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11 consejos para una vagina feliz

28/06/2015 09:57 CEST | Actualizado 28/06/2016 11:12 CEST
Piotr Marcinski via Getty Images

Las vaginas disfrutan, necesitan de tu atención, así que saber cómo mantener contenta a tu vagina es algo muy importante. Porque es que si tu vagina no está contenta, ¡nadie lo va a estar! Si eres una mujer de mediana edad, es posible que hayas notado que tu vagina y sus necesidades están cambiando. ¡Las vaginas experimentan su propio cambio climático! Para ser exactos, tienen un medio ambiente que cambia durante el ciclo vital femenino, que varía junto con las expectativas que tenemos de ellas.

La mayoría de nosotras sabe que las vaginas son una especie de hornos autolimpiadores, fuentes de placer y a veces un portal para la vida. Pero, ¿sabías que sólo en los Estados Unidos 6.000 mujeres entran en la menopausia cada día? [En España, de los 22 millones de mujeres, más de 8 millones tienen 50 años o más, edad media para la menopausia].

¿Sabías que algunas de estas mujeres pueden experimentar incómodos síntomas, como sequedad, dolor y una disminución de la libido? Pues hale, mujer, ¡zape ya! (zape en este caso, nos va a servir como término científico para ahuyentar incomodidades).

Es cierto, siempre puedes optar por el camino de la terapia de estrógenos y otros remedios farmacéuticos. Pero aquellas mujeres que padecen o han sobrevivido a un cáncer con receptor de estrógeno positivo, o que temen encontrarse en una situación de alto riesgo de cáncer, no pueden recurrir a la terapia hormonal. E incluso si usas estas terapias, creo que mi rutina de mantenimiento vaginal puede realizarse de forma independiente o en combinación con la medicina occidental. Por eso, he reunido para ti en un solo lugar mis consejos para un buen mantenimiento vaginal porque, admitámoslo, ¿cómo se supone que vas estar en sintonía zen y todo eso, cuando tu vagina y tú no os lleváis bien?

Los consejos de Pamela para una vagina feliz:

1. Seguro que ya sabes que los condones son el recurso número uno para el sexo seguro. Es la mejor forma de protección contra las ETS y el embarazo no deseado. Pero, ¿sabías que los condones también pueden ayudar a mantener un nivel saludable de pH vaginal, de manera que las bacterias buenas, como los lactobacilos, puedan prosperar ahí abajo? Sí, lo sé. Pensar en las bacterias buenas y bacterias malas para tu vagina no parece lo más sexy del mundo. Pero tampoco lo son la candidiasis y la vaginosis bacteriana. ¡Queremos proteger a las buenas bacterias y los condones pueden ayudarnos en eso!

2. Hazle a tu vulva un buen facial. Ten a mano una botella o un jarro con aceite de coco (orgánico) en el baño. Después de orinar y limpiarte, pon un poco de aceite en tus dedos y masajea tus labios interiores y el área alrededor de la apertura de tu vagina. Esto ayudará a mantener la piel de tus labios interiores y la de la apertura de tu vagina suave y blanda. Así que haz esto cada vez que uses el baño en casa.

3. Compra un huevo de jade o unas bolas de Kegel. No todas las mujeres tienen pareja, e incluso para aquellas que sí tenemos, tal vez no estemos manteniendo suficientes relaciones como para proteger nuestra salud vaginal. Al llevar un huevo de jade o jugar con las bolas de Kegel, estamos tomando las riendas de la salud de nuestras propias vaginas. El uso del huevo o las bolas pueden ayudar también a mantener tu capacidad de generar lubricación. Las bolas ejercitan, literalmente, las músculos de las paredes vaginales al moverse en su interior. Muchas propietarias de vaginas afirman que ni siquiera notan que estén llevando el huevo o las bolas. Sólo ten cuidado cuando vayas al baño, ¡podrían caerse! Un gran avance en el uso de las bolas sería dormir con ellas dentro de ti. Puedes llevar el huevo o las bolas todo el día. Experimenta con ellos.

4. ¡Usa lubricantes! El lubricante es tu amigo, en serio. No dejes que tu amante use saliva para crear un ambiente más húmedo en tu vagina (sí, algunas parejas intentan salirse con la suya de esta forma). El sexo no tiene por qué ser doloroso y si usas montones de lubricante puedes hacer a tu vagina muy feliz. Usa lubricante cuando coloques las bolas de Kegel dentro de ti o cuando utilices el huevo de jade. Usa lubricante con los juguetes sexuales. ¡Úsalo siempre! A mí me gustan los lubricantes Sliquid Silk Lube y Hathor Aphrodisa Lubricant.

