POLÍTICA

¿Pasar a un sistema de préstamos universitarios? "Las becas deberían mantenerse siempre"

22/06/2014 10:04 CEST | Actualizado 22/06/2014 10:04 CEST
EFE

En febrero, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, y la secretaria de Estado del mismo departamento, Montserrat Gomendio, viajaron a Londres. La escapada, que tenía como objetivo "aprender sobre el sistema universitario británico", tuvo gran repercusión porque sirvió de excusa a Wert para no asistir a la gala de los Goya. Pero cinco meses después, ese viaje ha adquirido una nueva dimensión.

La semana pasada, Gomendio levantó un impresionante revuelo al cuestionar seguir con el actual sistema de becas donde los estudiantes reciben ayudas económicas que no tienen que devolver y plantear cambiarlo por un sistema de préstamos.

Ahí es donde entra el famoso viaje a Londres, donde Gomendio y Wert conocieron el sistema universitario británico y, por lo que parece, quedaron fascinados. En su polémico discurso de la semana pasada, la secretaria de Estado puso como ejemplo el sistema universitario inglés, donde los alumnos tienen que devolver -"en cómodos plazos y sin intereses"- el préstamo que han conseguido después de tener un empleo con el que ganan más de 21.000 libras al año.

Educación tuvo que salir después al paso diciendo que "no plantea pasar del sistema de becas al de préstamos en la Universidad", pero la polémica y los recelos ya se habían levantado. "Cada vez que Wert o Gomendio han hecho alguna declaración sobre sus ideas se ha acabado llevando a la práctica de forma inmediata. Y ahora ya plantean acabar definitivamente con las becas, porque es lo que se quieren en realidad", alerta Ana García, portavoz del Sindicato de Estudiantes en declaraciones a El Huffington Post.

"Es una absoluta vergüenza y una aberración que esta multimillonaria se atreva a hacer este tipo de planteamientos y declaraciones, porque corrobora lo que venimos denunciando: que el Gobierno sólo se preocupa por garantizar los intereses de los grandes empresarios y de los grandes banqueros y le trae sin cuidado la suerte de los estudiantes", añade.

UN VISTAZO A OTROS MODELOS

CCOO también ha reaccionado a las palabras de Gomendio subrayando que el modelo inglés que pone como ejemplo "nada tiene que ver con la mayoría de los sistemas universitarios de la Unión Europea". Por ejemplo, según un informe del Observatori del Sistema Universitari, en ocho países de la UE el acceso a los estudios de grado es gratuito: Dinamarca, Estonia, Grecia Malta, Austria, Finlandia, Suecia y Noruega. También hay becas y préstamos que cubren gastos de material, alojamiento etc.

En otros países, según el mismo documento, los estudios de grado cuestan entre unas pocas decenas de euros hasta un máximo de mil euros por curso. Es el caso de República Checa, Polonia, Eslovaquia, Francia, Islandia, Bélgica, Bulgaria, Alemania y Portugal. Y, en todos los casos, existen sistemas de becas para los alumnos más brillantes o con menos recursos.

¿Y España? Está en el grupo de países en el que los precios de un curso universitario de grado llega a costar desde los 2.000 a los 18.000 euros. Al margen está el modelo de Estados Unidos, donde los universitarios pagan un coste muy elevado por sus estudios y los préstamos son la norma. En 2012, el sistema bancario estadounidense determinó que uno de cada cinco jóvenes no podría devolver el importe de su préstamo al término de sus estudios, algo por lo que son perseguidos legalmente, dado que en 2005 se les prohibió declararse en quiebra.

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LOS EXPERTOS OPTAN POR UN SISTEMA MIXTO

Los expertos consultados por El Huffington Post opinan que los sistemas de becas y de préstamos deben ser complementarios como, aseguran, ocurre en la mayoría de países desarrollados. Afirman que "no tiene sentido" contraponer ambos sistemas como se ha hecho desde el Gobierno.

"Debe mantenerse siempre un sistema de becas. Las becas serían más útiles en el grado y, en ciertos niveles de especialización o de máster, a lo mejor habría que recurrir más a préstamos. Así garantizas la gratuidad de la enseñanza, pero no se puede garantizar siempre y a todos los niveles", explica Juan Antonio Vázquez, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo y exrector del mismo centro.

En su opinión, cuando el dinero público invertido provoca "retornos" en la sociedad, la financiación pública y de becas está "muy justificada". En cambio, argumenta, cuando hay una "apropiación privada" de los beneficios derivados de la educación financiada públicamente, hay que devolverlo.

"Si yo financio un máster en oncología, de ahí derivarán investigadores que mejoren los tratamientos contra el cáncer y es obvio que hay beneficio colectivo. Pero si financias un máster a un odontólogo que hace implantes y que luego va a poner una clínica y te va a cobrar esos implantes, ¿por qué no darle un préstamo que luego tenga que devolver?", plantea Vázquez.

¿EL SISTEMA INGLÉS MODÉLICO?

Xavier Puente y Tomás Gómez, cofundadores del blog de asuntos universitarios Más que universidad, explican que el modelo inglés alabado por Gomendio no es ni tan modélico ni como lo ha presentado ella. "Los últimos estudios realizados indican que el coste final del sistema de préstamos para el contribuyente podría ser más elevado que el modelo anterior de financiación de las universidades", afirman.

Subrayan que en Inglaterra no se quitaron las becas para poner préstamos como planteó Educación, sino que se cambió el sistema de financiación. Se eliminaron la mayor parte de las subvenciones directas a las universidades, por lo que, para compensar, se incrementaron las matrículas y se estableció que los alumnos pagasen la totalidad del coste, que ronda los 11.500 euros al año sólo de matrícula. Ante esa situación el Estado facilita a los estudiantes préstamos en las condiciones especiales que describió Gomendio.

"Ahora parece que las cuentas podrían no salir porque las hipótesis iniciales de tipos de interés son complicadas. Estamos hablando de préstamos a muy largo plazo ligados al empleo y a los ingresos de los futuros graduados. De hecho en Inglaterra están pensando ya en modificar la duración de los préstamos y rebajar el momento (el importe de renta) a partir del cual se inicia su devolución", aseguran Puente y Gómez.

¿Y EL MODELO NÓRDICO?

Fernando Paz, consejero de Gobierno de la Universidad de Zaragoza por el Colectivo de Estudiantes Progresistas de Aragón (CEPA), defiende un sistema de financiación como el de los países nórdicos, donde los alumnos no pagan si consiguen resultados. En cambio, si el estudiante sobrepasa el periodo medio marcado para realizar la carrera puede ser obligado a abonar las tasas.

"A ti te pagan los estudios pero tienes que responder. Si me facilitan un acceso a los estudios y una vida tranquila para poder estudiar, que es el ejemplo de Noruega, me parece muy bien que me pidan resultados. Pero que no me pidan resultados si me dan problemas con las becas", subraya.

Juan Antonio Vázquez, en cambio, es de otra opinión: "Los modelos hay que verlos en su conjunto. No creo que esos modelos sean aplicables a España con la situación presupuestaria. Un modelo nórdico de educación no creo que sea posible sin que seamos un país nórdico en todo, incluidos los impuestos".

Puente y Gómez plantean, sin embargo, que algunos expertos sí defienden modelos en los que pagarían sólo los malos alumnos, los repetidores: "Han estimado los posibles impactos económicos y parece que en algunas universidades y titulaciones, un sistema en el que los buenos alumnos no pagasen o muy poco y los repetidores sí pagasen, y mucho, (6.000 euros por ejemplo) podría ser económicamente sostenible en ciertos supuestos".

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