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Un Messi excelso da el 'doblete' al Barça (3-1)

30/05/2015 21:23 CEST | Actualizado 31/05/2015 15:43 CEST
REUTERS

El Barça sigue siendo el verdadero rey de la Copa en España y lo ha vuelto a demostrar ante el segundo equipo que le pisa los talones en la clasificación de esta competición. En un partido sensacional, Messi demostró su gran año con una nueva actuación para enmarcar, que culminó con un gol de esos que pasarán a la historia.

Neymar y de nuevo el argentino cerraron la victoria culé, que tuvo la pequeña mácula del gol del honor de Williams para el Athletic, un tanto que espoleó al final a los leones.

El partido empezó como empieza cualquier final, con un toma y daca, con los equipos tentándose y buscando los huecos en la defensa. Pero el Barça, que jugaba en su feudo, se conocía las medidas del cuadrilátero mejor que su contrincante, y tardó poco en mostrar su dominio absoluto, cuando a los siete minutos el árbitro anuló un tanto de Neymar por fuera de juego.

Un dominio que temprano comenzó a traducirse en ocasiones, que desbarató Herrerín, titular en la puerta bilbaína, cuya actuación fue notable pese a los tres goles.

Lo que no pudo parar es ese tren de fútbol que es Messi, quien volvió a disfrazarse de deidad sobre el césped para inventarse un gol antológico, marchándose de tres rivales en un palmo de campo pegado a la banda, encarar el pico del área, marcharse de todos y cuantos le salían al paso y fusilar, con un zurdazo poderoso, al portero que había contenido el avance culé.

Golazo y la final cuesta abajo para un Barça que no dejó de intentarlo, de buscar el segundo. Tuvieron el tanto en sus botas tanto Neymar, al que Herrerín le 'birló' la pelota de los pies, y Piqué, a quien también Herrerín privó del gol.

Pero rozando el 40 de partido, Rakitic y Messi conectaron, el croata metió en profundidad para Suárez y éste, en posición correcta, cedió a Neymar para que marcara a placer.

Dos goles de diferencia al descanso pero un abismo de calidad futbolística mediaba entre ambos.

UN BARÇA SIN RIVAL

El Athletic no había justificado su presencia en la final y comenzó a hacerlo demasiado tarde. Porque el Barça, pese al descanso, ya se sentía como en casa (¿acaso no lo estaba ya?) y porque, en lugar de convertir sus ocasiones, los bilbaínos permitieron las internadas rivales.

El Barça no dejó de tener ocasiones en el segundo período y Alves fue el encargado de comenzar la jugada del cierre del partido. Una carrera poderosa por la banda derecha le permitió centrar al área, donde una pasiva defensa vasca no impidió que Messi, con mucha habilidad, se adelantase para meter el pie y anotar el tercero.

Para entonces Xavi ya había ingresado en el campo en lugar de Iniesta, con problemas en un gemelo, para completar sus últimos minutos sobre el verde del Camp Nou. Una ovación de gala para un jugador histórico que, salvo homenajes, no volverá a vestir de blaugrana en el estadio que le vio crecer.

Luis Enrique buscó dar descanso a jugadores clave pensando en la final de Champions del próximo sábado en Berlín ante la Juventus y sentó en el banquillo a Jordi Alba y Luis Suárez.

Con los cambios, el Barça se relajó y el Athletic logró maquillar el resultado con un tanto de cabeza de Williams. Los leones rugieron más que nunca pero demasiado tarde, y trataron de alcanzar el segundo gol con ímpetu pero sin acierto. El 3-1 era algo definitivo que hace al Barça ganador del 'doblete' este año y, quien sabe, si de cotas más altas de gloria pensando en aquel equipo de Guardiola. Luis Enrique lo tiene al alcance, pero habrá que esperar siete días.

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