A diferencia de Chipre, Argentina buscó proteger a sus entidades financieras, más allá de las arduas discusiones entre los banqueros y las autoridades. Dos de los principales del país estaban en serias dificultades. Otros, antes de cerrarse por insolvencia, fueron adquiridos o absorbidos por sus competidores.
La presidenta argentina Cristina Fernández y sus ministros critican en cuanta oportunidad se les presenta a las tres grandes calificadoras de riesgo del mundo (S&P, Moody's y Fitch Ratings). Sin embargo, YPF le pagó a Fitch para que evaluara el título de deuda en pesos que busca financiar inversiones en exploración de la compañía estatal argentina. La agencia hizo su trabajo y se tomó la revancha. Fitch no cumplió con la supuesta regla tan denostada de hablar a favor de quien los contrata. La calificadora más bien hizo lo contrario.
La Moraleja es una explotación agrícola industrial en Salta, al norte de Argentina. Es la segunda empresa más importante de una provincia que le facilitó los negocios. La Moraleja tiene un gerente argentino, Maximiliano Klix, pero el hijo de Sanchís, instalado en Buenos Aires donde la empresa también tiene oficinas, es el presidente. La explotación agrícola está exenta de pagar impuestos, beneficio del que goza la actividad industrial en la provincia.
Argentina y España, otra vez hermanadas por una tendencia: 11-S, 15-M, 7-D, 10-D, 8-N, son todas siglas que identifican las fechas de movimientos sociales, incidentes o hechos políticos de relevancia. ¿Es una construcción de la que están abusando los medios para lograr titulares de impacto o un recurso más de las redes sociales?