Patricia Ramírez

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Tú puedes vencer tus fobias y miedos

Publicado: 23/04/2013 08:02

La fobia es un MIEDO exagerado a algo. Las personas no compartimos los mismos miedos. Por ejemplo: todos tenemos miedo cuando nuestra vida está en peligro, pero no todos desencadenamos la respuesta de miedo cuando vemos un inocente ratoncillo. Las personas que lo padecen lo pasan tan mal y puede llegar a ser tan incapacitante, que este tipo de miedos están recogidos como un trastorno de ansiedad dentro de los manuales de diagnóstico psicológico y psiquiátrico. Hoy te voy a enseñar a identificar y tratar la fobia simple.

Puedes saber si tienes una fobia cuando...

  • Sientes un temor acusado y persistente, que se desencadena ante la presencia de tu fobia. Y reconoces que es irracional... a ti te parece absurda tu respuesta, pero no la puedes evitar. Por ejemplo: tener lloros, gritos, descontrol, sensación de pavor cuando vas a coger un avión, cuando ves un animal que temes, cuando te metes en un ascensor...
  • Evitas estar en contacto con tu fobia. Dejas de ver países maravillosos porque no coges un avión, incluso te pierdes una oportunidad de trabajo. No vas de visita a casa de amigos que tengan animales que te dan miedo; subes seis pisos por la escalera porque no coges el ascensor o incluso dejas de ir a casa de alguien por no subir a pie.
  • Evitar te lleva a limitar tu vida por completo. Tu vida poco a poco se va reduciendo, no te sientes con la misma libertad y oportunidades que tienen los demás, pero no porque esas oportunidades no existan, sino porque tú vives en un mundo pequeño, en el que existen unas amenazas que te impiden hacer lo que quieres.

Las fobias simples más comunes son las relacionadas con:

  • Los animales: insectos de todo tipo, pájaros, perros, gatos, serpientes, arañas...
  • La naturaleza: tormentas, rayos, lluvia...
  • Salud y daño: inyecciones, sangre, sufrir dolor...
  • Situaciones: aviones, autobuses, ascensores, altura, aglomeraciones...
  • Otras

Las fobias aparecen por diferentes motivos:

  1. En la infancia. Interpretas una situación que has vivido como peligrosa y sigues viviendo después con ella. Muchos niños que se han quedado encerrados alguna vez, de adultos tienen claustrofobia.
  2. Vivir una situación traumática, como quedarte encerrado en un ascensor durante horas.
  3. Observando a personas con fobias y de los que aprendiste a dar esa respuesta, como una madre que gritaba de forma descontrolada cada vez que se encontraba con una araña. Tú viste esa respuesta y aprendiste que las arañas son peligrosísimas... si no, ¿por qué tendría tu madre que gritar de esa manera?
  4. La sobreprotección, como que te estén alertando todo el día y advirtiendo del peligro de todo. Hay personas muy sensibles y susceptibles que les cuesta de racionalizar la información que reciben. Todo les afecta en exceso y si les dicen que estamos en un mundo peligroso, lo engrandecen y contemplan con más peligro del que realmente tiene.

¡Pero estás de suerte!

Como las fobias son patrones de comportamiento adquiridos, es decir, que has aprendido en la infancia o a lo largo de tu vida, en el momento en el que tú lo decidas, puedes desaprender y educarte en cómo te gustaría relacionarte con tu fobia. Tu miedo no viene genéticamente determinado, como el color de los ojos, sino que en un momento determinado lo aprendiste y te lo quedaste para ti. ¡Ay pillín, suéltalo que no es tuyo... y además te está limitando!

No se trata de eliminar la respuesta de miedo. De hecho, hoy estamos vivos porque hemos sido capaces de tener miedo y ansiedad, y éstas emociones nos han permitido luchar y huir de lo que SÍ ERAN AMENZAS REALES... las fieras en las cavernas.

Pero un ratoncito no es un mamut, volar no pone en peligro tu vida, estar en un ascensor no es un lugar en el que te vayas a quedar encerrado de por vida. Así que, en todas esas situaciones dónde el peligro esté más en tu imaginación que en la realidad, trata de poner en práctica estos consejos.

  1. Lo primero es saber que NO ESTÁS LOCO, sólo reaccionas de forma exagerada, y eres consciente de ello.
  2. Empieza por practicar alguna técnica de relajación, como la de Jacobson, que te permitan reducir ese nivel de activación de tu sistema nervioso. Así, llegado el momento de enfrentarnos a la situación, estarás en pelín más tranquilo. Si aprendes a respirar con el diafragma, mejor todavía. Te dejo una técnica para que te la pongas cada noche antes de dormir. No sólo te relajará, sino que tendrás un suelo reparador y profundo.
  3. Ahora es el momento de elaborar una jerarquía de tus miedos. Si tienes miedo a un animalito, elije diez ejemplos y situaciones en las que aparezca ese bicho, como te detallo a continuación.

    a) Ver un ratón de dibujos animados en un cuento.
    b) Ver un ratón de dibujos animados en una serie de dibujos.
    c) Ver un ratoncito blanco e inofensivo en un cuento de niños.
    d) Ver un ratoncito blanco e inofensivo en una serie de televisión.
    e) Ver un ratoncito blanco e inofensivo en un terrario en una tienda de animales.

    Como ves, las situaciones van desde la más inofensiva a la menos.

  4. Ahora trata de visualizar, imaginar, en casa cada una de las cinco situaciones. Imagínate relajado, tranquilo, viendo el ratoncito en el cuento. Trata de relajarte como te he enseñado con la técnica mientras creas las imágenes en el cerebro. Le puedes dedicar a este ejercicio quince minutos al día. Ten paciencia. Llevas toda la vida con tu fobia, no tenemos prisa en eliminarla. Cuando consigas relajarte con esa escena y no pasarlo mal, pasa a la de mayor dificultad. Y así hasta terminar con la lista.
  5. Cuando te hayas expuesto a todo en la imaginación, puedes pasar a exponerte en la vida real. Sigue los mismos pasos, empieza por lo más sencillo, no huyas, deja que suba tu ansiedad, respira, es una emoción normal. No le temas al miedo, si aguantas un poco, desparecerá.

Y vete poniéndote a prueba con las situaciones que describiste al principio.

Muchas personas son capaces de saltarse el paso 4, el de la imaginación, y directamente exponerse en la realidad. Pues genial, si te ves capaz, adelante. Y si tienes que dar un paso atrás, tampoco pasa nada.

Si tienes decidido vencer tus miedos... no te agobies en querer hacerlo deprisa y corriendo. No te marques un tiempo fijo, deja que todo fluya. Vete a tu ritmo, no hay un ritmo mejor ni peor. No te machaques cuando no superes una situación. Simplemente piensa que no era el momento. Y prémiate mucho por tus avances.

Recuerda SI QUIERES, PUEDES. Y si te ves incapaz de hacerlo solo, pide ayuda a algún psicólogo. Pedir ayuda y consejo es una conducta inteligente. En esta vida no siempre puedes solucionarlo todo tú mismo.

 

Seguir a Patricia Ramírez en Twitter: www.twitter.com/Patri_Psicologa

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