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Lucha contra el cambio climático, lucha contra la injusticia

30/11/2015 07:16 CET | Actualizado 29/11/2016 11:12 CET

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Foto: EFE

Este artículo ha sido escrito conjuntamente con Sergei Stanishev (presidente de Partido Socialista Europeo), Gianni Pittella (presidente del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo) y

Jean-Christophe Cambadélis (primer Secretario del Partido Socialista francés)

Si la socialdemocracia representa los valores de solidaridad y de reducción de desigualdades, la lucha contra el cambio climático debería por tanto situarse en el núcleo mismo de nuestra agenda política, tanto hoy como en los próximos años. Los grupos vulnerables, como los niños y niñas, las personas pobres, con discapacidad y las personas mayores son quienes más sufren las consecuencias del cambio climático. Este pone en riesgo sus hogares, su salud, sus medios de subsistencia y su seguridad alimentaria.

Como socialistas y demócratas europeos, la solidaridad es para nosotros vital. Luchamos por la igualdad entre países, entre pueblos, entre géneros, entre generaciones, y por la igualdad de oportunidades. No hay nada que ponga más a prueba este compromiso que el cambio climático. En nuestra calidad de dirigentes socialistas, socialdemócratas y laboristas europeos hemos hecho, y continuaremos haciendo, de la política sobre el clima una parte integrante de nuestra lucha contra las injusticias sociales, tanto en Europa como a nivel mundial. Estamos realmente convencidos de que este punto puede constituir un objetivo inspirador y un fuerte incentivo para la innovación en la elaboración y aplicación de nuestras políticas públicas.

Este mes de diciembre el mundo pone sus ojos en París. Diplomáticos, políticos, ONGs, instituciones internacionales, diferentes sectores de la industria, ciudadanos interesados y muchas otras partes se darán cita en la conferencia COP 21, en la que se espera que los líderes mundiales alcancen un acuerdo para hacer frente al cambio climático global.

A fin de preparar nuestra postura de cara a la COP21, los líderes socialistas y demócratas europeos nos reunimos en París, invitados por el Primer Ministro francés Manuel Valls, y adoptamos nuestra declaración común "21 Propuestas Progresistas para la COP21", en la que mostramos nuestra disposición de alcanzar un acuerdo ambicioso, jurídicamente vinculante, universal y dinámico que limite el calentamiento global a un máximo de dos grados. Creemos firmemente que en este encuentro de diciembre los líderes deberían adoptar medidas adecuadas de atenuación y adaptación al cambio climático que resulten de aplicación para todos los países.

Un acuerdo de estas características pondrá de manifiesto la urgencia de la crisis del clima y reconocerá el impacto que esta tiene en nuestras poblaciones. Nuestra lucha política da prioridad al empleo y a garantizar unos sólidos sistemas de protección social.

En la transición a una economía con bajas emisiones de carbono, gran parte de los nuevos empleos se crearán, por poner un ejemplo evidente, en el sector de la construcción, uno de los sectores más castigados por la crisis económica. La renovación del patrimonio inmobiliario europeo tomaría un mínimo de 30 años y crearía puestos de empleo principalmente en pequeñas y medianas empresas locales, que bien sabemos son las principales fuentes de creación de nuevos empleos en toda la economía. Estos empleos conllevarían unos edificios (incluidos escuelas y hospitales) con mayor eficiencia energética y, de este modo, también se reduciría el consumo de energía, el gasto en energía de los ciudadanos y del sector público y las emisiones de CO2. Hay muchos otros sectores de la economía que podrían beneficiarse de esta transición si mostramos la valentía suficiente para superar consideraciones a corto plazo y construir un enfoque verdaderamente integrado.

Nosotros, líderes socialistas y demócratas europeos, estamos elaborando 21 propuestas progresistas para la COP21, con el fin de encaminar la acción internacional por el clima de manera eficaz, de hacer de Europa un líder creíble en el ámbito de la acción climática global.

Los beneficios irían mucho más allá. Se produciría una mejora de la salud, ya que unas más bajas emisiones implican menos problemas respiratorios y las personas mayores y los niños están menos expuestos al riesgo de las temperaturas extremas. La acción por el clima conllevará una mejora del medio ambiente y ofrecerá también oportunidades para los avances en materia social, al reducir las desigualdades y mejorar la salud y el bienestar.

En el mundo occidental, nos hemos beneficiado de una industrialización y un desarrollo con altas emisiones de carbono. Pero esto ha tenido sus consecuencias para el planeta. Mientras que nosotros hemos sido los primeros beneficiados por los avances tecnológicos, las consecuencias se han sentido, en primer lugar, en los países en vías de desarrollo. Por tanto, llega ahora el momento de que reconozcamos este desequilibrio y ofrezcamos apoyo financiero, tecnológico y de fomento de capacidades para la adaptación al cambio climático y el desarrollo de una vía con bajo nivel de emisiones de carbono.

En todos los puntos del planeta, debemos invertir en tecnologías ecológicas, ir eliminando urgentemente las subvenciones a los combustibles fósiles y poner precios adecuados al carbón. Si ampliamos una nueva y previsible financiación internacional para la lucha contra el cambio climático, nuestras palabras se reflejarán en fondos. En el ámbito financiero, todavía quedan por conseguir avances reales de cara a las negociaciones de la COP21 de París. Todos sabemos que esto constituirá una condición sine qua non para llegar a un acuerdo. Pero tan importante como las herramientas es la voluntad política de hacer que esto suceda. Europa debe continuar siendo un líder a nivel mundial para garantizar que se llegue a un acuerdo y debe presionar a sus socios para que adopten medidas ambiciosas en la acción por el clima. Las recientes conversaciones entre Estados Unidos y China así como los programas presentados hasta ahora por más de 150 países demuestran que existe un creciente impulso en esta dirección. Pero todavía queda trabajo por hacer si de verdad queremos limitar el aumento de la temperatura media mundial a los 2°C por encima de los niveles de la era preindustrial.

Nosotros, líderes socialistas y demócratas europeos, estamos elaborando 21 propuestas progresistas para la COP21, con el fin de encaminar la acción internacional por el clima de manera eficaz, de hacer de Europa un líder creíble en el ámbito de la acción climática global. Tenemos una firme voluntad, que va de la mano de nuestra constante batalla contra las desigualdades sociales en todo el mundo. Invitamos a otras partes a venir y unirse a nosotros en París en diciembre, para juntos detener el calentamiento global y acabar con las injusticias que de ello se derivan.

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