Llama la atención el silencio sobre este asunto de los aliados europeos. Resultaría inconcebible que un país de la UE tuviera un centro penitenciario de semejantes características. ¿Por qué no presionar a Obama para que redoble sus esfuerzos en acabar con esta vergüenza internacional?
La iniciativa estadounidense, de ser aprobada, acabaría con una situación injustificable: que la MINURSO sea la única misión de la ONU cuyo mandato no incluye ni explícita ni implícitamente observar si se respetan los derechos humanos. Durante años, todo tipo de instituciones han venido reclamando la adopción de esa medida.
Obama llegó a Jerusalén y compartió, ante un auditorio abarrotado de jóvenes, una inquietud que ningún mandatario de la Casa Blanca se había atrevido a mencionar antes en público: "No habrá paz hasta que os pongáis en la piel de los palestinos; hasta que intentéis ver el mundo que contemplan sus ojos". Esto, que podría pasar como un comentario paternal en un discurso protocolario, supone un paso para la humanidad más grande que el que dio Armstrong sobre la Luna. Es una invitación sincera a revisar la historia y comprobar que los palestinos estaban allí antes de la creación oficial de Israel.
Barack Obama está de visita en Israel. Y como siempre cuando viaja al extranjero, su comitiva incluye el transporte de dos de sus coches limusina con fuerte blindaje. Pero lo que no se esperaba ver era la imagen que corona esta breve nota.
La ola antieuropea tiene el viento a favor y quienes creemos en Europa nos damos contra la pared cada vez que leemos el periódico. ¿Cómo defender una respuesta a la crisis en que los gobiernos de los países endeudados pierden su autonomía y se convierten en una suerte de autómatas de las políticas que defienden los intereses de ciudadanos del norte?
Tiene 39 años recién cumplidos, promete una esperanzadora renovación de la manera de hacer política y hasta tiene su particular "Yes, we can". Si buscan un Barack Obama en Europa, deben saber que los ciudadanos de Malta ya han encontrado al suyo. Se llama Joseph Muscat y este sábado fue elegido primer ministro, el más joven desde que el país de 413.000 habitantes logró su independencia del Reino Unido en 1964.
Obama ha admitido la necesidad de reducir el déficit, pero al mismo tiempo ha enfatizado que "la reducción del déficit por sí sola no es un plan económico" (algo que deberíamos aprender en Europa), sino que la "estrella que debe guiar nuestros esfuerzos es el crecimiento y la creación empleo" (¡Hola Europa y España!).
Tengo seis o siete años y estoy volviendo a casa con mi abuelo y mi abuela cubana, de casa de mi tía Onelia. Su hijo Juan Alberto es "un afeminado", dice mi abuela con asco. "Más vale tener una nieta que sea una puta que un hijo que sea un pato maricón como tú. ¿Me entiendes?", dice con la voz llena de desprecio. Digo que sí con la cabeza, pero la verdad es que no lo entiendo.
Todo es sobre la economía ("¡estúpido!", que diría Bill Clinton), pero Barack Obama pasó de puntillas. La igualdad como principio brilló encima de todos. Igualdad para los inmigrantes que persiguen el sueño americano, igualdad de oportunidades para los desfavorecidos a través de un sistema fiscal que también tenga impuestos para los ricos.
Hoy empieza el segundo mandato del presidente Obama. La ceremonia de inauguración ha vuelto a despertar grandes expectativas, pero no se espera que tenga el impacto de la de hace cuatro años. Si Obama quiere cumplir sus ambiciones tendrá que conseguirlo en los próximos 12-18 meses. El mundo y la historia le siguen esperando.
Adelante con seguir la toma de posesión de Obama y su discurso, que promete ser edificante. Pero después, algunas verduras, por favor. Son tiempos demasiados importantes para engullirnos el postre de los fuegos artificiales políticos. Hace falta que seamos ciudadanos despiertos, sanos y ágiles.
Hace unas semanas estuvo en casa una compañera muy querida que además de ser fan del Barça también siente fuertemente su nacionalidad catalana. Por ella supe que se había puesto en marcha una iniciativa popular para solicitar que el presidente Obama se pronuncie sobre la independencia de Cataluña.
Después del triunfo electoral de noviembre, duramente trabajado, el segundo mandato del presidente Obama se presenta muy complicado. Más allá de la superación de ese abismo fiscal que enfrentan estos días. ¿Las cuentas públicas de Estados Unidos son sostenibles a medio plazo?
¿Cómo imaginar que en un mismo año veríamos al rey pidiendo perdón, a Rajoy huyendo por el garage, a Esperanza Aguirre dimitiendo, a Merkel en Atenas, a Obama llorando y a Berlusconi regresando a la política?
Obama acaba de ganar sus últimas elecciones y por tanto tiene la legitimidad y la capacidad para cambiar la ley y poner fin esta incongruencia. Defender en pleno siglo XXI el derecho de cualquier norteamericano a comprar en una tienda armas automáticas y semiautomáticas, capaces de provocar matanzas como la de hoy en Connecticut, es una imprudencia temeraria, imposible de entender en un país civilizado.
Algunos observadores han comparado la situación actual a la película Thelma y Louise. Muchos se temen que republicanos y demócratas, en un ejercicio de irresponsabilidad de consecuencias impredecibles, decidan emular esa secuencia. Cuando se juega a ver quién cede primero las consecuencias son impredecibles.