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Hasta que los dedos sangren

17/07/2012 10:21 CEST | Actualizado 15/09/2012 11:12 CEST

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Brett Walker, fotógrafo de almas

Sus retratos son así: emotivos, intensos y dramáticos. El alma de sus retratados queda al desnudo, como sus rostros. Les va quitando los velos de la apariencia, del saber estar, del pudor, y va dejando a la persona sin ninguna máscara donde esconderse. Así logra que sus imágenes rezumen dolor, angustia, locura, desgarro...

Las huellas de su pasado en el mundo de la moda son casi imperceptibles, aunque están ahí, en su manejo de la luz y la técnica, en su versatilidad. Y sin embargo su trabajo parece lo opuesto del esteticismo de las revistas de moda. Sus retratos parecen testimonios de un momento único y real, no recreado.

En este retrato, como en tantos otros de Walker, la belleza de los rasgos no oculta un dolor a flor de piel. No trata de embellecer a la mujer, sino de buscar y mostrar su lado oculto. Y a pesar de todo el milagro se produce y termina multiplicando su belleza. El negro enmarca los ojos y llena de sombras el pelo y parte de su rostro. El grano casi se puede tocar, dando una textura de otro tiempo. Y esos pequeños brillos en las pupilas añaden un punto de emoción e intensidad a una mirada que taladra la pantalla. Cuidado con mirarla mucho tiempo: duele.

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Brett Walker (Blackburn, Inglaterra, 1962)

La trayectoria de Brett Walker es meteórica, sorprendente e imprevisible. A los 18 años ya vive de la fotografía en Londres, a los 22 es el único fotógrafo europeo de moda de Tokyo. Vive los ochenta dedicado de lleno a la foto de moda, hasta que, hastiado de la frivolidad de un mundo que le es ajeno, sacudido por su propia conciencia ética, comienza a recorrer el mundo como marino mercante, viviendo en lugares como Angola, Bangkok o Brasil y trabajando con niños de la calle. No se pudo alejar más del mundo de la moda, aunque no rompió del todo con la fotografía. Cuando retoma la actividad, con el nuevo milenio, se olvida del cuarto oscuro y de la vieja alquimia y profundiza en la inmediatez de la Polaroid primero, y del digital después. Con su enorme bagaje ya no busca inspiración en el pasado sino en la frescura y desinhibición de los jóvenes fotógrafos. Preguntado por qué recomienda a los que empiezan, hace una declaración de principios: "Disparar hasta que sus dedos sangren".

Flickr: www.flickr.com/photos/brettwalker/

Web: www.partistmanagment.com/

© Fotografía: Brett Walker

© Texto: Luis Mariano González

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