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La Salvajada del Tribunal Supremo

06/02/2014 13:09 CET | Actualizado 08/04/2014 11:12 CEST

Este miércoles dos niños valencianos de 5 años se levantaron con una noticia demoledora: el Tribunal Supremo ha decidido que sus padres no son sus padres. Un periódico publicaba la filtración de la sentencia que les deja sin DNI, sin pasaporte, sin cobertura sanitaria, sin derecho a voto... La Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) ha sido condenada a anular su inscripción en el Registro Civil y por tanto pierden la ciudadanía española.

El pecado de estos niños es tener dos papás. Dos hombres valientes que decidieron cumplir su sueño de ser padres emprendiendo el difícil camino de tener hijos por Gestación Subrogada en California. Ellos no pudieron fingir haber parido a sus hijos, como hacían muchas mujeres que llegaban al Consulado de España en Los Ángeles. Y tomaron la decisión de luchar por los derechos de filiación que el estado de California les otorga.

Siempre estuvieron plenamente convencidos de la legitimidad de la Gestación Subrogada como técnica de reproducción asistida. El mismo convencimiento que tenemos las más de 300 familias que hemos seguido sus pasos y que hoy componemos Son Nuestros Hijos. Y el mismo convencimiento que tiene la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva y otras muchas sociedades médicas que recomiendan su regulación ética como solución para las familias que no pueden gestar a sus propios hijos.

Falta todavía por confirmar que la información publicada es correcta y que existe la tal sentencia [el Supremo confirma a El HuffPost a las 13:45 del jueves que la sentencia no está todavía ni firmada ni notificada]. En cualquier caso, dejando a un lado el escándalo que supone que las sentencias del Supremo se filtren, el contenido filtrado es muy cuestionable jurídicamente. Muestra de ello es el margen tan ajustado con el que parece que ha sido aprobada (5 magistrados a favor y 4 en contra). Pero a nivel humano es una salvajada, desprecia el Interés Superior del Menor y deja sin padres a dos criaturas indefensas. Imagínate que el Alto Tribunal te quita a tus hijos y los deja en un limbo legal, sin ciudadanía, sin papeles en su propio país.

Y lo peor de todo es la solución que la propia sentencia propone "la acción de filiación por parte del miembro de la pareja que sea el padre biológico". ¿De verdad creen los señores magistrados que los derechos civiles de estos niños se salvaguardan quitándoles uno de sus padres? ¿Qué pasaría si tuvieron que recurrir a un donante de esperma?

Incluso para aplicar esta solución, los niños tendrían que salir primero del limbo legal en que les deja la sentencia mediante una nueva inscripción en el registro. Pero según la sentencia y aplicando la LTRA, tendrían que ser inscritos con su gestante como madre. Saldrían del limbo legal para pasar a la más absoluta inseguridad jurídica.

¿Qué hacemos ahora? ¿Llamamos por teléfono a su gestante que está plácidamente con su familia en California y le decimos que ahora tiene dos hijos más y que se enfrenta a una demanda por abandono? Afortunadamente la mayoría de las familias por Gestación Subrogada mantenemos una estupenda relación con nuestras gestantes, esas mujeres maravillosas que nos ayudaron a cumplir nuestro sueño. Pero hasta las mujeres y los hombres más maravillosos son humanos. Las relaciones se pueden torcer y producirse un conflicto ante el que la sentencia del Supremo nos deja completamente indefensos.

Desde el punto de vista jurídico esta situación es un disparate. Los niños quedarían con padres diferentes según el país en el que estén. Tendrían una madre en España que no tendrían en EEUU y lo contrario pasaría con su otro padre, cambiarían de apellidos al cruzar las fronteras. Esto contraviene el derecho fundamental del niño a tener una identidad única recogido en la Convención de los Derechos del Niño.

La Oficina Permanente de la Conferencia de la Haya está trabajando en este tipo de situaciones del Derecho Internacional Privado y los informes preliminares van encaminados a recomendar acuerdos que consoliden el reconocimiento mutuo de las relaciones de filiación establecidas en casos internacionales de Gestación Subrogada.

Pero parece que a algunos magistrados del Tribunal Supremo les dan igual los tratados internacionales. ¿Para ellos es más importante imponer una moral pública de corte católico, contraria a lo nuevos modelos de familia y a las técnicas de reproducción asistida? ¿Qué problema tienen con la felicidad ajena?