China está construyendo un muro solar de 400 kilómetros de longitud en el desierto que servirá para reverdecer el país
La megaplanta aspira a generar más energía de la que consume toda la ciudad de Pekín.
Un 'muro' de 400 kilómetros, pero sin ladrillos ni trampas. China está construyendo una megainfraestructura en mitad del inhóspito desierto de Kubuqi.
El terreno conocido en su día como "el mar de la muerte" y ubicado en la Mongolia Interior es hoy la 'sede' de uno de los proyectos energéticos más ambiciosos del mundo. Se trata de una central solar de 400 kilómetros de longitud, pensada para generar suficiente electricidad para abastecer a millones de hogares.
Como recoge la revista alemana Focus, el paisaje del desierto está pasando de la arena infinita a un mar no menos extenso de módulos fotovoltaicos. Además de generar energía, ayudan a frenar la desertificación, señalan los responsables del proyecto.
Las imágenes satelitales del Observatorio Terrestre de la NASA ya han dejado ver las inmensas hileras de paneles solares, que han 'coloreado' el desierto con un tono brillante. Su aspecto es, si cabe, más llamativo porque se tratan de módulos solares bifaciales de última generación, pensados para maximizar el rendimiento energético.
La 'Gran Muralla solar' está prevista para operar ya en 2030 y su objetivo inmediato es generar más energía de la que consume toda la ciudad de Pekín; esto es, más que la megalópolis que acoge a 22 millones de personas.
La zona no es casual. El desierto de Kubuqi es uno de los lugares más soleados de la Tierra, con un registro medio de más de 3.000 horas de sol al año (bastantes más que en España, donde la media ronda las 2.500).
Los módulos solares bifaciales presentan una novedad y una fortaleza relevante frente a los convencionales, que es su capacidad de captar la luz solar por ambos lados, lo que aumenta la producción de electricidad hasta en un 8%.
Más allá de un diseño pensado como un elemento artístico en sí mismo, también es una estrategia contra la desertificación. El inmenso campo solar consigue ralentizar la acumulación de arena, reducen la evaporación y crean un entorno protegido que permite unas condiciones más favorables para el crecimiento de pastos y otras plantas.