Guerra de la manzana en Bruselas: España y Francia se alían para evitar que los nórdicos llamen "sidra" a sus mezclas industriales
Desde la CE proponen una nueva forma de etiquetado de esta bebida. La iniciativa no ha sido recibida igual en todos los países: algunos dicen que es muy restrictiva, otros que es laxa.

La cuna de la sidra es Asturias, aunque en lugares como Inglaterra, Francia e Irlanda también cuentan con esta tradición debido a su clima húmedo y templado. De hecho, se estima que tan solo en Francia el mercado de la sidra (manzana) y la perada (pera) tiene un valor aproximado de 6.000 millones de euros, según analistas de mercado citados por 'Euroactiv'
Sin embargo, al no contar con una definición a nivel europeo y con el objetivo de establecer diferencias entre los productos considerados como tales, la UE ha anunciado que tiene previsto intervenir en este mercado. Una de las ideas, presentada por la Comisión Europea, consiste en aplicar nuevas normas en el etiquetado de la sidra.
La iniciativa, que podría comenzar a entrar en vigor en abril y que ha sido modificada en varias ocasiones, ha sido impulsada por las naciones que quieren proteger a los productores nacionales frente a las mezclas industriales, ya que muchas de estas bebidas apenas cuentan con un 20 % de manzana.
Habrá tres categorías diferentes: 'sidra prémium' para aquellas elaboradas con 100 % zumo de manzana, 'sidra' para los que contengan menos del 50 % y bebidas 'a base de sidra' para las que tengan menos de un 20 %.
Cabe destacar que el borrador anterior a este era mucho más restrictivo, pues proponía un contenido mínimo del zumo del 50 % para que cualquier bebida fuese etiquetada como sidra. Sin embargo, tras la advertencia de varios países (Suecia, Dinamarca y Finlandia) sobre la posible repercusión económica, el plan fue modificado.
Por el contrario, desde Francia han criticado el nuevo borrador, considerándolo demasiado permisivo y defendiendo que o se trata de "100% jugo de manzana o nada", tal y como recogen desde 'Euroactiv'.
En el bloque, los principales productores de sidra son España y Francia, mientras que los mayores consumidores de la UE son España, Alemania, Irlanda y Francia.
