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Consejos sobre cómo vestir en una boda para invitadas en apuros (GIFS)

22/05/2015 13:49 CEST | Actualizado 22/05/2015 13:49 CEST

Al inquietante "qué me pongo" previo a cualquier fiesta se le suman muchas dudas de estilo cuando la celebración es una boda. Un enlace (ya sea por lo civil o religioso) es una ceremonia que impone ciertas normas de vestir a las que no estamos acostumbrados en nuestro día a día.

Para no dar pasos en falso y pisar sobre seguro le preguntamos a Churra Pardavila, asesora de imagen y experta en protocolo, los mandamientos que hay que seguir para acudir como invitada a una boda:

¿PUEDO VESTIR DE LARGO EN UNA BODA DE DÍA?

El protocolo dicta que lo correcto para las bodas de día es ir de corto y reservar los vestidos largos para las bodas de tarde/noche, a partir de alrededor de las ocho de la tarde. Sin embargo, hoy en día todo es mucho más flexible: no se trata de seguir las normas al pie de la letra, sino de adaptarlas al sentido común y al estilo propio.

Para acertar debes tener en cuenta cuándo, cómo y dónde se va a celebrar la boda, si será en una ciudad o en una playa, en una finca o en una catedral y, sobre todo, qué tipo de invitados asistirán. La elegancia es armonía y coherencia no sólo contigo misma sino también con el entorno.


Si la boda se celebra en el campo o en la playa junto al mar, los vestidos largos, vaporosos y de líneas fluidas son la clave. Aquí si estaría permitido el vestido largo con independencia de la hora en que se celebre la ceremonia. Si apuestas por él, elígelo en un color alegre pero no excesivamente llamativo y acompáñalo de complementos sencillos y maquillaje y pelo naturales. ¡Menos es más!

¿CUÁNDO HAY QUE LLEVAR TOCADO?

Los tocados se han convertido en un imprescindible que, en estos tiempos de crisis, transforma al instante cualquier vestido low cost. Aquí todo vale: plumas, piedras, flores, encajes, rejillas… el límite lo pone de nuevo el sentido común. Todos suelen favorecer mucho, solo hay que dedicar un poco de tiempo para encontrar el más adecuado para cada rostro.


Es un recurso estilístico muy importante a la hora de aportar luminosidad, verticalidad o esa nota discordante que necesita el conjunto. Para defenderlo es imprescindible sentirse cómoda con él. Además, según reza un dicho “la mujer que sale de casa tocada, llega tocada” y lo ideal será no quitárselo en toda la boda. Como siempre, a pesar del protocolo me atrevo a insinuar que se puede quitar después del almuerzo o cena (sobre todo para bailar).

Aunque su uso se ha desplazado a las bodas de día, el estricto protocolo los empezó situando en las de tarde/noche. Hoy es práctica generalizada que si la boda es de día se usa pamela, sombrero o tocado y sólo tocado en las bodas de tarde. Una pequeña precisión: si somos puristas, debería colocarse a la derecha por la sencilla razón de que, según las normas oficiales, nuestro acompañante debe de ir a la izquierda.

¿Y SI ES EN UNA CATEDRAL?


El tono de la ceremonia religiosa requiere un mayor recato y respeto, lo que se traduce en evitar aberturas, escotes pronunciados y minifaldas. Es habitual utilizar alguna prenda tipo pashmina o chaqueta que tape los hombros y escotes durante la celebración.

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