POLÍTICA

Putin, ¿un macho alfa con Trump en el bolsillo?

15/01/2017 20:15 CET | Actualizado 15/01/2017 20:15 CET
Sputnik Photo Agency / Reuters
Russia's President Vladimir Putin makes his annual New Year address to the nation in Moscow, Russia, December 31, 2016. Sputnik/Mikhail Klimentyev/Kremlin via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. EDITORIAL USE ONLY.

El 5 de diciembre de 1989, mes posterior a la caída del Muro de Berlín, un teniente coronel de la KGB de 37 años telefoneaba para pedir refuerzos ante la presencia de manifestantes a las puertas de la casa donde se albergaba la oficina de la KGB en Dresde, Alemania del este. Pero toda la ayuda que encontró al otro lado del teléfono fue un "Moscú permanece en silencio". El agente salió a la calle y les dijo a los manifestantes en alemán que si alguien entraba en la mansión sería disparado. La amenaza funcionó y la multitud se dispersó, pero a las pocas semanas el agente de la KGB, de nombre Vladimir Putin, regresaría a Leningrado como tantos otros operarios rusos que durante décadas se sintieron en casa en una Unión Soviética que ahora se desmoronaba.

El ascenso de Putin al poder y sus años en el Kremlin se han caracterizado por una obsesión: nunca más debe repetirse la humillación rusa, ni su país puede caer de nuevo. La humillación, según Putin y tantos otros de su generación, llegó en a finales de los 90, cuando la OTAN expandió sus fronteras hacia el este e incorporó a varios firmantes del pacto de Varsovia y la Unión Europea abrió paulatinamente sus puertas hacia el flanco este.

"Nos mostramos débiles al mundo y a los débiles se les golpea", dijo Putin en uno de sus discursos al llegar al poder. Universalmente percibido como un hombre de acero, frío e implacable en las formas y en el fondo, Putin, ex espía, judoca y aficionado a mostrarse cabalgando a pecho descubierto, se ha convertido en una suerte de líder macho alfa, inaugurando un estilo peculiar de ejercicio del poder autoritario que otros líderes como Orbán, Erdogan o incluso Trump han tratado de imitar después.

Cuenta Platon, el fotógrafo que ha tomado el retrato más famoso de Putin, cómo fue su encuentro con él para su instantánea en una portada de TIME en 2007, donde figuraría como personaje del año. Putin apareció con la parafernalia típica de los líderes duros en palacio, rodeado de múltiples asesores y guardaespaldas y de repente mostró su lado humano cuando ambos, líder y fotógrafo, descubrieron su pasión compartida por los Beatles. Desde entonces Putin le mandaba a Platon una felicitación navideña cada año hasta que se dio cuenta que su foto, por la claridad con que se percibe al hombre de acero que cruje a quienes se cruzan en su camino, es la favorita de todos sus detractores para acompañar las pancartas en sus protestas.

Putin se ha convertido en una suerte de líder macho alfa, inaugurando un estilo peculiar de ejercicio del poder autoritario que otros líderes han tratado de imitar después

La carrera de Putin hasta la cima conoció pocos límites y no podría entenderse sin una palabra que desde los últimos días se ha integrado en el lenguaje común de políticos y periodistas a ambos lados del Atlántico. Kompromat se refiere a la posesión de una información sensible que puede perjudicar a un adversario y es susceptible de ser utilizada para chantajearle. Un informe elaborado por Christopher Steele, ex agente de inteligencia británico, asegura que Putin tiene material sensible que puede comprometer a Donald Trump, que incluiría contactos de su equipo con el Kremlin durante la campaña electoral e incluso un video con imágenes sexuales de Trump con dos prostitutas en una habitación del Hotel Ritz Carlton de Moscú en 2013, donde Trump se encontraba para participar en la gala de Miss Universo.

"No sé si la inteligencia rusa tiene el video de Trump, pero si lo tuvieran no me sorprendería mucho; el kompromat es una técnica habitual en la Rusia postsoviética", explica Nicolás de Pedro, Investigador principal del CIDOB. En 1999, el entonces Fiscal General ruso, Yuri Skuratov – que investigaba la supuesta corrupción de la familia del presidente Yeltsin - fue llamado a capítulo por la existencia de un vídeo en el que aparecía con dos prostitutas. Su contenido terminaría siendo difundido en la televisión rusa RTR y ante las dudas sobre su veracidad el entonces jefe del espionaje ruso, que no era otro que Vladimir Putin, confirmaría su originalidad en antena.

"Aunque la jugada para neutralizar al fiscal no fuera la definitiva, desde luego le sirvió a Putin para situarse en el camino de la presidencia", explica a El Huffington Post Joerg Forbrig, analista del German Marshall Fund en Berlín. El chantaje que sufrió el fiscal general terminó con su carrera política y la de sus aliados y al año siguiente Vladimir Putin se hizo con la presidencia de Rusia, donde ha permanecido hasta ahora, excepto en el periodo 2008-2012 en el que ejerció de primer ministro.

