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¿Estamos mejor informados los españoles en la era digital?

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Foto: ISTOCK

El cine ha sido un elemento constructor de primer orden de la visión social del mundo de los medios de comunicación. La investigación sin someterse a presiones (Todos los hombres del presidente), el sensacionalismo (Juan Nadie), la incansable búsqueda de la noticia (Spotlight), las técnicas de manipulación en los distintos medios (La cortina de humo)..., todas las bajezas y grandezas del mundo periodístico han tenido su reflejo en la gran pantalla (Ciudadano K, El gran carnaval ...). En el caso de Primera Plana, en su versión de Billy Wilder, su contribución a la imagen que tenemos de los medios fue plasmar desde su primera escena las distintas visiones que diferentes fuentes pueden dar de un mismo hecho. Entremezclada con la comedia, descubrimos la necesidad de cuestionarnos hasta qué punto somos una sociedad bien informada.

La población internauta española es un termómetro crecientemente significativo de España como sociedad informada (bien o mal). De un lado, Internet está presente en el 73,3% de los hogares del país y cerca del 75% de los españoles declaran un uso frecuente de la red. De otro, el 65% de los internautas españoles consultan las noticias por Internet. Podemos, por tanto, considerar relevantes para el análisis de las actitudes de los españoles hacia el mundo mediático los datos que aporta anualmente el Instituto Reuters en su informe Digital News Report, basado en encuestas a internautas.

España es un país que desconfía de las noticias que recibe, quizás por ello Primera Plana tuvo éxito en nuestro país desde su estreno. De acuerdo con el informe elaborado por el Instituto Reuters, no llegan a la mitad los internautas españoles que consideran que se puede confiar en la mayoría de noticias la mayoría de las veces (47%). Son aún menos los que confían en las organizaciones que proveen las noticias y en los periodistas. Detrás de esta visión escéptica de los medios de comunicación, se encuentra la sospecha de su falta de independencia. Son una minoría los ciudadanos que ven la prensa ajena a la influencia indebida de partidos políticos (23%) o intereses empresariales (22%).

No parece que estemos en el camino que haga disminuir la dudas de los españoles sobre el grado de adulteración del mundo que nos muestran los medios.


A pesar de la falta de confianza en medios tradicionales y periodistas, los medios digitales alternativos no terminan de despegar en nuestro país. El informe de Reuters nos proporciona también evidencias de ésta situación. Mientras que el porcentaje de internautas españoles y la media de otros países que acuden a medios tradicionales para informarse es en ambos casos del 69%, el consumo de contenidos provenientes de los medios puramente digitales, del tipo de El Español o El Huffington Post, se sitúa en España en el 27%, mientras la media del resto de países alcanza el 45%. Internet no parece por el momento ser parte de la solución a la percepción de alto riesgo del pluralismo mediático en España que señalaba el último informe del Instituto Universitario Europeo.


Adicionalmente, el consumo digital de noticias por Internet en España está guiado por las redes sociales, cada vez más cercanas al rol de los editores de prensa. Por una parte, los datos del informe de Reuters señalan a los internautas españoles entre los más propensos, junto con portugueses y griegos, a recibir las noticias por las redes sociales (39%) en lugar de seleccionarlas en las fuentes originales. Simultáneamente, los usuarios de Internet españoles son los más conformes con la selección automática del contenido que realizan Facebook y similares (40%). Ambos son aspectos preocupantes para el grado de calidad de la información recibida. De un lado, es conocido que los círculos de afinidad en que nos movemos en redes sociales fortalecen una autoafirmación en los puntos de vista propios. De otro lado, existe desconocimiento, si no sospechas, sobre el grado de neutralidad de la algoritmia de selección de noticias que aplican las redes.


Las sociedades democráticas necesitan de ciudadanos bien informados. Resulta positivo que los ciudadanos españoles parezcan conscientes de la mejorable calidad de la información que reciben de los medios tradicionales. Sin embargo, en su búsqueda de alternativas a la situación en la red, no parecen optar por caminos que lleven una España mejor informada. Los medios digitales alternativos de calidad no tienen aún aceptación generalizada, y la tendencia a recurrir a las redes sociales para informarse, magnifica las carencias. No parece que estemos en el camino que haga disminuir la dudas de los españoles sobre el grado de adulteración del mundo que nos muestran los medios. Parece que aún por mucho tiempo tendremos que hacernos la pregunta con que concluye Los tres días del cóndor sobre las realidades incómodas: "¿Cómo sabe que la publicarán?".