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¿Qué tiene que pasar para que los gays puedan donar sangre en EEUU?

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BLOOD DONATION
THOMAS FREDBERG/SCIENCE PHOTO LIBRARY via Getty Images
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Como consecuencia del tiroteo que se produjo en un pub gay de Orlando (Estados Unidos) el 12 de junio, las autoridades municipales instaron a los residentes a donar sangre. Pero hubo un problema: en EEUU los homosexuales no pueden. Aunque no se les prohíbe totalmente donar sangre, la agencia del Gobierno estadounidense de Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) les exige que haya pasado un año desde la última relación sexual para poder donar. Esta medida conlleva que muchos de los hombres dispuestos a ayudar en momentos de necesidad como éste puedan hacer nada.

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La compleja mezcla de historia, precaución y —según algunos activistas— discriminación es la responsable de un sistema que afecta directamente a los gays. Y esto evita que lleguen las tan necesarias donaciones a los bancos de sangre.

LOS DONANTES GAYS Y LA EPIDEMIA DE SIDA

En 1983, el Gobierno federal prohibió que los hombres que mantuvieran relaciones sexuales con otros hombres donaran sangre por miedo a que llegaran a los bancos de sangre donaciones infectadas con VIH.

La FDA levantó parcialmente esa prohibición en diciembre de 2015, pero impuso la norma de que los hombres homosexuales que quisieran donar tenían que haber pasado por un periodo de 12 meses de abstención sexual. Por ello, los que sean sexualmente activos no pueden donar.

"La misión de la FDA es contribuir a garantizar la seguridad de la sangre que se utiliza para hacer transfusiones", aclara la agencia en un comunicado. "Aunque los sistemas de análisis que se emplean para comprobar si la sangre está infectada de VIH son muy precisos, no son perfectos".

Dadas las limitaciones de las tecnologías de ensayo actuales, hay un periodo de espera en el que una persona que se ha contagiado de VIH no da positivo en un análisis de diagnóstico. (El periodo de espera de las tecnologías de diagnóstico modernas que se utilizan en Estados Unidos ronda los nueve días).

Por tanto, la agencia exige que los donantes pasen periodos de abstención sexual, en vez de depender solo de los análisis para ver si hay VIH en la sangre, por si se da el caso de que una persona que dé positivo haya donado en el periodo en el que el virus era indetectable.

"Durante este periodo, en el que puede que los individuos no presenten síntomas, el virus puede pasar de una persona a otra por vía sanguínea", según la agencia. "La FDA ha considerado la posibilidad de eliminar este periodo de abstención y de depender del análisis de la sangre donada; sin embargo, las pruebas científicas demuestran que esto conllevaría un nivel de seguridad menor de la sangre donada".

La agencia señala que para determinar este periodo de abstención de un año se basaron en unos estudios que se llevaron a cabo en Australia que llegaron a la conclusión de que tras una espera de 12 meses la seguridad de la sangre donada no se veía comprometida. No hay datos disponibles para hacer comparaciones con periodos de abstinencia más cortos.

"Necesitamos más datos", insiste el doctor Louis Katz, experto en enfermedades infecciosas y jefe médico oficial de America's Blood Centers. "La FDA exige un rigor determinado para seguir adelante".

Otros asesores sanitarios —como Dan Bruner, director de salud del Whitman-Walter, un centro que se centra en el VIH, el sida y la comunidad LGBT— opinan que la FDA está tomando unas precauciones excesivas.

"El periodo de abstención no debería superar los 30 días, dado que con la tecnología de análisis actual se puede detectar si la sangre está infectada con VIH tras unas semanas de exposición", explicaba Bruner al HuffPost en diciembre del año pasado. "E incluso entonces, los que esperaran durante ese periodo deberían poder donar sangre siempre y cuando estuvieran de acuerdo con volver a los 30 días después de donar para realizarse la prueba del VIH".

LOS ÍNDICES DE CONTAGIO DE VIH POR TRANSFUSIÓN SANGUÍNEA SON PRÁCTICAMENTE NULOS

Los hombres homosexuales corren un riesgo mucho mayor de contagiarse de VIH: es 62 veces más probable que se contagien del virus, frente al 2,3 que se asocia a las personas heterosexuales con varias parejas sexuales, según la investigación Retrovirus Epidemiology Donor Study. Las cifras son particularmente altas para los hombres negros que mantienen relaciones homosexuales.

Las tendencias actuales demuestran que a uno de cada dos hombres negros que practican sexo con otros hombres se les diagnosticará VIH en algún momento de su vida, según datos publicados en febrero por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Según estos datos, uno de cada cuatro hombres latinos contraerá el virus y también uno de cada diez hombres caucásicos que mantengan relaciones homosexuales.

El riesgo actual de contagiarse de VIH con una transfusión sanguínea es inferior a 1 entre 1,5 millones de unidades de sangre extraída, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

LA NUEVA DEFENSA CONTRA EL VIH

Existe un fármaco novedoso que podría hacer las donaciones aún más seguras. La profilaxis de preexposición (PrEP por sus siglas en inglés) —una pastilla de ingesta diaria que fue aprobada por la FDA en 2012 para prevenir el contagio del VIH— cosechó muy buenos resultados, según un estudio publicado en la revista Clinical Infectious Diseases. Las conclusiones fueron que durante los dos años y medio que duró el estudio realizado en San Francisco (Estados Unidos) ninguno de los 657 participantes contrajo el VIH.

No obstante, solo 3.253 estadounidenses utilizan este fármaco, según datos recogidos en el año 2014. Probablemente esto sea fruto de una combinación de factores, como el elevado precio del medicamento, los efectos secundarios o las críticas que ha recibido por parte de algunos miembros de la comunidad gay, que opinan que el fármaco animará a practicar sexo sin utilizar preservativo, lo que podría traducirse en el contagio de otras enfermedades de transmisión sexual.

