Antonio Vila-Coro

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Este es mi cuerpo, no el tuyo

Publicado: 19/08/2012 10:06

Parece que son las mujeres del otro lado del Atlántico las que han respondido al globo sonda que lanzaba el ministro Gallardón sobre la modificación de la ley del aborto. El pasado 23 de julio se publicaba un vídeo en el que Jason Stefaniak y Siobhan O'Loughlin dan voz al sentir de la mujer americana ante los intentos de restringir su acceso a programas de prevención del cáncer, planificación familiar y aborto.

Y es que la infeliz idea de Juan Cotino -"Debería ser obligatorio que quien quiera abortar vea una ecografía antes"-, se hizo triste realidad en el estado de Virginia. Con los votos republicanos, se aprobaba una ley que obligaba a las mujeres a someterse a una ecografía antes de decidir si interrumpir su embarazo. Para esta prueba no hay ninguna indicación médica, el único propósito es "ayudar a las embarazadas a tomar una decisión más informada". Un eufemismo para referirse a esa manía de tutelar a las mujeres, de tratarlas como menores de edad incapaces de tomar una decisión por sí mismas.

En referencia al tipo de ecografía vaginal, las mujeres del vídeo afirman "yo decido quién o qué entra dentro de mi vagina y cuándo". No quieren que el Estado les obligue a ser penetradas por una sonda de ultrasonido antes de poder ejercer sus derechos. Finalmente la ley fue aprobada especificando que la ecografía sería abdominal.

No sabemos si la idea del señor Cotino se inspira en sus homólogos republicanos, o si los discurrimientos de los conservadores surgen de manera independiente en diferentes partes del mundo. En cualquier caso, no se ha encontrado ninguna evidencia científica que indique que ver una ecografía haga cambiar a una mujer su decisión de abortar. Más que una medida práctica, es una excusa para que los legisladores se laven la conciencia.

Pero lo que sí está claro, es que el mensaje del vídeo es universal. Además tiene la potencia de lo que es obvio, las mujeres tienen derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Y este derecho está por encima de las creencias religiosas de su comunidad, de los intereses de sus familias o del proyecto de vida humana que llevan dentro. Este vídeo está dirigido no sólo al Tea Party, sino también a los defensores de la ablación del clítoris, al ministro Gallardón o incluso a algunas feministas. Los caminos para intentar controlar el cuerpo de la mujer son insondables.

Los que somos padres por gestación subrogada hemos vivido muy de cerca el proceso de decisión de una mujer sobre su propio cuerpo. Nuestros hijos han sido gestados por mujeres maravillosas que decidieron libremente ayudarnos a ser padres. Parece que estoy viendo a la mujer que gestó a nuestra hija decir con esa fuerza que ella tiene: "Este es mi cuerpo, y yo decido si quiero gestar a mis hijos o a los tuyos".

Me he tomado la libertad de traducirlo al español:

Este es mi cuerpo. Hago con él lo que quiero. Este es mi cuerpo. Tomo mis propias decisiones.

Este es mi cuerpo.
Lo uso como un lienzo, lo tatúo, lo decoro, lo perforo.
Tomo medicamentos si yo quiero y solo me someto a los procedimientos médicos que yo elijo.
Como lo que quiero, hago ejercicio para cuidarme y me pongo lo que me gusta.
Me enamoro de quien sea, follo/duermo con quien sea y me caso con quien sea que yo elijo.
Yo decido cuándo y cómo ser madre.
Este es mi cuerpo, no el tuyo.

Estas decisiones no tienen nada que ver contigo. Si no te hago daño o no te impido perseguir tu derecho inherente a la felicidad, no es asunto tuyo. Este es mi cuerpo, no el tuyo.

Casi una de cada ocho mujeres en los Estados Unidos tendrá cáncer de mama, el tipo de cáncer más invasivo para la mujer en todo el mundo. Ya sea negra o blanca, pobre o rica, casada o soltera, lesbiana o hetero, con estudios o sin ellos, tengo derecho a revisiones preventivas contra esta lacra para las mujeres, vaya a mi médico o recurra a los servicios de la federación de planificación familiar. Tu deseo de rertirar la financiación al aborto no tiene nada que ver con mi derecho a defenderme del cáncer. Este es mi cuerpo, no el tuyo.

Si elijo tener sexo, tengo derecho a la anticoncepción y a que no me dediques esos insultos denigrantes que no te gustaría ver dirigidos contra tu hija o tu madre. Mi búsqueda del orgasmo no es ni antinatural, ni peligrosa, ni espantosa, tampoco es una vulneración de tu libertad religiosa. Mi actividad sexual es en mi beneficio, no tu placer. Y nunca será mi culpa si me violas. Se acabó el ser excluida de las decisiones sobre mi salud sexual y reproductiva. Este es mi cuerpo, no el tuyo.

Yo decido quién o qué entra en mi vagina y cuándo. Yo tomo todas las decisiones sobre mi embarazo. Accederé a atención prenatal estés o no de acuerdo con las decisiones que resulten de ella. Tengo derecho a abortar sin tener que hacer frente a intimidaciones, hostigamiento, pesadas leyes de consentimiento parental o impuestos perjudiciales. Si decido abortar, no me someteré a innecesarios procedimientos médicos invasivos para atender tus moralinas y tu edificación personal. Tengo derecho a recibir información sanitaria completa de mi médico. Y que haya permitido que me penetraran una vez no te da derecho a hacerlo otra vez bajo tu propia prerrogativa, por tus propias razones. Este es mi cuerpo, no el tuyo.

Ha llegado el momento de que aceptes que soy plenamente consciente, capaz y responsable de mi misma. No necesito un héroe o ser salvada porque no estoy en peligro. A mí no me define mi necesidad de un hombre o un compañero, pero tengo derecho a que uno me haga feliz, a que me de su apoyo en una relación segura. A mí no me define mi peso, mi pelo, mi maquillaje, color de piel o tamaño de pecho. Yo no existo para ser tu juguete. No voy a esperar mi turno, ni voy a estar callada, ni te voy a hacer caso. Conozco mi fortaleza física y mental, y no te tengo miedo. Soy guapa, a pesar de lo que pienses, con o sin tu aprobación. Este es mi cuerpo, no el tuyo.

Este es mi cuerpo.
Estoy harta de legisladores que me dicen lo que tengo que hacer con él.
Este es mi cuerpo.
Guárdate los insultos obscenos, agresivos y sexistas para ti. No te estoy escuchando.
Este es mi cuerpo.
Tengo derecho a casarme con mi pareja, hombre o mujer
A un salario equitativo
A atención sanitaria
A la educación
Al divorcio
A la seguridad
A la protección de la ley
Al respeto y la dignidad
A la completa igualdad.
Este es mi cuerpo, no el tuyo.
No le tengas miedo a un mundo en el que las mujeres se conocen a si mismas, a su voz y a su poder. Ese mundo ha llegado.

 

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