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Una carta de amor llega a su dueño con 51 años de retraso

24/02/2014 16:23 CET | Actualizado 24/02/2014 16:23 CET
Wade Waterbury

Cuando Dean Sparks compró en una subasta de Indiana (EEUU) un anodino y oxidado Chevrolet Bel-Air fabricado en 1959, no tenía idea de que habría un tesoro escondido en un viejo carro con 238.132 kilómetros a sus espaldas.

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Wade Waterbury / Instagram

"No sé por qué, pero de alguna manera este coche destacaba entre todos los demás", ha declarado el hombre, de 43 años, al canal de televisión estadounidense ABC.

Hasta hace poco ese porqué era inexplicable, pero sí lo suficientemente importante para él como para transportar el coche 1.300 kilómetros.

Ya en su ciudad, Corydon, Sparks dispuso a desmontar la caja de metal y encontró algunos objetos del anterior propietario: neumáticos, gafas, zapatos de cuero, e incluso una silla de niño. Sin embargo, uno de los hallazgos valía más que todos los demás.

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Wade Waterbury / Instagram

"Cuando miré debajo del asiento delantero, me encontré con esta carta. El sobre en el que se guardaba ya estaba totalmente hecho jirones por el agua. En la parte delantera se podía leer "Ronnie Waterbury, Pierce, Nebraska" y "De Beverly", pero Sparks ha afirmado que no pudo reconocer el apellido, porque "los ratones se habían comido el papel".

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El hombre abrió el sobre y vio rápidamente que se trataba de una carta de amor, cuyo receptor era Ronnie Waterbury, al que nunca llegó. El punto más importante estaba en el final, porque ahí Beverly escribió: "Vamos a casarnos" y lo subrayó.

La carta estaba firmada por "Beverly Barber" - un primer punto de partida para encontrar a su legítimo propietario. Después de varias búsquedas en Internet, Sparks y su esposa encontraron un vídeo de Youtube en Wade Waterbury, el hijo de Beverly y Ronnie.

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Cuando Wade se enteró del hallazgo, se le saltaron las lágrimas: "¿A quién más se le ocurriría devolver la carta? Todo el mundo habría dicho: 'Ah, vale, una carta', y la habría tirado". Sus padres ya estaban muertos y, para él, los recuerdos de la misma no tenían precio.

Al final, resultó que los padres de Wade se habían casado un par de meses después de la carta, que nunca llegó -lo hicieron también sin la carta. Lo más gracioso era que el coche en el que la pareja se escapó en aquel momento era exactamente ese Chevrolet.

"Sabes -ha asegurado Wade- después de que nuestros propios padres mueren, a menudo deseamos un último momento con ellos, y Dean me ha dado este momento. Él me dio un último vistazo a sus vidas".

Sparks tiene previsto visitar a Wade Waterbury, cuando tenga el coche en buen estado.

Artículo publicado originalmente en The Huffington Post.