LA DISCRIMINACIÓN

Evidentemente, estas estadísticas no sirven de excusa para discriminar a un grupo de población entero, argumentan sus defensores. "Todo el mundo quiere tener garantizado que la sangre extraída es segura, eso es indiscutible", explica al Huffington Post Jordan Eagles, un artista neoyorquino que defiende una política de donación más abierta.

Cuando a sus 20 años, Eagles decidió ir a donar sangre, no se imaginó que le rechazarían por ser gay. "Rellené los formularios con sinceridad y me dijeron que no podía donar", relata. Cuando la persona que evaluó los formularios de Eagles se negó a devolvérselos, el chico se enfadó.

"Fue una experiencia muy degradante para mí. Nunca volví a intentar donar sangre".

"¿Me vas a rechazar y no me vas a archivar como delincuente también?", espetó Eagles, furioso. Acto seguido, se llevó sus formularios de la mesa. "Fue una experiencia muy humillante para mí", comenta. "Nunca volví a intentar donar sangre".

Eagles refleja con su trabajo la experiencia que vivió. Su proyecto Blood Mirror [Espejo de sangre] —una obra de arte en la que los espectadores se pueden ver reflejados en la sangre de los donantes— es una crítica a la política de donación de sangre de la FDA (puedes verlo en el vídeo de abajo). El joven también está implicado en el movimiento #BloodEquality [Igualdad de Sangre], que busca junto al grupo Gay Men's Health Crisis [Crisis de Salud de los Hombres Gays] poner fin a la discriminación contra estos donantes.

"Lo hemos visto [en Orlando], donde la sangre puede ser la representación de la muerte y la masacre", explica. "También puede verse como una forma de curar, de salvar vidas y de conectar con la comunidad a la que se pertenece".

¿POR QUÉ NO SE ELIMINAN LAS RESTRICCIONES Y SE HACEN PRUEBAS DE VIH A TODA LA SANGRE QUE SE DONE?

Las prioridades para donar sangre son triples, según Katz, que habla sin rodeos: la seguridad de la sangre extraída y la idoneidad de la misma son primordiales, mientras que la cuestión de la igualdad tiene "un poco menos de peso". "No tenemos derecho a donar sangre", se lamenta.

Además de las cuestiones de seguridad, Katz sugiere que esterilizar la sangre donada no es práctico porque ralentiza el proceso y puede conllevar que la sangre "caduque" y se tenga que descartar.

Hay ciertos componentes de la sangre que tienen una esperanza de vida corta. Las plaquetas, por ejemplo, solo duran cinco días en buen estado, según la Clínica Mayo. Siempre se ha pensado que las células sanguíneas refrigeradas duraban 42 días, pero hay investigaciones recientes que sugieren que la sangre podría envejecer más rápido de lo que pensamos.

Las membranas celulares de las células sanguíneas se ponen rígidas al pasar 21 días, según un estudio publicado en la revista Anesthesia and Analgesia en 2013. No vuelven a ganar flexibilidad después de realizarse la transfusión y los investigadores no están seguros de cómo puede afectar al paciente —o de si le afecta de alguna manera— que las propiedades de la célula hayan cambiado.

Según cuenta Katz, esterilizar la sangre donada es caro. "La adopción de este tipo de medida ha sido más bien lenta hasta ahora, principalmente por su elevado coste. Y a algunos profesionales les preocupa la calidad del producto".

EL PÁNICO DEL SIDA EN LOS OCHENTA, PRESENTE EN 2016

"Retirar esta prohibición homófoba depende de la voluntad política", afirma Jennifer Brier, profesora adjunta de estudios de historia y de género en la Universidad de Illinois de Chicago y escritora de un libro que trata la crisis del sida. "Como historiadora, no soy capaz de entenderlo. Como persona que trabaja con la historia del VIH, no soy capaz de entenderlo", añade. "Lo que relaciona a una identidad con el VIH es un patrón histórico de homofobia, no los hábitos".

Hace unos días, varios miembros del Partido Demócrata estadounidense exigieron que la FDA eliminara las restricciones en la donación de sangre con el objetivo de avanzar hacia un criterio basado en los hábitos a la hora de decidir si se puede donar o no.

"El hecho de que los seres queridos, los amigos y los cónyuges de las víctimas no pudieran donar sangre demuestra la decadencia moral de la prohibición", protesta Jared Polis, miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y copresidente de la formación LGBT Equality Caucus. "Es ridículo que un heterosexual que tenga relaciones sexuales con varias parejas y sin protección pueda donar [sangre], y que un hombre gay o bisexual monógamo no pueda", se lamenta Polis.

De momento, la FDA no se ha planteado ser más benevolente con los requisitos para donar sangre, ni siquiera de manera temporal. "Empatizamos con las personas que querrían donar, pero queremos reiterar que, actualmente, ninguna persona que necesite sangre se está quedando sin ella", explica la agencia al HuffPost. "Dicho esto, la FDA se compromete a seguir evaluando sus políticas de abstención para donar sangre mientras va apareciendo nueva información científica".

Los contradictorios mensajes que han mandado los responsables del sistema sanitario no pasan desapercibidos para Cecilia Chung, que trabaja en el Transgender Law Center, una organización que defiende los derechos LGBT. "Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y los proveedores de atención médica aseguran que el VIH ya no supone una sentencia de muerte", argumenta. "Pero, por otra parte, tratamos a las personas que pueden ser seropositivas como si su sangre fuera una especie de arma mortífera".

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés y Lara Eleno.