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Los errejonistas presionan a Íñigo para que se imponga

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Foto: EFE

Las palabras de Juan Carlos Monedero echando la culpa de la debacle en Unidos Podemos al "infantilismo" y al "marketing", dirigidas al director de campaña, Íñigo Errejón, han puesto en pie de guerra a los seguidores de las tesis errejonistas, quienes sostienen que han sido el viraje a la vieja causa marxista-leninista y la cada vez más antipática personalidad de Pablo Iglesias lo que les ha llevado a perder más de un millón de votos en seis meses. "Los puristas de izquierdas sin complejos, antes que asumir su fracaso, se han lanzado a señalar otro culpable. Esta gente nunca pierde aunque pierda", señala un destacado miembro de Podemos en Andalucía.


Como corroboran varios de sus asesores y dirigentes, Errejón "se planteó en repetidas ocasiones no ser director de una campaña con la que no estaba de acuerdo, pero finalmente lo fue por responsabilidad, para salvar el golpe. Fue convenciendo de que hacía falta esa campaña coral y amable para contrarrestar". Por eso ahora no entienden que tras la "lealtad absoluta" que ha mostrado, lo quieran convertir en el chivo expiatorio. No son pocos los seguidores del errejonismo -un concepto que apuesta por la transversalidad- que consideran que ha llegado "el momento de dar un portazo".

Más que intentar salvar la figura de Íñigo Errejón, está en juego establecer hacia dónde se dirige Podemos. ¿La transversalidad se ha quedado en el camino o es recuperable?


El mitin de Pablo Iglesias en el cierre de campaña del pasado viernes por la noche en Madrid fue la premonición del shock que iban a sufrir la madrugada del domingo 26 al lunes 27. "Confirmamos que todo se iba al traste en el cierre, el viernes pasado, bajo la apelación al comunismo y a la izquierda histórica entonando los cánticos de 'Madrid será la tumba del fascismo' y el sonido de las banderas rojas ondeando, igual que el 26 en el mitin del Reina, con los muertos de la guerra civil, el fascismo otra vez y la música del A galopar", explica uno de los presentes, petrificado por la deriva hacia la izquierda anticapitalista y el marxismo-leninismo, después de haberse declarado socialdemócrata y admirador de Zapatero. ¿Cómo digerir tal esquizofrenia?


En este contexto "surgen en las bases las críticas contra su figura, cuestionando su validez. Hay bastante frustración de ver que hemos perdido una oportunidad que quizá ya no sea recuperable. Todo por convertir el partido en IU, tanto en coalición como en discurso. Hasta gente muy de Pablo (gente de arriba) lo está criticando", añaden en el entorno de Errejón. Cuando Pablo Echenique, tras la ejecutiva de ayer lunes, reconoció que se había dicho una cosa y la contraria, estaba verbalizando el ambiente caldeado que se vive en la organización. Que Echenique apele al análisis de los datos evidencia que él mismo necesita apoyar en cifras de qué lado de la balanza se va a inclinar. Él fue el primero en cuestionar el liderazgo y las formas de Pablo Iglesias en el congreso de Vistalegre, cuando su figura no era discutible.


Ahora podría tener una segunda oportunidad en un Vistalegre 2, frente a un líder al que ha habido que rodear de otros rostros en el cartel electoral para paliar el deterioro de su imagen. Un deterioro inexplicable en alguien que todavía no ha tocado poder. "Pablo se había desgastado y convertido en una figura mediáticamente antipática y sólo capaz de jugar cómodamente en la ruptura y la confrontación. Por eso se pensó en una campaña de coralidad para suavizar esa figura y diluirla en la parte más amable de otra gente, como Ada Colau o Julio Rodríguez". La estrategia no ha servido, "ni siquiera el millón de votos que ha puesto IU ha bastado para amortiguar la caída brutal de Iglesias. Ese ha sido el problema clave, más incluso que la confluencia con los de Garzón. Iglesias ha caído en picado en los cuatro meses parlamentarios y tiene un grave problema de credibilidad y popularidad. Él lo sabía y de ahí la apuesta por la confluencia ahora y no en diciembre", reflexiona otro de los analistas de Podemos, que se niega a contribuir a la crucifixión de Errejón.

Lo que nos queda por ver es si los partidarios de Errejón son menos pusilánimes y mejores guerrilleros que el propio Íñigo.


Más que intentar salvar la figura de Íñigo Errejón, está en juego establecer hacia dónde se dirige Podemos. ¿La transversalidad se ha quedado en el camino o es recuperable?. "De entrada, que Pablo se haya rodeado de fanáticos aferrados a la identidad de la vieja izquierda, quienes defendieron y defienden que los argumentos para pactar con el PSOE es que no son izquierda verdadera, no es muy esperanzador". A este miembro de la dirección de Podemos no le tiembla la voz al reconocer que por no apoyar a una izquierda no verdadera, ahora han dejado vía libre a una derecha verdadera y bien conocida, la de Rajoy y sus recortes.


En el horizonte próximo ya se vislumbra ese Vistalegre 2 que algún disidente de Iglesias verbalizó el pasado otoño, cuando los primeros síntomas de que la organización se estaba desangrando se hicieron visibles. "Desde la alianza con Izquierda Anticapitalista llevan preparando un Vistalegre 2 para purgar a Errejón y todos los suyos, pero tras estas elecciones, se les puede volver en contra. Lo imaginaban como un Congreso convocado por Iglesias y ahora bien puede ser un Congreso que convoca a Iglesias para exigir responsabilidades por haber perdido una oportunidad que quizá no se va a volver a repetir", desvela esperanzado uno de los fieles errejonistas.


"Ha llegado el momento de que Íñigo pegue un puñetazo en la mesa antes de que campaña contra él y las tesis que defendemos triunfe, enterrando todos los valores que nos han hecho llegar hasta aquí", insiste una de las cabezas pensantes del partido.


Lo que nos queda por ver es si los partidarios de Errejón son menos pusilánimes y mejores guerrilleros que el propio Íñigo. Hasta ahora, las guerrillas comunistas han ganado la partida captando a Pablo Iglesias para su causa.