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Sin igualdad real, no contéis con nosotras

17/05/2015 09:57 CEST | Actualizado 17/05/2016 11:12 CEST
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La igualdad no puede seguir siendo sólo una comisión. Esto ya debería estar claro.

De la misma manera que no puede ser sólo un simple apartado en los programas electorales de los partidos políticos y mucho menos si se pretenden llamar progresistas, si dicen defender los derechos de toda la ciudadanía.

Seguir hablando de "la igualdad" en comisiones específicas nos lleva a ver campaña tras campaña cómo nuestras reivindicaciones y objetivos conseguidos -que para esto no hay discriminación- se convierten en una de las banderas que se cuelgan los partidos, y da igual si son de izquierda o de derecha; al final, siempre dicen que van a proponer, o a plantear, o a estudiar algo para "resolvernos el tema de la igualdad".

Pero no, señores, así no funciona la cosa. La igualdad debe ser transversal a todas las políticas. Y sí, he dicho todas; o no será real.

De lo contrario estaríamos hablando de pañitos de agua tibia para maquillar datos y realidades a la hora de venderse como adalides de la lucha.

Ahora bien, aunque hay temas específicos para trabajar en estas comisiones, necesitamos la perspectiva de género en cada propuesta, en cada mesa de trabajo, en cada comisión o comité que pretenda elaborar propuestas de gobernabilidad.

De nada nos sirven unas propuestas económicas, laborales, educativas o científicas sin una perspectiva igualitaria que regule de manera equitativa el impacto de cada medida tanto en mujeres como en hombres.

Negar las diferencias ahora mismo ya no cuela. Sólo bastaría darse una vuelta por la legislación laboral vigente o por algunas de las propuestas que encontramos en los programas de determinados partidos.

Que sí. Hemos conseguido listas electorales paritarias, y cada vez tenemos más mujeres con conciencia de género como referentes. Ellas llevan nuestra voz a organismos de representación y decisión, pero nos faltan más, y en todos los estamentos.

Y todavía habrá quienes a estas alturas nos digan: "Pero, ¿qué queréis?, ¿no tenéis suficiente?." Pues no.

Como ciudadanas de hecho, tenemos derecho al 50% de todo. Esto implica que desde las leyes que nos rigen hasta las propuestas en los programas electorales tengan en cuenta a toda la población y se comprometan a hacerlo. Y que lo hagan. Si no, que no cuenten con nosotras.