade.

SACRIFICIOS PERSONALES

Sin embargo, Mas acepta los "sacrificios personales" en el actual contexto político porque entiende que "tienen sentido si son para proyectos colectivos" y apunta que, en términos generales, una de las mayores facturas que ha pagado por dedicarse desde hace décadas a la política es la de no tener tiempo para sí mismo.

En este punto, el presidente catalán confiesa que alguna vez se le ha pasado por la cabeza "la tentación de dejarlo todo", pero asegura que le ha durado "pocos segundos".

En el libro, Mas reitera que en estos momentos sólo abandonaría sus responsabilidades políticas si tuviera un problema familiar "muy grande" o si llega a la conclusión de que se ha convertido "en un problema más que en una solución" para Cataluña.

El presidente catalán recalca que el proceso soberanista "no tiene marcha atrás", pese a admitir que nadie sabe exactamente qué pasará, y aboga por aplicar "serenidad" y no avanzar "a golpes de arrebatos (rauxa)", aunque plantea que quizás en algún momento "nos la tendremos que jugar", no sin antes analizar bien "cuál es el mejor momento".

Mas descarta alternativas al constatar que el Estado español no ha hecho ninguna propuesta de "grandísimo nivel" para Cataluña y, en todo caso, si un día llegara esa propuesta "se tendría que poner a votación igual que la independencia".

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    Artur Mas, durante el mensaje institucional que ha dirigido a los catalanes con motivo de la Diada de Cataluña.

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