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Entrevista al Nobel George Akerlof: "España debe subir impuestos y aumentar el gasto público"

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George Akerlof es un economista atípico. Para empezar, no cree en la mano invisible del libre mercado que regule con eficacia los flujos económicos. Piensa más bien que todos llevamos un mono sobre el hombro que nos empuja a tomar decisiones irracionales; por ejemplo, fumar o comer comida basura aun sabiendo que nos perjudica. Y por eso cree que los economistas tienen que bajar del altar y empezar a preguntarle a la gente por qué hace lo que hace.

Su aproximación iconoclasta a la economía mereció el desprecio de sus colegas en sus inicios y el Premio Nobel en 2001. Ahora este catedrático de Berkeley y Georgetown acaba de publicar, junto a su íntimo amigo -y también premio Nobel- Robert Shiller La economía de la manipulación: cómo caemos como incautos en las trampas del mercado (Ed. Deusto). La teoría del mono salvaje sobre nuestros hombros la explica, divertido, en el Foro de la Economía del Agua: sólo un norteamericano tiene bemoles para hablar de teoría económica en una charla salpicada de monos, bollos de canela y canciones infantiles. Porque Akerlof, a punto de cumplir 76 años, también canta ante el público.

Ha dicho en su conferencia que lo más importante para un economista, o para un político, es tener una buena narrativa, porque nuestras decisiones se construyen en base a ellas.

Si no tienes un buen relato no puedes construir una buena política económica. Te pongo en ejemplo. Uno de los peores relatos de la historia reciente es de los bolcheviques: cuando tomaron el poder en Rusia, cualquiera podía hacer cualquier cosa, todo estaba permitido por el bien de la revolución, para alcanzar el nirvana comunista. Bajo esa narrativa, todo era válido contra aquellos que ‘interferían’ en el proceso.Todo lo malo que ha ocurrido en nuestra historia moderna tiene su razón de ser en un relato equivocado, y los excesos comunistas son para mí de lo peor que ha ocurrido.

¿Y los excesos del capitalismo, que nos han llevado a la actual crisis?

Creo que se produjeron por dos razones. Una, que el sistema dependía de las agencias de calificación para que evaluaran los productos derivados complejos y los valores -securities-, pero quienes las empaquetaban eran quienes pagaban a las agencias, así que obviamente conseguían las más altas calificaciones. Se concedieron muchas hipotecas, se cerraron muchas operaciones en base a estos ratings, y cuando la gente descubrió que había un problema, los mercados se colapsaron. Y eso fue así porque no había una supervisión suficiente.

Sin embargo, en EEUU continúan las voces que claman por un menor papel del gobierno, y por tanto, de una menor regulación…

"Si no damos a los gobiernos los medios para cumplir con su labor, tendremos problemas serios"

Sí, la tesis es que el gobierno no sólo es el problema sino que tampoco es la solución. Pero el debate va más allá: si no damos a los gobiernos los medios para cumplir con su labor, tendremos problemas serios. Necesitamos buenos gobiernos, que expliquen un relato coherente de lo que está en sus manos hacer o no hacer, pero que también tengan los recursos para llevar a cabo su trabajo.

Acaba de explicar cuál es su relato o receta para que España salga adelante: más gasto público, y más impuestos. No es un relato que la gente vaya a abrazar fácilmente…

La gente no entiende que si lo está pasando mal, y tiene que ayudar económicamente a los jóvenes de la familia, tenga además que soportar un aumento de impuestos, cuando lo cierto es que les irá mejor así. De esa manera puede haber más gasto público y se puede generar más empleo, lo que es fundamental para la formación de los más jóvenes, para su carrera y su propia independencia personal.

¿Sigue la política española? Me interesa su opinión sobre la corrupción, un debate central en este país, usted que ha escrito tanto sobre sus consecuencias…

"No es posible aceptar el relato de ningún gobierno si el comportamiento de éste no es moral"

Sí, lidiar con la corrupción es importante porque no es posible aceptar el relato de ningún gobierno si el comportamiento de éste no es moral… No es sólo por el dinero que se evapora, sino por la pérdida de legitimidad de los gobiernos. Y la clave para todo está en la legitimidad. Por ejemplo, es legítimo que los gobiernos inviertan dinero en solucionar el Cambio Climático, aunque muchos ciudadanos no son conscientes de ello.

Como sabe, acaban de celebrarse de nuevo elecciones en nuestro país porque tras los resultados de diciembre no hubo acuerdo entre los partidos. ¿Es preocupante que esta situación de inestabilidad continúe?

Creo que sí, porque la gente tiene que tomar decisiones y para hacerlo necesita saber cuál es la política del gobierno...

Hablando de confianza, ¿cómo ve el papel de los economistas? La gente ya no confía tampoco en ellos, después de que no vieran venir la crisis…

"La economía falló a la hora de predecir qué estaba ocurriendo, por eso ahora hay tantos colegas trabajando en ello"

Tengo que decir que los economistas que yo conozco son extremadamente honestos. Pero la economía falló a la hora de predecir qué estaba ocurriendo, por eso ahora hay tantos colegas trabajando en ello. Siempre es difícil anticipar: por ejemplo, si estableces una regulación pero hay incentivos importantes para saltársela, la gente lo va a hacer. Así que hay que ser muy cuidadosos con qué regulación se implanta. Ken Rogoff y Carmen Reinhart acertaron cuando dijeron que esta vez todo era diferente. Yo lo veo así: hay que afrontarlo con una regulación que haga la economía más estable, y si surge algún problema, como en 2007 y 2008, hay que estar preparado para intervenir y tomar las decisiones acertadas tanto en política fiscal como monetaria, para poder expandir la demanda agregada, y volver al equilibrio.

Me resulta frustrante no poder preguntarle por el impacto del Brexit, o por la candidatura de Donald Trump. Pero estar casado con Janet Yellen, la presidenta de la Reserva Federal de EEUU, en cuyas manos está la política monetaria, le impone estas restricciones… ¿cómo lo lleva?

Estoy muy orgulloso de estar casado con Janet, y creo que esta haciendo un muy buen trabajo en la Fed. Por eso no puedo interferir con mis opiniones personales… Y ha sido un alivio de que con mi último libro la prensa no haya intentado asociar mis opiniones a las de Janet.

Así que si le pregunto sobre el auge de los populismos tampoco me va a responder…

(Sonríe) No.

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