POLÍTICA

Alberto Garzón: "Prefiero una república de derechas a una monarquía que no puedo elegir"

04/06/2014 21:58 CEST | Actualizado 04/06/2014 21:58 CEST

Ha venido dios a verle. Al menos uno editorial, que él milita en Izquierda Unida. Alberto Garzón (Logroño, 1985) presenta nuevo libro, La Tercera República (Península, 15,90€), que en tan solo unos días ya va por la tercera edición. "No", matiza. "¡Me ha venido Juan Carlos a ver!".

El parlamentario más joven, diputado en el Congreso por Málaga, llevaba tiempo preparando un libro que no es como los que en unos días inundarán en tiempo record las librerías analizando la abdicación y el reinado de Juan Carlos I. En realidad, el manual de Garzón habla bastante poco de monarquía o república y sí mucho de un sistema político asentado en los pilares de la participación y la justicia social. Para él, una cosa es la forma de gobierno (en una república puede haber corrupción, claro) y otra los valores cívicos o democráticos de la república.

Cree que en España hay una democracia procedimental, pero no real, y que la abdicación del rey "se ha acelerado" para salvar a la troika y reforzar el capitalismo. Las raíces son profundas, según él, ya que el pecado original quedó grabado en la Constitución y sellado por un pacto de las élites para perpetuar en parte el franquismo. "En España no hubo ruptura, no tuvimos nuestra Revolución de los claveles", advierte. Garzón va a por todas y, por qué no, también a por la candidatura de Izquierda Unida a las generales si se tercia.

-¿Cómo ve a la calle? ¿Con hambre de república?

Veo que hubo una cantidad de gente que no se puede ignorar. Hubo decenas de miles de personas en [la Puerta del] Sol, pero también en otras ciudades, convocadas de forma espontánea, sin ninguna organización ni sindicato detrás. Hubo más gente que en la primera convocatoria del 15-M, mucha más. Y la respuesta del Congreso fue negar la participación en una decisión de tal envergadura. No pudo ser peor.

-Para cambiar la forma de gobierno hay que reformar la Constitución y para eso son necesarios los dos grandes partidos, que no están por la labor de discutirlo. ¿Hay algún atajo?

Primero: no hay que ir tan deprisa como quieren ir. Demuestra su miedo a las manifestaciones republicanas, a la posibilidad de que la calle pueda exigir más participación. Hay una posibilidad legal: la abdicación del rey y la convocatoria de una consulta no vinculante. El rey se mantendría mientras el pueblo delibera. Si en la consulta sale “república”, habrá que adaptar la normativa jurídica y la Constitución. Si el pueblo habla en un sentido contrario a la Constitución, habrá que cambiar la Constitución.

-La justificación del referéndum suena al “derecho a decidir” de Cataluña.

El derecho a decidir también es una demanda de participación política, de no limitar a las elecciones cada cuatro años la participación del pueblo. Hay una forma más radical y profunda de entender la democracia que pasa por la participación más continuada. ¿Por qué no sobre los fundamentales? El derecho a decidir y la república indican que la gente quiere participar, y tenemos muchos mecanismos: referéndums, iniciativas legislativas populares, revocatorios, transparencia, rendición de cuentas… No puede ser sólo votar cada cuatro años.

-¿Una abdicación rápida es un golpe de Estado maquillado?

No, porque está sometido a una legalidad vigente. Sí es una forma de ver la política que no se corresponde con lo que quiere la ciudadanía.

-¿A qué ejemplo actual y vigente debiera parecerse la tercera república española?

Tiene que ser singular, aunque sí debe enriquecerse de los modelos de otros países. Si se entiende la democracia como la satisfacción de las necesidades más básicas, puede recoger enseñanzas de Suecia o los países nórdicos. Pero también puede enriquecerse de la figura del revocatorio, que existe en Venezuela, Ecuador o EEUU. O del uso regular y regulado de referéndums, como en Suiza.

-Tomando el modelo de elección de presidente en Francia y las elecciones europeas, el presidente de la tercera república española sería Mariano Rajoy o alguien del PP. Reforzaría el poder político contra el que usted se rebela.

Hay que diseñar bien la república. Hay dictaduras que fueron repúblicas y habrá que ver si conviene un modelo presidencialista o uno como el de EEUU, casi monárquico. Y en ese diseño hay que ver los contrapoderes. Ojalá estuviéramos ahí.

-Por principios, defendería una república donde el presidente fuera alguien de derechas que no una monarquía.

Por principio democrático sí, aunque yo no le votara. Prefiero una república de derechas a una monarquía que no puedo elegir. Porque además, la monarquía es de derechas por principio.

-En una entrevista en El País ha asegurado que Julio Anguita sería un posible presidente de la república, pero hoy tiene 72 años y no quiere volver a la política activa. ¿Alguien más en mente?

