Justo, agricultor jubilado a los 62 años, tras recibir su primera pensión: "No voy a coger más terreno como tenía previsto para seguir cultivando"
Tenía un plan y lo ha cambiado en cuanto ha visto lo que iba a cobrar.

Justo ha pasado media vida trabajando la tierra. Cuando por fin llegó su jubilación, a los 62 años, pensó que podría seguir ligado al campo, aunque fuera a otro ritmo. Pero la realidad de su primera pensión le hizo cambiar de planes. “No voy a coger más terreno como tenía previsto para seguir cultivando”, explica en un vídeo que se ha viralizado en TikTok y que ha abierto un debate incómodo sobre qué significa jubilarse hoy en el campo español.
El testimonio de Justo, directo y sin adornos, pone palabras a una sensación compartida por muchos agricultores: la pensión marca hasta dónde puedes seguir trabajando, incluso cuando las ganas siguen ahí.
“Con la pensión ya no compensa”
En el vídeo, Justo cuenta que su idea inicial era ampliar algo más la superficie que trabajaba. No para hacerse rico, sino para seguir activo, mantener el contacto con la tierra y complementar ingresos. Pero tras ver el importe de su pensión, la decisión fue clara.
“No compensa”, viene a decir. Más terreno significa más gastos, más riesgos y más obligaciones. Y con la pensión ya reconocida, cualquier paso en falso puede salir caro. El agricultor jubilado explica que prefiere mantenerse como está, sin crecer, sin meterse en más líos.
Jubilarse no siempre es parar
Uno de los mensajes que más se repite en los comentarios es que muchos agricultores no se jubilan porque quieran dejar de trabajar, sino porque el cuerpo ya no da más o porque el sistema les empuja a hacerlo. En el caso de Justo, la jubilación no era un punto final, sino un cambio de etapa.
El problema es que las normas y los números no siempre acompañan. Seguir cultivando más superficie implica costes en semillas, gasóleo, maquinaria y tiempo. Y con una pensión ajustada, el margen de error es mínimo.
El campo, entre la vocación y la cuenta corriente
El caso de Justo conecta con una realidad más amplia del campo en España. Muchos agricultores llegan a la jubilación sin grandes ahorros, tras años de ingresos irregulares y márgenes muy ajustados. La pensión se convierte entonces en la base de todo.
Por eso, decisiones que desde fuera pueden parecer pequeñas —como coger o no más terreno— son en realidad decisiones clave para su estabilidad económica. Justo lo resume con una frase contundente: tenía un plan y lo ha cambiado en cuanto ha visto lo que iba a cobrar.
Un debate que vuelve a repetirse
El vídeo ha generado miles de reacciones porque toca un nervio sensible: qué pasa cuando alguien que ha trabajado toda su vida descubre que su pensión limita incluso su forma de seguir trabajando. No habla de lujos, ni de retirarse a descansar sin preocupaciones. Habla de seguir cultivando, pero con cabeza.
Muchos usuarios han compartido experiencias similares, propias o de familiares. Agricultores que reducen actividad, que venden parte de las tierras o que descartan proyectos porque no salen las cuentas una vez llega la jubilación, aunque otros avisan: "y si te has jubilado no puedes seguir haciendo esas tierras que tienes... te pueden quitar la pensión si alguien te denuncia y te abren un expediente".
Y, como siempre, el debate de lo que te queda tras tantos años, o si es lícito trabajar tanto: "Toda la vida trabajando para disfrutar de una pensión cuando uno está cansado de luchar. El tope tendría que ser 40 años trabajados y ya está y así se podría disfrutar de la vida", apunta otro usuario.
