POLÍTICA

Los agentes de movilidad aseguran al juez que Aguirre no les hizo caso

30/09/2014 09:03 CEST
REUTERS

Los agentes de movilidad implicados en el incidente de tráfico de Esperanza Aguirre han declarado este lunes ante el juez Carlos Valle que dieron el alto a la presidenta del PP de Madrid en la calle Gran Vía y ella no les hizo caso.

Un total de siete agentes, cinco de movilidad y dos municipales, han testificado este lunes ante el magistrado en relación con el incidente, ocurrido el pasado 3 de abril.

Mientras que los de movilidad han asegurado que la expresidenta de Madrid hizo caso omiso a sus indicaciones de detenerse, ella no les hizo casolos dos agentes de la Policía han sostenido que no se produjo ese extremo y que ni siquiera pusieron las señales acústicas.

La declaración se ha prolongado durante más de tres horas. Los agentes de movilidad se han ratificado en los hechos que constan en la denuncia interpuesta el día del incidente, en la que se relataba que Aguirre no entregó toda la documentación que le requirieron, se fue del lugar sin permiso y condujo hasta su domicilio.

Los agentes implicados no han hecho declaraciones a la prensa, aunque uno de ellos ha asegurado que ha explicado a la jueza todo lo que ocurrió porque lo vio "todo", y otro ha relatado que el coche de Aguirre tiró la moto de uno de los agentes que la multaba.

Los de movilidad sostienen que se le pidió la documentación en dos ocasiones, mientras que los municipales aseguran que en su casa ya no le pidieron los papeles, dado que ya estaba puesta la denuncia y ya no hacía falta.

EL ABOGADO DE AGUIRRE VE "CONTRADICCIONES"

La defensa de la presidenta del PP madrileño ha asegurado que los testigos han incurrido en contradicciones. Ha señalado que un policía municipal ha asegurado que no vio ninguna prohibición de sus compañeros hacia Esperanza Aguirre para no iniciar la marcha y que en ningún momento se pusieron las señales acústicas.

El letrado de Aguirre ha destacado que el mismo testigo ha admitido que Aguirre no les vio, que desconectaron las señales luminosas al entrar en la calle Silva y que el vehículo policial sólo se puso en paralelo al coche de la dirigente popular justo antes de entrar en la calle y no en el momento en que se derribó la moto, como había declarado otro de los agentes.

Hace una semana, la expresidenta de la Comunidad de Madrid declaró como imputada por el incidente y se mostró contenta por poder explicar "por fin" lo que ocurrió "ese día fatídico". La dirigente popular ha negado que fuera perseguida desde Gran Vía hasta su domicilio y que huyera a su casa, incidiendo en que ni se fugó ni lesionó a nadie.

Aguirre ha asegurado que temió que la pudiera "ocurrir algo" al ser un personaje público y al arremolinarse la gente alrededor suyo, dado que los agentes le estaban tomando los datos "con muchísima parsimonia".

A principios de mes, la Audiencia Provincial de Madrid decidió que el asunto se instruiría como un supuesto delito de desobediencia a los agentes que participaron en el incidente y no como una falta, como defendía el propio juez instructor y la Fiscalía Superior de Madrid.

Cuando el juez concluya estas diligencias deberá decidir si el procedimiento sigue su curso como delito o falta.

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