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Demasiados deberes

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Acaba de empezar el curso y es probable que tu hijo ya tenga algún deber en la mochila. ¿Es razonable? ¿Es justo? ¿Es bueno para los niños?

El respeto y los deberes escolares puede parecer que no tienen mucho en común, así a primera vista. Pero para mí están muy relacionados. La clase de respeto que normalmente se les enseña a los niños es un respeto entre iguales y hacia los mayores, sobre todo. A veces se confunde miedo y respeto, y se infunde el primero para conseguir el segundo, aunque sea un respeto hipócrita, y lo que realmente se siente sea algo muy alejado del mismo.

Pero poco les enseñamos a los niños del respeto que se merecen ellos, y en muchas ocasiones los adultos tratamos a los niños con un exceso de poder, desde arriba, y poco respeto, por su tiempo libre, por sus necesidades de juego y descanso.

Para mí, los deberes se han convertido en una intromisión de la escuela en el hogar, a veces llegan a ser tan excesivos que resultan irrespetuosos.

Cuando llegan las vacaciones y hay que echar a las maletas los libros y cuadernos, aunque las notas de los niños hayan sido excelentes, me parece que se comete una falta de respeto total hacia los niños en primera instancia, y hacia sus familias también.

A muchos padres nos parecería una falta de respeto tremenda que nuestra empresa nos hiciera trabajar el fin de semana. Sin embargo, estamos (mal) acostumbrados a considerar normal que los niños tengan que acabar en casa lo que no dio tiempo a acabar en el colegio, a que tengan que hacer deberes los fines de semana o las vacaciones, y todos los días lectivos al acabar las clases.

Personalmente, me ha llevado bastante tiempo ver los deberes como algo irrespetuoso, he tenido que ver sufrir a mi hijo para darme cuenta. La frustración de no encontrar soluciones a un problema que se habría resuelto con un poco de respeto y empatía me impulsó a buscar, sobre todo, el reconocimiento del problema a través de change.org.

Las cientos de miles de firmas recogidas en www.change.org/losdeberesjustos son para mí un reconocimiento muy importante de un problema que no sufrimos solamente en mi hogar, sino en muchísimos más repartidos por toda la geografía española.

El éxito de esta campaña por los deberes justos ya se saborea. Se ha conseguido que se hable de los deberes en los medios, y se ha conseguido que los maestros que no mandan deberes recuperen fuerzas, que se sientan respaldados para seguir haciéndolo, porque sin deberes o con pocos deberes también se puede llegar muy lejos, como alumno y como maestro. Prueba de ello es César Bona, el cual ha sido nominado al mejor profesor del mundo: ¿habrá llegado ahí gracias a que pone pocos deberes? ¿O gracias a que hizo pocos deberes cuando era pequeño?

Espero que todas estas firmas animen a los maestros que son respetuosos con los deberes, que mandan pocos, que respetan los fines de semana, las vacaciones, a seguir así, a seguir demostrando que con pocos deberes o sin ellos se puede conseguir mucho, que el tiempo en el aula y el trabajo docente en la escuela es lo que lleva a los niños a obtener buenos resultados, y no los deberes.

Y ojalá la idea se siga extendiendo esta idea y cada vez sean más los docentes que tratan a sus alumnos con respeto y mandan deberes respetuosos, justos, racionales, moderados y adecuados para el aprendizaje.

Si tú también sueñas con un sistema educativo mejor, firma y comparte la petición www.change.org/losdeberesjustos.