Julio es un referente muy claro, sería excelente, con una gran fuerza ética y moral, pero al final dependería de quien la gente elija. A lo mejor se presenta y no saca un gran porcentaje. No podemos asociar al presidente a alguien que lleva muchos años en política. Hay que dar oportunidad a todo el mundo.

-Muy probablemente, Anguita no concitaría un apoyo mayoritario.

Efectivamente, se presentó a unas generales y no las ganó, también es verdad que con una ley electoral injusta.

"ESTE PAÍS ES REPUBLICANO"

-¿Hay republicanos de derechas?

Claro. De hecho, este es un país republicano, porque hasta la Falange, que dio un golpe de Estado contra la república, era republicana. Lo que pasa es que Franco hizo una maniobra para recuperar la monarquía. Incluso la derecha más honesta es republicana y es muy difícil encontrar a un monárquico por convicción. Otra cosa es el oportunismo político y que haya gente conservadora que prefiere una monarquía. Eso en cuanto a la forma de Estado. Si la entendemos como principio de participación política, la derecha siempre ha sido reticente a una república. Prefiere que se dediquen sólo unos pocos: bien unos elegidos por un golpe de Estado, bien unos tecnócratas o ricos con capacidad para tomar decisiones.

-¿La Segunda República era más democrática que la actual monarquía parlamentaria?

En términos de formas políticas tiene elementos más democráticos; entre otros, que elige al jefe del Estado. Tiene otros menos democráticos por motivos históricos: los referidos a la sanidad o educación públicas y el Estado del bienestar. La propia Constitución de 1931 es bastante limitada.

-La popularidad del rey y la monarquía empezó a caer con fuerza sólo en los últimos años, coincidiendo con escándalo y la crisis económica. Si pasa la crisis y Felipe VI pone de su parte, ¿tendrá el apoyo suficiente?

Él lo va a intentar, claro. Pero en España hubo un pacto de silencio en torno al rey en los medios de comunicación. Se ha roto parcialmente y ha dejado al descubierto corrupción, clientelismo, amiguismo, se han torcido las instituciones en favor de la Casa Real. Hay que tenerlo presente. También la opacidad. El Gobierno no responde ninguna pregunta sobre la Casa Real porque en la Constitución se declara inviolable al rey. Incluso aunque vaya en viaje oficial, pagado por nosotros y con ministros. Todos estos elementos van a continuar con Felipe y él no cuenta con el relato mitificado que se construyó en torno a Juan Carlos, que no hemos podido contrastar. Está en una situación peor y algunos vamos a intentar ponérselo aún peor.

"REPÚBLICA Y CAPITALISMO NO SON COMPATIBLES"

-¿República y capitalismo son compatibles?

Si la república va más allá de la forma del Estado y que se refiere a la necesidad de satisfacer las necesidades del ser humano, creo que son incompatibles. Entendida meramente como forma de Estado lo es, lo vemos todos los días.

-En 1978 había consenso. ¿Lo hay hoy para un nuevo proceso constituyente?

El consenso de 1978 se hace entre unas pocas personas: los aparatos de tres o cuatro partidos y el Ejército. Hoy hay que señalar si es el consenso de Rajoy y Rubalcaba o el consenso de la calle. Con la dación en pago, un 80% señalaba que estaba a favor de lo que decía la Plataforma de Afectados por la Hipotecta (PAH), pero ya vimos cómo acabó la Iniciativa Legislativa Popular (ILP).

-¿Usted es partidario de un consenso en torno a las encuestas?

No, claro. Pero como no nos permiten hacer un referéndum, tenemos que recurrir a ellas.

-En cualquier caso, en el consenso del 78 estaba el Partido Comunista. ¿Cómo se articula ese consenso?

Abriendo un proceso constituyente y viendo lo que la gente vota. Promoviendo un debate público.

-Pero a las urnas hay que llevar ya algo consensuado.

Hay que llevar el debate a la calle, con unas Cortes constituyentes y una ley electoral justa. En 1978 el PC partició, pero en unas condiciones extraordinarias. No se elegía entre monarquía o república sino entre democracia o dictadura. La parte de democracia incluía incrustada la monarquía. Además, Santiago Carrillo no podía convocar a todos los comunistas a debatirlo juntos, porque había una dictadura.

-¿Cómo es posible que alguien que defiende la participación contínua rechace las primarias abiertas? En su libro dice que el partido que las hace es “vacuo, líquido, vaporoso”.

Soy partidario de la democracia interna al 100%. La elección del candidato tiene que ser por primarias y dentro de los partidos tiene que haber transparencia o revocatorios. Las primarias abiertas tienen elementos positivos porque permite a la sociedad participar e incluso al partido recaudar dinero. Pero tiene elementos negativos: que el candidato más mediático sea el que más posibilidades tiene…

-... Algo que pasa en todos los órdenes de la vida. Son las reglas de juego.