En 2010, varios opositores y críticos con el Kremlin fueron grabados en un apartamento consumiendo droga con una prostituta

Kompromat ha permanecido como una técnica habitual de extorsión desde la llegada de Putin al poder, casi siempre, aunque no sólo, mediante la grabación de videos sexuales. En 2010 varios opositores y críticos con el Kremlin fueron grabados en un apartamento consumiendo droga con una prostituta. El año pasado, otro opositor, Mikhail Kasyanov, fue también grabado en la cama con otra activista criticando a otros miembros de su partido. La técnica se ha empleado también con diplomáticos, como le ocurrió al norteamericano Kyle Hatcher en 2009 en Moscú.

El Kremlin ejecuta con maestría una política exterior basada en explotar las debilidades del resto. En el verano de 2008 invadió Georgia – unas semanas después caería Lehman Brothers - y en 2014 Ucrania, aprovechando la crisis en el país, su ejército disfuncional y teniendo en cuenta que, al igual que Georgia, no es miembro de la OTAN. El exhibicionismo de Putin sobre la tierra conquistada ha incluido la cata de una botella de Jerez de la Frontera de 1775, que compartió con su amigo Silvio Berlusconi en una visita a Crimea en septiembre de 2015. "Estaba deliciosa", dijo después el italiano en una entrevista en Financial Times, donde aprovechó para hablar del espíritu amable – y desconocido – que él percibe en Putin. "Es una persona muy sensible, un hombre de sentimientos profundos, siempre respetuoso con los demás".

En Siria Putin también ha logrado sus objetivos aprovechando fundamentalmente la debilidad de sus adversarios. Obama trazó una línea roja en 2012 al asegurar que intervendría en Siria si Asad llegase a utilizar armas químicas, algo que sucedió en agosto del año siguiente cuando el dictador las utilizó para aniquilar a unos 1500 sirios a las afueras de Damasco. Estados Unidos, sin embargo, decidió no intervenir, algo que dañó su credibilidad en la región y dejó libre más espacio para los rusos. "Putin ha logrado la permanencia del régimen de Asad al menos hasta que haya una negociación y ha forzado la aceptación de Moscú como jugador indispensable", resume Nicolás de Pedro.

La amenaza de los métodos de chantaje rusos podría alcanzar al nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump

En este año en que se celebra el centenario de la revolución bolchevique, los vientos que soplan en Estados Unidos y Europa parecen propicios para que Putin continúe dando forma a la obsesión que le acompaña desde aquél día de diciembre en Dresden: plantarse frente al declive de su país y proyectar su influencia, explotando siempre las debilidades de sus enemigos. Con Trump en Washington y la Unión Europea en año electoral clave y en estado de crisis mientras negocia la salida de uno de sus miembros, Reino Unido, el momento no podría ser más propicio.

La amenaza de los métodos de chantaje rusos podría alcanzar al nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, que tomará posesión el 20 de enero. "Hagamos un ejercicio mental", prosigue Joerg Forbrig, barajando la hipótesis de que Moscú tenga realmente información comprometedora sobre Trump, algo que él niega. "Podríamos ver pronto a un nuevo presidente de Estados Unidos débil, con su legitimidad en juego, quizás sometido a un proceso de impeachment, algo que paralizaría y debilitaría a Estados Unidos, lo que sumado a las crisis en Europa y sus elecciones este año podrían dar carta blanca a Rusia para realizar movimientos en los países bálticos, aunque obviamente Ucrania, Bielorrusia y Georgia, que no son miembros de la OTAN, son los más vulnerables".

Hechos creados por despreciables operativos políticos, tanto republicanos como demócratas. ¡NOTICIAS FALSAS! Rusia dice que no hay nada.

Las elecciones en Alemania después del verano serán una prueba de fuego para el nivel de interferencia rusa. La efectividad del Kremlin quedó demostrada en la campaña norteamericana, donde el hackeo y difusión de los correos electrónicos del Partido Demócrata –cuya autoría rusa el propio Donald Trump ha reconocido- terminaron debilitando a Hillary Clinton. Esta vez, la pieza que Putin podría cobrarse es la de la canciller Angela Merkel, que ejerce de lideresa del mundo libre en estos tiempos de crisis para el orden liberal de posguerra.

"En Alemania hay una preocupación muy evidente con la posible interferencia rusa con la desinformación o las noticias falsas. Podrían tratar de desacreditar a Merkel al máximo y generar tensiones en torno a su figura utilizando la cuestión de los refugiados o si se produce algún atentado", explica a El Huffington Post Nicolás de Pedro. Las sanciones que Europa mantiene sobre Rusia no podrían explicarse sin la intervención de la canciller Merkel. Dadas las dificultades de la economía rusa –su auténtico talón de Aquiles -con una gran dependencia de un petróleo en precios bajos, la eliminación de las sanciones podrían tener un fuerte impacto positivo.

Putin ha conseguido estar en epicentro de la campaña electoral norteamericana y ha sembrado dudas sobre la capacidad de independencia de Donald Trump, que ha reconocido finalmente la existencia de ciberataques rusos contra la campaña de su oponente demócrata. Ahora falta por confirmar si el mandatario ruso, experto en el kompromat, tiene agarrado a Trump por donde más le duele.

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