En una manifestación en el mar las pancartas son bien grandes y los gritos son sustituidos por las sirenas de los barcos. En una protesta marinera, el manifiesto se lee a través de la radio que une a los participantes en un todos a una. Así ha sido la que hace se vivió el lunes en el límite de la ría de Muros con el Océano Atlántico.
Que los mares se están vaciando y que los peces convertidos en pescados escasean no es nada nuevo. Pero la batalla de los peces chicos contra los grandes, de los barcos de pesca artesanal frente a mastodónticas factorías industriales sale en menos titulares, y la cuestión: ¿acabaremos comiendo medusas?
Seguro que el proyecto de la reforma de la ley de costas es mejorable, pero de lo que no cabe la menor duda es de que es un texto que garantiza mejor la sostenibilidad ambiental, económica y social de nuestro litoral, protege mejor el medio ambiente y prevé mejor los efectos de sus alteraciones que la ley vigente.
Esta nueva ley permite el uso comercial, de restauración y la celebración de casi todo tipo de eventos de ocio y lúdicos. Esto será un agravante para la alteración e impacto en estas zonas, que además se ven reducidas en el espacio, ya que se ha disminuido su zona de protección de los 100 a los 20 metros.
Coches, negocios, dietas, vaqueros, zapatillas, alimentos... ¿sostenibles? En estos últimos años, muchos Estados y grandes multinacionales se han apropiado de esta etiqueta para aplicarla a productos o proyectos algo menos dañinos para el medio ambiente que las alternativas tradicionales, pero muy lejos de cumplir estándares reales de sostenibilidad.
Las leyes de protección de nuestro entorno, que con tanto esfuerzo se han ido consiguiendo en España en los últimos 40 años, están en fase acelerada de desmantelamiento. Como en otros aspectos, la crisis económica se está utilizando para eliminar lo que se consideran obstáculos legislativos para la actividad económica.
Podemos alzar nuestra voz y hacer que los líderes políticos y las petroleras nos escuchen. No caigamos en el pesimismo, en el recurso al "no podemos hacer nada", al "depende de otros". La movilización ciudadana depende exclusivamente de ti, de nosotros, y tenemos en ella la herramienta que puede generar un cambio, que puede evitar que el Ártico se degrade por la codicia de las petroleras.
Obama ha admitido la necesidad de reducir el déficit, pero al mismo tiempo ha enfatizado que "la reducción del déficit por sí sola no es un plan económico" (algo que deberíamos aprender en Europa), sino que la "estrella que debe guiar nuestros esfuerzos es el crecimiento y la creación empleo" (¡Hola Europa y España!).
La ola de pesimismo sobre el deterioro de la biosfera y de los océanos en particular, nos lleva muchas veces a aceptar como ciertos problemas que quizás no lo sean tanto. Estos problemas globales tienen, por alguna razón, un eco tremendo en los medios de comunicación, que eleva la visibilidad de los supuestos problemas.
No niego mi estupor ante el anuncio realizado por Castilla-La Mancha de interponer una demanda contra Greenpeace por vulneración del derecho al honor de su presidenta. El origen de todo está en el informe Amnistía a la destrucción en el que se revelaba un posible conflicto de intereses del PP en el proyecto de reforma de la Ley de Costas.
El suelo, viene a decirnos la agricultura ecológica con toda razón, es un ente vivo que hay que mimar mediante el reciclado de materias orgánicas naturales y la utilización de los abonos verdes. Para controlar los parásitos, enfermedades y malas hierbas nada más útil que respetar los ciclos biológicos.
Las emisiones de CO2 procedentes de la producción de energía eléctrica han aumentado un 11% con respecto al año anterior, lo cual confirma la importancia que las decisiones en política energética tienen en materia de contaminación. Ese aumento tan grande de las emisiones se debe al mayor consumo de carbón.
La hipótesis (no oficial) que se maneja en círculos ecologistas es que Garoña se cierra por graves problemas de seguridad. Ya en su momento el informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) obligaba a serias mejoras en la central para alargar su vida. Pero el accidente de Fukushima ha complicado las cosas.