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20/10/2015 10:24 CEST | Actualizado 20/10/2015 10:24 CEST

Una iglesia sumergida de 450 años queda al descubierto por la sequía

La sequía en el sur de México ha provocado tal descenso en el nivel del agua que los restos de una iglesia abandonada del siglo XVI ahora pueden verse por encima del agua.

El Templo de Santiago, también conocido como el Templo de Quechula, está sumergido unos 30 metros bajo el agua desde que, en 1966, se construyera el embalse de Nezahualcóyotl, en Chiapas. Sin embargo, la sequía ha causado un descenso del agua de más de 24 metros, dando lugar a escenas tan inquietantes como estas:

chiapas

Los restos del Templo de Santiago emergen del agua.

El Latin Times informa de que los pescadores locales están haciendo rutas turísticas a la iglesia en barco.

Algunos de los visitantes más intrépidos incluso han escalado las ruinas:

(

The Associated Press señala que la iglesia mide 55 metros de largo y 12 de ancho; además, cuenta con un campanario de casi 15 metros de altura.

templo

El templo se levantó en 1564 con la esperanza de que la zona aumentaría su población, cuenta la agencia de noticias. "Esta iglesia se edificó pensando que estaría en una región con mucha población, pero nunca se consiguió", declara a The Associated Press el arquitecto Carlos Navarretes. "Probablemente ni siquiera tuvo un sacerdote comprometido, ya que solo recibía visitas de la gente de Tecpatan", explica.

Después de que una plaga devastara la zona entre 1773 y 1776, la iglesia fue abandonada.

templo

El campanario, de casi 15 metros de altura.

En 2002, los niveles del agua descendieron tanto que los lugareños podían caminar entre las ruinas, según informa la agencia de noticias.

"La gente lo celebraba. Venían a comer, a pasar el rato, a hacer negocios… Yo les vendía pescado frito. Hicieron procesiones alrededor de la iglesia", cuenta el pescador Leonel Mendoza a The Associated Press.

quechula

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Este artículo apareció originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene Martín Pineda

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