Antes de empezar, dinos qué opinas
A favor - ¡Gracias por votar! Ya puedes leer el debate
Vota para seguir el debate
Vivimos una época de gran incertidumbre mundial en el sector energético. Debemos por tanto reabrir el debate sobre las posibilidades del carbón nacional como una fuente garantizada de energía autóctona para el futuro. Tras las dudas razonables y objetivas relacionadas con la seguridad en la generación de la energía nuclear y la incertidumbre que provoca la imprevisible evolución de los principales países suministradores de gas y petróleo, se hace imprescindible contar con una fuente energética propia y segura. Por eso se debe revisar la normativa europea que sitúa el fin de las ayudas públicas para el sector en 2018. En paralelo debemos avanzar en la mejora de los procedimientos para minimizar los efectos contaminantes y el impacto ambiental que se produce por la extracción y uso del mineral.
La Directiva 2009/72/CE, sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad, contempla que "por motivos de seguridad del suministro, los estados miembros podrán disponer que sea preferente la entrada en funcionamiento de las instalaciones generadoras que utilicen fuentes de combustión de energía primaria autóctona que no supere el 15% de la cantidad total de energía necesaria para la producción de electricidad".
El Gobierno de Rajoy ha elegido el camino contrario a todo esto y ni siquiera ejecuta las partidas presupuestarias del Plan General de la Minería 2006-2012. Lo que condena al cierre de las explotaciones mineras mucho antes de 2018. Los recortes planteados ponen en riesgo, a corto plazo, 30.000 puestos de trabajo y, lo que es más grave, suponen cantidades irrisorias al lado de los miles de millones de euros públicos que se destinan a salvar a la banca de sus propios desatinos. Tampoco conviene olvidar, por otra parte, que los sindicatos vienen denunciando que los costes necesarios para clausurar de forma segura los pozos mineros son más altos que los que exigen su mantenimiento. De consumarse el plan del PP, se convertiría a las comarcas mineras en un desierto económico que forzaría a muchos de sus habitantes a la emigración. Al mismo tiempo los fondos de reactivación previstos, llamados fondos mineros, también sufren recortes considerables criticados incluso por la mayoría de las organizaciones locales y cargos públicos del PP de las comarcas mineras. Por todo ello debemos exigir que se cumpla lo acordado pero también que se apruebe un Plan Nacional de Reserva Estratégica del Carbón 2013/2018, negociado con grupos políticos y sindicatos.
No debemos olvidar que este ataque a la minería lo es al conjunto de Asturias pero, sobre todo, tiene como objetivo destruir una de las bases económicas de desarrollo productivo del estado. No hablamos sólo de un problema asturiano, de León o Teruel. Es un problema de concepción estratégica en donde el desmantelamiento del tejido industrial y productivo ha debilitado la economía española. Porque el debate no es contraponer otras energías alternativas frente al carbón. El Gobierno ha dado también un tajo enorme al futuro de esas energías más limpias que debemos impulsar. El debate real implica construir un modelo de desarrollo basado en la defensa de nuestras propias fuentes energéticas como el carbón con todas las condiciones y condicionantes para limitar sus afecciones medioambientales y, de forma complementaria, seguir apostando por energías alternativas que nos permitan abandonar y enterrar el futuro más negro que no es el del carbón sino el nuclear.
El debate sobre el futuro del carbón debe tener en consideración dos ejes: el social y el energético. Ambos están necesariamente vinculados, y a ellos hay que añadir también el ambiental, en un contexto en el que el cambio climático se agrava cada vez más. Por ello, apoyamos a los mineros, sus familias y su lucha, al tiempo que creemos que es necesario avanzar hacia un futuro diferente para las cuencas.
El conflicto social está en primer plano por la movilización de los trabajadores que reclaman que se mantengan los llamados fondos mineros que han sufrido un importante recorte por parte del Ministerio de Industria. Esos fondos están regulados por un reglamento europeo que fija su eliminación total en el año 2018.
Hay que aclarar que la mayor parte de esos fondos deben ir destinados a un proceso de reconversión que garantice un futuro diferente para las cuencas. En ese sentido, nuestro punto de vista es que los fondos mineros deben mantenerse en las comarcas mineras para rescatar a las personas que las habitan y darles un futuro sostenible, justo y digno, pero no para mantener la actividad minera de forma artificial, como un enfermo con respiración asistida.
Necesitamos también una nueva política energética, y eso es un factor clave en este debate. Ya dijimos desde EQUO en la campaña electoral que un modelo de producción eléctrica en el que vale todo, finalmente nos aboca al desastre.
La falta de orientación concreta hace que el conflicto con la política energética del Gobierno surja por todas partes: con el carbón, y también con las renovables. Hay una pregunta clave asociada a este debate: ¿Qué política energética quiere aplicar el Gobierno de Rajoy? De momento sólo conocemos su orientación pronuclear.
El carbón es el combustible que más CO2 emite por unidad de energía producida. Su eliminación progresiva es una reclamación global, y no sirve de nada tratar de eludir esa realidad escondiendo la cabeza. En este contexto la política energética del siglo XXI no puede obviar la realidad del cambio climático y debe moverse hacia un modelo basado de manera cada vez más decidida en las energías renovables hasta alcanzar el 100% de la producción eléctrica.
Además de en otros sectores productivos, existen enormes oportunidades de generación de nuevos empleos en el sector de las fuentes renovables, y pensamos que hacia ahí deben dirigirse los procesos de reindustrialización en las cuencas mineras.
Apoyemos por tanto a las cuencas mineras, pero para salir del monocultivo del carbón y encontrar salidas que garanticen de verdad un futuro para las generaciones actuales y de las que vengan detrás.
¿Ha cambiado tu opinión?
A favor - ¡Gracias por votar! Aquí están los resultados:
Gaspar LlamazaresJuan López de UraldeNinguno de los dosha conseguido cambiar la opinión de más gente
Gaspar Llamazares: El carbón es antinuclear
Juan López de Uralde: Un futuro sostenible para las cuencas
Los mineros siguen protestando contra los recortes de las ayudas al ...
Las claves del conflicto minero | España | elmundo.es
González (IU) cree que Herrera debería pedir "a todo el PP" el voto ...
Las carreteras asturianas registran varios cortes de tráfico por las ...

Información cedida por ver más
El HuffPost | Publicado: 14/06/12 12:37 CEST | Actualizado: 14/06/12 16:28 CEST