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04/12/2014 09:30 CET | Actualizado 04/12/2014 12:53 CET

Wonderbra cumple 20 años: así ha cambiado el sujetador más famoso del mundo

WONDERBRA

"Mírame a los ojos. He dicho a los ojos". Eva Herzigova miraba fijamente a los ojos de su interlocutor, pero pocos se fijaban en la mirada gatuna de la modelo. Daba igual ser hombre o mujer, no importaba el interés que la chica suscitara, la vista se iba un poco más abajo, al impresionante escote de la modelo. España no había visto nunca un escote así: llegaba el Wonderbra.

Hace ya 20 años de aquel desembarco, de aquella gran foto de Herzigova que adornaba las fachadas de los edificios y que, según recogen las leyendas urbanas, provocó más de un accidente de tráfico. Los sujetadores wonderbra, como los clínex, el típex, la minipímer o el pan bimbo, han dejado de ser una marca para convertirse en un objeto cotidiano. Puede que no haya un Wonderbra con su etiqueta de autenticidad guardado en todos los cajones, pero pronto el concepto de "sujetador wonderbra" se hizo popular para denominar a todo sostén que ayudara a realzar y levantar el pecho sin bisturí (ni photoshop en aquel momento) de por medio.

"Nació como una marca de escotes y hoy es una marca de soluciones", explica dos décadas después Pilar de Gonzalo, responsable de comunicación de la firma en España, durante el desfile que celebró el miércoles 4 de diciembre para conmemorar sus 20 años en España. Aunque la firma nació en los años 30 en Canadá, llegó a Europa en 1994. Con ella llegó el concepto de push up, de levantar el pecho, ahora de sobra conocido. Para De Gonzalo, la firma a lo largo de estos años "ha ido innovando en rellenos o en la construcción de las prendas", de ahí que sus almohadillas varíen (en algunos modelos sin tirantes tiene forma, literalmente, de mano) o que sus nuevos modelos ya no tengan relleno pero sigan elevando el pecho.

De Wonderbra se recuerdan, tras veinte años, sus campañas más icónicas. Modelos como Eva Herzigova o Adriana Karembeu popularizaron lemas como ese "Mírame a los ojos", la frase "Hello boys" o "No sé cocinar. ¿A quién le importa?". Desde la firma aseguran que "la publicidad se ha caracterizado por el buen humor y por el carácter desenfadado de entender la vida como algo bonito y divertido".