POLÍTICA

El mapa del turismo de borrachera en España: "Es una vergüenza"

22/08/2015 21:44 CEST | Actualizado 22/08/2015 21:44 CEST
AFP

Calor, helados, fotos de pies en la playa... y las imágenes de jóvenes extranjeros bebiendo en fiestas sin control en varias localidades españolas. El llamado 'turismo de borrachera', basado en viajes baratos a juergas descontroladas, se ha consolidado en los últimos años sobre todo en zonas del Levante. Las fotos de esas farras, especialmente las de Magaluf (Mallorca), ya son un clásico estival que continúa indignando a muchos.

Entre ellos está Domènec Biosca, presidente de la Asociación Expertos en Empresas Turísticas, que no duda en calificar de "vergüenza" este tipo de turismo. En su opinión, este modelo no interesa ni a la Administración, porque "ahuyenta a otros segmentos dispuestos a pagar más", ni a los hoteleros. "Sólo beneficia a la oferta de ocio que va por libre con sus métodos", critica.

La base de este 'turismo de borrachera' la constituyen jóvenes extranjeros, sobre todo ingleses y alemanes, que aprovechan ofertas baratas y viajan a España buscando alcohol y fiesta descontrolada. Los resultados aparecen cada poco en los telediarios: balconing (la práctica de saltar de un balcón a otro que en algunos casos acaba con muertos), felaciones a cambio de bebida, suciedad, ruido, quejas de los vecinos...

Este mismo viernes, se conocía que un grupo de policías británicos ha viajado a Baleares para colaborar con la Guardia Civil española en la vigilancia de las zonas turísticas más problemáticas. En este mapa puedes ver las localidades donde el turismo de borrachera está más implantado:

(Sigue leyendo después del mapa...)

"Se requiere orden público en la calle e inspecciones en las discotecas. En el momento en que haya eso, esto amaina. Lo que ocurre es que hay quien teme perder un segmento de clientes", avisa Biosca, quien critica que muchos padres contratan viajes de este tipo para sus hijos.

Para este experto, este tipo de turismo es "francamente fácil" de cambiar: "Si los alcaldes quieren, esto se acaba. Evidentemente, tendrán todo tipo de presiones de quienes se dedican a esto y amenazas porque se acaba la bicoca". El cambio, afirma Biosca, beneficiaría a la zona porque "un negocio funciona cuando se crea buena marca". "Con una marca negativa, castigas toda la zona. Si quieren quemar la zona, la tierra quemada no tiene futuro", zanja.

LA IMPORTANCIA DEL BOCA-OREJA

Para Ricard Santomà, director de TSI-Turismo Sant Ignasi y experto en calidad turística, un cambio de modelo no es tan sencillo. "Es estructural porque en esos destinos hay establecimientos que venden alcohol barato, muchas discotecas… y está muy metido dentro del destino", afirma, a la vez que subraya que en este ámbito funciona muy bien el boca-oreja. "Los jóvenes se encuentran con que está todo abierto hasta muy tarde, que el precio del alcohol es muchísimo más barato que en sus países, donde está mucho más gravado... y cuando uno va con unos amigos, se lo cuentan a otros y es lo que se pone de moda".

Santomà admite que este tipo de modelo tiene la ventaja de que, a corto plazo, permite a muchos negocios salir adelante, especialmente a algunas discotecas y a los establecimientos que venden alcohol barato. Ese es, precisamente, el argumento que esgrimen los defensores de este modelo: su impacto económico es grande y en ocasiones ayuda a desestacionalizar la temporada. Es el caso, asegura buena parte del tejido comercial de la zona, del célebre 'Saloufest', en Salou (Tarragona), donde antes y después de Semana Santa llegan cientos de jóvenes que dejan unos cinco millones de euros.

"Pero, a medio plazo, el tipo de turismo que se acaba atrayendo es muy frugal, gasta poco, consume una serie de recursos baratos y no trae la riqueza de otros", advierte Santomà, quien asegura que el 'turismo de borrachera' se carga la principal "bondad" del turismo de calidad: la transmisión de la cultura y de los valores.

"Si el único motivo es venir de fiesta, esas personas no sabrán ni dónde han estado. Y les da igual estar en Magaluf o en cualquier otro sitio", constata.

"RECONVERTIR ES CARO"

Santomà cree que para cambiar el modelo hace falta que los sectores públicos y privados trabajen en la misma dirección, algo que no es sencillo. "El empresario tiene que defender su cuenta de explotación y pagar unos salarios y la Administración quiere reconvertir y eso es caro porque implica nuevas inversiones", explica. Por eso, aboga por la creación de organismos público-privados que intenten alcanzar acuerdos sobre cómo cambiar el destino.

Con todo, advierte de que las grandes desventajas del 'turismo de borrachera' comienzan a ser bien conocidas, por lo que en muchas zonas se está luchando por ahuyentarlo. "Ahora había pueblos en el sur de España donde empezaban a organizarse muchas despedidas de soltero, y el mismo Ayuntamiento se ha dado cuenta y ha frenado este tema. Muchas zonas están viendo que puede ser peligroso que venga este tipo de turismo. Así que están muy alerta y poniendo freno".

Esto es Magaluf

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