Sánchez: control del relato, sin votos en el Congreso
Hasta los socios de Sánchez creen que el nuevo modelo de financiación no verá la luz. Feijóo trabaja para que no se rompa la unidad entre las comunidades del PP.

Pedro Sánchez cree que ha recuperado el control del relato. Con los tribunales en un segundo plano, al menos de momento, el Gobierno concluye la semana abanderando el choque con Donald Trump por su intervención en Venezuela, sugiriendo tropas nacionales en Ucrania y Palestina y propiciando una fotografía inédita, la de Oriol Junqueras, todavía inhabilitado para cargo púdico, subiendo las escalinatas de la Moncloa. "Vamos con fuerza", resumía uno de los ministros más próximos al presidente, en conversación con El HuffPost.
Empezando por lo último, la estancia de Junqueras en Moncloa sirvió para que ERC se apuntara un tanto en materia de financiación autonómica y el Gobierno abriera por el fin el melón del modelo. Así, Sánchez reconoce una evidente deferencia hacia Cataluña con una negociación privilegiada pero, a renglón seguido, ofrece un aluvión de millones para el resto de comunidades autónomas, la mayoría gobernadas por el PP.
"¿Cómo se van a negar los presidentes del PP a mejoras en sus respectivas comunidades?", repetían tanto en Moncloa como en Hacienda, tratando de virar el debate en una estrategia perfectamente medida. Delegados del Gobierno, como Pilar Bernabé en la Comunidad Valenciana, comparecieron poco después de María Jesús Montero para reivindicar las bondades del nuevo modelo, especialmente en Andalucía, donde la ministra será la candidata socialista, elevando así la presión al PP.
Una "trampa", a ojos de Génova, que tendrán que capear en el consejo de política fiscal y financiera, convocado el miércoles. Y aunque Alberto Núñez Feijóo ya trabaja internamente para mantener la "unidad", hay quien reconoce que leerá "la letra pequeña" de lo que les vaya a plantear Montero. "Nuestra situación es particular, estamos muy infrafinanciados", sugieren en el Ejecutivo de Pérez Llorca. Aunque todos los barones consultados por este periódico apuntan a que, en principio, no habrá factura. "No le haremos el juego a Sánchez".
La impresión en el PP —y no solo en este partido— es que Sánchez "lo apuesta todo a Cataluña" renunciando a dar la batalla en Aragón y Andalucía, con Pilar Alegría y la propia Montero como cabezas de cartel y unas encuestas muy negativas. "El agravio comparativo les destrozará", auguran los populares. Tanto Jorge Azcón como Juanma Moreno están, de hecho, abanderando las críticas.
Además, hay algo que en privado reconocen unos y otros, y es la dificultad extrema de que la nueva financiación salga adelante. Según fuentes de Hacienda, el objetivo es que pase por la Cámara Baja antes del próximo verano. Pero Junts ya ha rechazado el nuevo modelo, al BNG tampoco el gusta y el PP no se moverá del "no". "Relato", sugieren los aliados del Gobierno. Incluso en Sumar le ven muy poco recorrido.
"Nace muerto pero el problema es el precedente. La ruptura del principio de igualdad", exclama un líder territorial del PP. "¡Elecciones!", exigió, de nuevo muy enfadado, el socialista Emiliano García Page, el presidente de Castilla-La Mancha.
¿Envío de tropas a Ucrania y Palestina?
En política internacional, Moncloa vio pronto en Venezuela un filón para orillar los temas incómodos que hicieron casi irrespirable el final del pasado curso político. "No caben medias tintas ni tibiezas", zanjó Sánchez públicamente, liderando en Europa una respuesta contra Trump que se ha ido contagiando a otras cancillerías. "Tenemos una posición propia que entiende todo el mundo, el PP sigue aún pensando en qué decir tras su ridículo inicial", añaden las fuentes consultadas.
Casi en paralelo, Sánchez anunció en París la posibilidad de soldados españoles en Ucrania. Y poco después, ya en suelo patrio y sin que estuviera previsto, la misma posibilidad en Palestina. Unos anuncios sin un plan concreto detrás, como reconocen en privado en el ministerio de Defensa. "Serían tropas de paz y aún no estamos en esa pantalla", aclaran desde este departamento.
Sea como fuere, de dar ese paso, Sánchez volvería a encontrarse con el muro de la aritmética en el Congreso. En la parte de Sumar del Gobierno hay debate interno, aunque parecen plegarse. Pero Podemos ya ha dejado claro que no pueden contar con ellos. Y el Partido Popular no se da por enterado, y dice que no decidirá nada hasta que el Gobierno no descuelgue el teléfono. "Que nos llamen y veremos, nos enteramos por la prensa", denuncian los populares.
"Lo lógico es que en esto fuéramos de la mano, que Sánchez ya hubiera llamado a Feijóo y que sobre las tropas o incluso sobre Venezuela, lanzáramos un mensaje de país. Es lo que se hacía hasta que llegó Sánchez. Hoy puede que ni con esa interlocución nos pongamos de acuerdo", reconoce un veterano político, en las filas del PP. Para el entorno de Feijóo, lo que está claro es que Sánchez "no tiene el control de la legislatura" por "muchos fuegos de artificio que lance".