Sí, pero si es una influencia natural, vale. Por ejemplo, que tú hables mejor que yo. Pero hay otras, como que una gran empresa te financie los carteles en un pueblo. O que recibas sobres en b de la Gürtel. Además, una organización pequeña puede ser asaltada. Todo esto es teórico, pero yo estaría de acuerdo con primarias abiertas si se neutralizan esos elementos, por ejemplo si se garantiza la pluralidad de los candidatos, se da la voz a simpatizantes o a gente que suscriba un código.

"NO DIRÍA QUE NO A PRESENTARME A LAS PRIMARIAS DE IU"

-Teórico en Izquierda Unida, pero no en el PSOE. ¿Qué le parece su proceso?

Les incumbe a ellos. No tienen muy claro que lo quieran hacer, de ahí tanta ida y venida. El PP está claro que es muy autoritario, el PSOE menos y cuenta con mecanismo de participación más abiertos. Nosotros tenemos que avanzar más. Elegimos a Gaspar Llamazares en 2007 por primarias, pero hay muchísimo por hacer.

-¿Se presentará?

Es muy temprano.

-¡Quedan unos meses!

[Ríe] Unos meses no quedan. Queda mucho tiempo y yo estoy dispuesto, igual que todos los compañeros. Cuando entras en política es para asumir responsabilidades. No es descartable, no diría que no, pero es un debate muy prematuro.

-Pero sí dice tajantemente que no a presentarse en Andalucía.

Digo que no porque yo participo en el Congreso, me muevo mucho, tengo conocimiento público en ese ámbito. En Andalucía considero que el mejor candidato es Antonio Maíllo.

-Es diputado por Málaga. Si se lo pidieran sus compañeros en Andalucía, ¿se presentaría?

Habría que valorar si el resto de compañeros de fuera de Andalucía es un error o no. Mi opción preferida es Antonio Maíllo, que representa la nueva política.

-¿Cómo ve a Susana Díaz?

No la conozco personalmente, pero sí políticamente por la Corrala de la Utopía, donde su gestión fue un fiasco. Ayer mismo conocimos que se nos dio la razón. Es una persona impulsiva que utiliza el BOJA (Boletín Oficial de la Junta de Andalucía) como si fuera su diario personal para hacer garabatos políticos. No es responsable ni político.

"PODEMOS ES UNA OPORTUNIDAD"

-¿Le está quitando terreno Podemos?

No, de hecho Izquierda Unida ha subido de una forma espectacular en las últimas elecciones, del 3 al 10%. Podemos ha emergido. Son espacios complementarios.

-¿Y a usted particularmente? Es de los políticos de IU más jóvenes, con más proyección y tirón mediática, vinculado al 15-M.

Ellos tienen un mensaje muy vinculado al 15-M, naturalmente, y yo comparto parte del análisis, aunque no todo. El 15-M nos enseñó que había que abandonar los liderazgos individuales…

-... ¿Eso Podemos lo sabe? La cara de Pablo Iglesias iba en cada papeleta.

No lo sé, se lo tienes que preguntar a ellos. Más que Alberto Garzón como líder individual se necesitan muchos nombres que generen una ilusión colectiva.

-¿En qué se diferencian IU y Podemos?

Hay elementos programáticos, aunque casi de matices, porque el núcleo se comparte. Hay una estrategia, un discurso, o lenguaje distintos. Ellos utilizan expresiones como “la casta” que yo no usaría nunca, porque me parece una injusta generalización.

-Matices programáticos y la manera de expresarse.

Exacto. Y que son una fuerza nueva y no tienen un lastre histórico que nos puede perjudicar.

-¿Será Podemos un acicate para hacer que IU sea más sexy ante la sociedad?

No sé si sexy es la palabra… Podemos es una oportunidad. Es el síntoma de que está pasando algo en la sociedad. Si de repente surge un partido nuevo y se lleva el 8% de los votos, algo está ocurriendo. Pero sobre todo es una oportunidad para la izquierda a la izquierda del PSOE. Nunca antes había concentrado un 20%.

-Si el rey pierde su inviolabilidad con la abdicación, ¿le gustaría verle en la cárcel?

No tengo nada contra él. Me interesa que Juan Carlos de Borbón sea el ciudadano Juan Carlos de Borbón y que si ha cometido un hecho delictivo sea condenado por el mismo. El caso Noos es suficiente para estudiar una querella y presentarla. Y si es culpable, sí me gustaría verlo en la cárcel, pero no por ser él.

(Aquí puedes leer nuestra anterior entrevista con Alberto Garzón)

Las manifestaciones tras la abdicación

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