Paula, 27 años, de ingeniera mecánica en Alemania a podar viñas en Valencia: "Volver al pueblo fue la mejor decisión de mi vida"
Para la joven, la paz y el sentimiento de comunidad que le otorga la vida rural no tienen precio, aunque advierte que la pasión debe ir acompañada de la rentabilidad.

¿Sueles tomar vino con frecuencia? En nuestra sociedad, el consumo de esta bebida es una actividad profundamente arraigada a la tradición. Sin embargo, en la actualidad, la viticultura no atraviesa su mejor momento; a pesar de que se sigue produciendo una gran cantidad de litros, el consumo per cápita ha ido disminuyendo progresivamente.
Paula Nuévalos, una joven agricultora e ingeniera mecánica, ha analizado esta realidad en una entrevista para los micrófonos de Agrolife, donde subraya la trascendencia que ha tenido el campo en su vida y cómo decidió cambiar los motores por las cepas.
El momento sensible de la viticultura española
Nuévalos se refiere con claridad al delicado momento que sufre esta industria en nuestro país, lanzando una advertencia contundente: "Si no actuamos ya, la agricultura puede estar abocada al fracaso". La joven reconoce la visión de futuro de su familia como la clave de su supervivencia actual, asegurando que si su padre no hubiera transformado los cultivos a ecológicos hace 10 o 15 años, ella ahora estaría obligada a empezar de cero.
Con relación al comportamiento del mercado, la ingeniera manifiesta que el perfil del consumidor ha cambiado con el paso del tiempo. "Creo que el mercado está dispuesto a gastar un poco más de dinero en el vino, pero beben mucho menos; la realidad es que la gente hoy en día bebe menos alcohol", complementa.
"Cuando sales a cenar, estás dispuesta a gastarte un poco más; a la gente de antes a lo mejor le pedían 10 euros por un vino y le parecía caro", apunta.
En este mismo sentido, Nuévalos sostiene que el propio mercado define los precios de los vinos. "Al final, el valor se lo da el que la gente está dispuesta a pagar. Si tú estás dispuesto a pagar 200.000 euros por una botella de vino, ese vino vale 200.000 euros", agrega.
El campo como el sitio ideal
La trayectoria de Paula parecía destinada a otro escenario. Tuvo la oportunidad de estudiar Ingeniería Mecánica en Valencia e incluso viajó de intercambio a Berlín, donde inicialmente planeaba quedarse a vivir para desarrollar su carrera en la industria automotriz alemana.
Sin embargo, con el transcurso del tiempo, se fue dando cuenta de lo importante que era para ella su pueblo natal, Utiel, en el interior de Valencia, y de la felicidad que le reportaba ese entorno. Hoy no se arrepiente en absoluto de haber vuelto al campo para dedicarse de lleno a él.
"Volver al pueblo ha sido la mejor decisión de mi vida. Todo lo bueno que me ha traído es que no se paga. Siento que hay una calidad de vida en los pueblos que no está en ningún otro lado", declara.
Paula valora enormemente la sencillez del día a día, como poder ir andando a hacer la compra o llevar a los niños al colegio a pie, pero sobre todo destaca el factor humano: "El sentimiento de comunidad, de pertenecer a una manada, eso te lo da un pueblo; eso una ciudad no te lo da".
Finalmente, la agricultora anima a las personas que estén considerando dedicarse a la vida agrícola a que den el paso, pero siempre con una mentalidad empresarial y realista. "Primero que se saquen cuentas, eso siempre tiene que ir por delante. Si la explotación de tu padre ha sido siempre rentable, pues quizás sea rentable para ti. Pero si tienes una tierra muy pequeña, a lo mejor lo tienes que compaginar con otra actividad", concluye, demostrando que su formación como ingeniera sigue muy presente en su gestión del campo.
