POLÍTICA

Afectadas de cáncer de mama, ante los recortes: "A veces piensas: 'Será que lo práctico es morirme"

19/10/2013 10:03 CEST | Actualizado 19/10/2013 10:03 CEST
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"Te acuestas con una noticia sobre recortes en Sanidad y te levantas con otra y cuando tienes un cáncer no necesitas estas alteraciones. Esta incertidumbre es imposible de aguantar. A veces piensas: 'Será que lo práctico es morirme. Será que es lo que me toca".

Las palabras son de una dureza brutal, pero María Antonia Gimón las pronuncia con la serenidad de quien se sabe una luchadora. Hace once años venció un cáncer de mama y ahora ayuda a otras "compañeras de batalla" como vocal de Fecma, la federación de mujeres afectadas por esta enfermedad, de la que cada año se diagnostican 22.000 nuevos casos en España.

Este sábado se celebra el Día Internacional del Cáncer de Mama y las asociaciones hacen hincapié en que la enfermedad está ganando un peligroso aliado: los recortes en Sanidad. Aunque las pacientes reconocen que, de momento, no están notando demasiado esos ajustes, alertan de lo que va a suceder en los próximos meses. El 1 de enero entrará en vigor el nuevo copago farmacéutico hospitalario, que se ceba especialmente con las pacientes de cáncer de mama.

Afectará a las pacientes no ingresadas cuando se les dispensen ciertos fármacos desde las boticas hospitalarias. Entre esas medicinas, que son 42, figuran dos de los medicamentos más avanzados para retrasar la progresión del cáncer de mama (Afinitor y Tyverb) y las quimioterapias orales.

Aunque en principio el copago iba a entrar en vigor el 1 de octubre, los problemas de las autonomías para su implantación obligaron a posponerlo hasta principios de año. A partir de ese momento, el paciente deberá abonar el 10% del precio del medicamento, siempre que no supere 4,2 euros, que es el máximo que pagará el enfermo. En la práctica, las pacientes con cáncer de mama deberán abonar el máximo, dado que, por ejemplo, cada caja de Afinitor cuesta cerca de 3.500 euros.

"NO ESTOY DISPUESTA A PAGARLO"

Pilar García, madrileña de 57 años, es una de las que debería empezar a pagar por su tratamiento, pero no piensa hacerlo. "No estoy dispuesta a pagarlo y me voy a negar de todas las formas posibles", avisa. Hace siete años le diagnosticaron el cáncer y hace unos meses la enfermedad reapareció. Ahora tiene que tomar una quimioterapia oral por la que tendrá que pagar: 84 pastillas en 14 días (6 al día) hasta llegar a 8 ciclos así.

"Voy a utilizar un formulario que circula por la red similar al que se utilizó cuando impusieron el euro por receta en Madrid. En lugar de pagar, presentas un escrito en el que dices no estar de acuerdo con el pago", explica. Aunque las asociaciones alertan de que los recortes aumentan el desasosiego de las enfermas, Pilar lo tiene clarísimo: "Esto no va a poder conmigo".

Pilar-Àfrica Estévez i Rabanal, valenciana de 51 años, también tiene claro que no va a pagar. Terminó la quimioterapia el año pasado y el 11 de noviembre tiene una revisión rutinaria. Teme los resultados y el coste que un nuevo tratamiento pueda tener. "En casa somos 4, pagamos 400 euros de alquiler y 200 euros entre agua, luz, gas, teléfono ... con un sueldo de 1.000 euros. Ni me planteo poder pagarlo. Primero son mis hijos".

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HASTA 1.500 EUROS EL TRATAMIENTO

Pero ese copago no es el único al que se pueden enfrentar las enfermas de cáncer de mama. No hay todavía fecha para su implantación, pero según el borrador en el que trabaja Sanidad habrá copago de ambulancias no urgentes, que oscilará entre los 10 y los 60 euros mensuales.

La medida afecta a las pacientes que deban desplazarse en uno de esos vehículos para recibir quimioterapia. "Eso rompe la equidad, porque al final las más afectadas son las enfermas que viven en el ámbito rural, que son las que usan el servicio. Al utilizar la ambulancia tienes que aguantar recorridos que a menudo son largos porque van haciendo paradas... y ahora encima pagando", se lamenta Josefa Madrid, presidenta de la Asociación Rosae.

Todos esos nuevos gastos se suman a los que ya de por sí tienen las enfermas con cáncer de mama, nada desdeñables. Según un estudio de la Asociación Española Contra el Cáncer, una afectada en activo, con un salario de 18.000 euros anuales que viviera a 100 kilómetros del hospital y que precisara tratamiento durante ocho meses tendría que pagar por él un total de 451,54 euros si el transporte sanitario se lo cubriera la Seguridad Social. Si no, el importe sería de 1.546,54 euros.

¿De dónde salen esos 451 euros? Lo explica Catiana Martínez, presidenta de la Asociación Amiga: "Hay que pagar los antiinflamatorios, cremas hidratantes para las zonas más delicadas, protectores gástricos, analgésicos, apoyo psicológico y, en muchos casos, pelucas que pueden llegar a costar hasta 1.300 euros. Ahora se está llegando a una situación indecente".

RECORTES EN PREVENCIÓN

No solo hay recortes en atención. A ellos se unen los ajustes en prevención. El mayor ejemplo es que Madrid ha dejado durante siete meses a 30.000 mujeres sin mamografía preventiva. El consejero de sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, ha atribuido el parón a “dificultades administrativas”, pero los expertos alertan de que ese parón puede cobrarse vidas.

"En esta enfermedad lo más importante es la detección precoz, que además ahorra muchos gastos posteriores en tratamientos que son muy caros y agresivos", destaca Josefa Madrid, de Rosae. Pilar García se pone a sí misma de ejemplo: "La primera vez que me diagnosticaron la enfermedad hacía sólo siete meses que me habían realizado la revisión. Es decir, en solo 7 meses estaba el cáncer muy avanzado. Están jugando con la vida de muchas mujeres, esto es más serio de lo que pensamos".

Con todo, no sólo Madrid tiene problemas para realizar mamografías. Araceli López vive en un pueblo de Córdoba y tardará cuatro meses en poder hacerse una. Cuenta que notó unos "problemillas en el pecho" que le preocupaban. El médico de cabecera le derivó al ginecólogo, pero tardaron dos meses en citarla. En ese momento, el ginecólogo la derivó a Patología Mamaria, para lo que tuvo que volver al médico de cabecera y de allí conseguir una cita para la mamografía... que será el 24 de enero.

Pero María Antonia Gimón, de Fecma, avisa: "No nos vamos a rendir. No sabemos lo que va a pasar mañana, pero sí lo que queremos. No tenemos miedo".

En esta galería puedes ver 12 fotos de mujeres reales tras vencer al cáncer de mama. Están sacadas del Scar Project, obra de David Jay. Algunas imágenes podrían herir la sensibilidad de algunos lectores.

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