5. ¡Quítate las bragas! Lo que oyes. Ve con el alma al aire y deja que tu vagina respire. ¿Te has atrevido alguna vez a ir a dar un paseo con falda y sin ropa interior? ¡Es algo fantástico! Y lo es porque tu vagina necesita airearse. Es posible que tu barriga prefiera la licra, pero a tu vagina o le das algodón o no le des nada en absoluto. Ahora bien, con esto no quiero decir que tengas que usar las mismas prendas íntimas que tu abuelita. Simplemente, busca ropa interior que incluya una fina franja de algodón en la entrepierna. Eso sí, en cuanto llegues a casa: ¡bragas fuera!

6. Echa un vistazo a Sex Butter. Sex Butter [literalmente, mantequilla sexual] es un lubricante a base de aceites naturales, pero también funciona como estimulante. Muchas mujeres han informado de que usar Sex Butter les ha ayudado a aliviar el dolor vaginal. Yo lo tengo a mano en mi caja de herramientas.

7. Usa insertables. Exacto, me refiero a juguetes eróticos que puedes introducir en tu vagina. De nuevo, esto tiene más que ver con el placer, pero también con tener contentas a nuestras vaginas cincuentañeras o mayores. Mis juguetes favoritos hoy en día son los que fabrica njoy. Estos juguetes tienen consistencia y peso, es decir, le dan a la mujer algo que poder conservar, de calidad, y eso me gusta. Recomiendo encarecidamente "Pure Wand", "The Fun Wand" y el "njoy Eleven". Estos juguetitos han sido fabricados con puro acero inoxidable de calidad médica. Dan una sensación estupenda, además de montones de placer y desde luego son fantásticos para el mantenimiento vaginal. Invierte en uno de ellos o pruébalos todos. Estas tres maravillas están en mi mesita de noche.

8. ¡No uses jabones perfumados! Tu vagina es una flor sensible. Los jabones perfumados resecarán e irritarán tus labios (tanto los interiores como los exteriores, así como la entrada a tu vagina). Tu vagina es una chica natural. A ella lo que le gustan son los productos sin olor y el agua limpia y calentita. Tu vagina se limpia ella misma, así que por favor, mantente a distancia de productos de higiene intravaginal. Pueden exponerte a riesgos de infecciones, enfermedad inflamatoria pélvica y ETS.

9. ¡Dale tú misma placer sin tapujos a tu vagina! La Dra. Christiane Northrup, en su fantástico libro "Goddesses Never Age" [Las diosas nunca envejecen], se explica de esta forma: "La masturbación fortalece y empodera a la mujer que lo practica, porque una vez que sabes cómo desencadenar tu propio orgasmo, ya no necesitas que tu amante lo haga por ti". Tómate tu tiempo para conocer tu anatomía erótica. Cuando una mujer se encuentra conectada con su propia vagina, está conectada a una extraordinaria variedad de energía vital de fuerza creativa. Cuando una mujer logra hacerse amante de su propia vagina, entonces puede amar al mundo.

10. Si te sientes de alguna forma desconectada de tu propia vagina --una sensación de entumecimiento o una falta de deseo-- quizás sea hora de consultar a un profesional. Ya que pedimos la opinión de nutricionistas y de expertos en ejercicio, ¿por qué no consultar también a un asesor sexual? A veces, llega la hora de preparar a nuestras vaginas para una puesta a punto. Se trata sólo de un mantenimiento saludable.

11. Abrazos vaginales: tu vagina necesita amor y atención. Y este amor no tiene por qué tomar siempre la forma de orgasmos astronómicos. Las vaginas aprecian que se las mime y se las abrace. A veces es suficiente con acunarlas y mecerlas, así de simple. O darles suaves caricias con las manos limpias o con lubricante. Pruébalo al despertar por la mañana o cuando estés quedándote dormida por la noche.

Recuerda, nadie más puede amar y cuidar de tu vagina tan bien como tú. Y cuando tu vagina está feliz, ¡el mundo se convierte en un lugar mejor!

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Diego Jurado Moruno

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