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Este contenedor no es un marrón

Con el quinto contenedor reciclamos los residuos orgánicos de casa y reducimos la basura de los vertederos.

11/10/2017 09:26 CEST | Actualizado 11/10/2017 09:36 CEST
AYUNTAMIENTO DE BILBAO

El contenedor marrón, o quinto contenedor de basura orgánica, se extiende por España para cumplir la normativa europea de reciclaje de residuos. Cataluña, Euskadi o Navarra son pioneras en su uso, mientras que en la Comunidad de Madrid su implantación todavía se encuentra en fase de anteproyecto. Gracias a este contenedor, se reduce la cantidad de basura y, con ello, el uso y abuso de los vertederos.

Los contenedores de reciclaje forman ya parte del decorado urbano. Los más comunes son cuatro, asociados a colores que facilitan su identificación: verde para el vidrio; amarillo para los envases de plástico y metal; azul para papel y cartón; y un cuarto, normalmente gris, para la fracción resto, los residuos caseros que no se reciclan.

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Cada vez más municipios españoles han añadido un contenedor marrón para la recogida selectiva de residuos orgánicos. Y a pesar de haber llegado el último, este quinto contenedor no es menos importante: la materia orgánica supone el 40% de la basura total que generamos. El resultado: vertederos cada vez más llenos de unos residuos que podrían aprovecharse para producir un sustrato, el compost, que puede emplearse para enriquecer el suelo en jardinería, agricultura y obra civil, entre otras aplicaciones, reduciendo de paso el uso de fertilizantes químicos industriales.

La Unión Europea aprobó en 2008 una Directiva de Residuos (aplicada en España con la Ley 22/2011) que obligará en 2020 a los estados miembros a que recojan como mínimo el 50% del total de dichos residuos. La idea es no solo reducir la dependencia actual de los vertederos, sino implantar en Europa un modelo de economía circular, en el que los residuos no son basura, sino recursos que pueden aprovecharse y generar riqueza y empleo.

Pero más importante que ayudarnos a cumplir una ley, los contenedores marrones proporcionan las ventajas de reciclar estos residuos. Marta Barco, directora de Servicios y calidad de vida del Ayuntamiento de Bilbao, municipio que empezó en 2013 a utilizarlo, explica que al reciclar estos residuos "reducimos el consumo de energía, de agua, generamos menos contaminación y tendremos más dinero que podremos destinar a otras necesidades de los ciudadanos".

DÓNDE PODEMOS ENCONTRAR UN QUINTO CONTENEDOR Y DÓNDE NO

Cataluña, Euskadi y Navarra son las pioneras en el uso del contenedor marrón. Además de en sus principales ciudades, en gran cantidad de sus municipios han puesto también en marcha distintos planes para su implantación progresiva.

AYUNTAMIENTO DE BLBAO

Sirva como ejemplo el citado Bilbao: dispone en la actualidad de 373 contenedores marrones repartidos en 5 de sus 8 distritos, y el año que viene alcanzará la ciudad al completo, con un total de unos 1.600 contenedores. Unos 6.500 ciudadanos participan de forma voluntaria, de manera que en 2016 se recogieron 321,50 toneladas de dicha materia orgánica "de buena calidad", según Barco.

Los participantes reciben un cubo de unos 10 litros de capacidad donde pueden depositar los residuos, una llave para poder abrir el contenedor marrón, bolsas compostables (no sirven las de plástico) y un folleto explicativo. En el cubo pueden depositar restos de origen vegetal cocinados, y no cocinados (restos de frutas, verduras, legumbres, hortalizas, pan y bollería, frutos secos... así como restos de flores y plantas). Una vez recogidos los residuos, se trasladan a la planta de compostaje de Artigas, en el municipio vizcaíno de Alonsotegi.

No obstante, todavía queda camino por recorrer en la generalización del contenedor marrón. En este sentido, destaca el caso de Madrid, cuyo plan de residuos en el que se incluiría dicho sistema aun se encuentra en fase de anteproyecto.

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Hands are holding composted earth.

"La comunidad de Madrid va retrasada en sus deberes", reconoce Jorge Romea, Jefe de servicio de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. A falta del plan de la comunidad, pero sobre todo de plantas para su tratamiento, en este municipio madrileño pusieron en marcha en 2002 una campaña de uso de compostadoras domésticas y comunitarias en domicilios. "Tenemos unas mil ya en uso. Allí la gente utiliza sus restos de comida y poda, los tritura y genera un compost de calidad que utiliza en su huerto o jardín", explica Romea. Asimismo, Rivas Vaciamadrid es uno de los impulsores de Compostaenred.org, una red estatal de entidades locales para promover el compostaje doméstico y comunitario.