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"Mi padre no sabe que soy 'premier'": la espina que la demencia clava en Burnham

"Mi padre no sabe que soy 'premier'": la espina que la demencia clava en Burnham

El nuevo mandatario de Reino Unido y líder laborista desvela que su progenitor vivió rodeado de cuidadores su toma de posesión. Creen que tuvo un "momento de lucidez" al verlo en el 10 de Downing Street. A eso se aferra. 

El nuevo Primer Ministro y líder del Partido Laborista, Andy Burnham, abraza a su madre, Eileen Burnham, a su llegada a Downing Street, el 20 de julio de 2026.
El nuevo Primer Ministro y líder del Partido Laborista, Andy Burnham, abraza a su madre, Eileen Burnham, a su llegada a Downing Street, el 20 de julio de 2026.Karwai Tang / WireImage / Getty Images

En el preciso instante en que Andy Burnham pisaba por primera vez las baldosas del número 10 de Downing Street como nuevo primer ministro de Reino Unido, a más de 300 kilómetros de distancia se desarrollaba otra escena silenciosa pero profundamente conmovedora para él. 

En una residencia de ancianos del noroeste de Inglaterra, el personal acomodó a Roy Burnham en un sillón frente al televisor. Este antiguo trabajador de mantenimiento, que padece alzhéimer en estado avanzado, permanece habitualmente ajeno al revuelo político que rodea a su familia. Sin embargo, esa tarde de julio algo cambió. "Pusimos a Roy en su silla frente a la pantalla y seis de nosotros nos pusimos a su alrededor diciéndole: '¡Roy, mira!'. Él se giró y, por un instante fugaz, todos sentimos que supo exactamente lo que estaba pasando", dice la gerente del centro. 

Es lo que ha relatado, tratando de aferrarse a esa esperanza, relató el propio jefe de Gobierno durante su participación en el podcast How to Fail, que conduce la escritora Elizabeth Day. Visiblemente emocionado, el flamante líder laborista explicó que la encargada del centro médico le relató la escena días después de haber tomado posesión del cargo en sustitución de Keir Starmer. Aún así, asume que su padre no sabe que es premier, que fue siempre su empeño, como reconoce a preguntas de su entrevistadora. 

"Tengo que ser cuidadoso porque esto me conmueve mucho", confesó Burnham en la conversación. "Mientras ellos hacían eso a 200 millas de distancia, yo estaba abrazando a mi madre en la puerta de Downing Street, susurrándole al oído sobre mi padre, precisamente", expuso. 

Apenas unos días antes de su investidura, Burnham había admitido en declaraciones al diario The Times la "tristeza" que le producía saber que su padre no podía comprender el alcance del hito político alcanzado por la familia. "Es una pena porque estaría profundamente orgulloso", señaló el premier. "Yo lo veo como un logro de él también; es un logro de toda la familia, aunque él no sea consciente", indica. 

La desconexión causada por el alzhéimer también le impidió a Roy saber que su hijo finalmente había respaldado una de sus causas políticas más queridas: la reforma del sistema electoral británico hacia la representación proporcional. Durante años, Burnham padre intentó convencer a su hijo de abandonar el tradicional sistema mayoritario, pero no fue hasta los últimos años cuando el exalcalde de Mánchester dio el paso. "No creo que se haya dado cuenta nunca, debido a su enfermedad, de que finalmente acepté la representación proporcional, que era una de sus grandes misiones en la vida", comenta ahora con melancolía.

Un drama familiar

Burnham relató cómo el diagnóstico de cáncer de próstata que recibió su padre al término de la pandemia de COVID-19 aceleró el deterioro de sus facultades mentales. La familia cree que el tratamiento médico intensivo administrado hacia 2022 pudo haber desencadenado o precipitado la demencia.

"Uno escucha la palabra cáncer y piensa inmediatamente en someterlo a tratamiento sin dudar", reflexionó el primer ministro. "Mis hermanos y yo recordamos aquello y nos damos cuenta de que no entendíamos lo suficiente el impacto que esos tratamientos intensivos podían tener. Con todo mi bagaje en el área de salud pública, no vi venir la relación entre ambos factores".

Burnham recordó con precisión el momento en que comprendió que la enfermedad había tomado el control: "Estaba sentado con él en su bungalow y no paraba de preguntarme si yo podía ver formas extrañas entre los árboles. Yo le decía que no había nada, pero al salir ese día supe que habíamos cruzado una línea de la que no había retorno".

Esta experiencia personal no se ha quedado en el ámbito familiar. Ver a su madre, Eileen, "sinking under the pressure" (hundiéndose bajo el peso) de cuidar a su esposo en casa ha sido la fuerza impulsora detrás de su promesa política más ambiciosa: reformar de forma integral el sistema de atención social a adultos en Inglaterra.

Burnham calificó el sistema actual de "roto" y lo comparó desfavorablemente con el modelo sanitario estadounidense. "Si tienes un cáncer, el Estado cubre todo tu tratamiento mediante el NHS (Servicio Nacional de Salud). Pero si tienes la desgracia de desarrollar alzhéimer, te destruyen física, emocional y financieramente", denunció el primer ministro.

En el modelo inglés actual, aquellas personas con ahorros superiores a 23.250 libras (unos 27.137 euros) deben abonar íntegramente el coste de sus cuidados en residencias, lo que lleva a miles de familias a agotar el patrimonio de toda una vida para cubrir tarifas que superan cientos de miles de libras.

No es la primera vez que Burnham intenta transformar este sector. En 2010, como ministro de Sanidad del Gobierno de Gordon Brown, propuso la creación de un servicio nacional de atención social. Sin embargo, su proyecto colapsó cuando el Partido Conservador lanzó una agresiva campaña publicitaria con imágenes de lápidas acusando al Laborismo de pretender implantar un "impuesto a la muerte" (death tax). "En el minuto en que apareció aquel cartel, mis reformas estaban muertas", reconoció Burnham. Ahora, desde la cima del poder en Westminster, ha asegurado que está dispuesto a "gastar capital político" para crear un Servicio Nacional de Cuidados universal.

El largo viaje de regreso a Westminster

El camino de Andy Burnham hacia Downing Street estuvo marcado por la persistencia. Tras perder dos elecciones primarias por el liderazgo laborista -en 2010 frente a Ed Miliband y en 2015 frente a Jeremy Corbyn-, abandonó el parlamento para convertirse en el primer alcalde electo del Gran Mánchester, un cargo donde consolidó una notable popularidad regional.

Su esposa, Marie-France van Heel, reaccionó inicialmente con escepticismo cuando él le planteó intentar llegar de nuevo a la jefatura del partido. "Me dijo: '¿Otra vez? Ya te dijeron dos veces que no te querían, ¿por qué vas a hacerlo de nuevo?'", reveló entre risas en la conversación con Day.

Sin embargo, el exalcalde sostiene que aquellas derrotas pulieron su perfil político. "Tuve que perder en 2015 para volver a mi tierra, hablar con mi propia voz y aprender a poner a las personas por encima de las líneas del partido", afirmó. Hoy, el nuevo primer ministro confía en que su propia historia familiar sirva para saldar una de las deudas sociales más postergadas de Reino Unido.

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