Jesús Martínez Álvarez

Recibir actualizaciones de Jesús Martínez Álvarez
 

Me declaro amigo de los mocos

Publicado: 12/09/2012 08:05

No es raro referirse a un niño como "mocoso". Pudiera decirse que durante los meses de invierno prácticamente son sinónimos: niño igual a mocoso. Han abierto sus puertas escuelas infantiles y colegios hace dos días y ya han aparecido los mocos, si es que alguna vez se fueron. Los pediatras de atención primaria nos quejamos de que a veces no se ve otra cosa más que niños mocosos.

En esta sociedad occidental nuestra está muy arraigado el proceder de eliminar al contrario, identificar al agresor y arrasarlo a toda costa; los mocos nos molestan o pensamos que le molestan al niño, intentamos por todos los medios borrarlos del mapa. Pañuelos de lino, tul, gasa o seda, papel de periódico, las páginas de El HuffPost no valen por ser virtuales, clinex desechables, aspiradores de mucosidad por presión negativa o por aspiración paterna o un simple soplamocos, muchos son los dispositivos inventados por el ser humano para librarse de la lacra de los mocos. Incluso algunos ahora retirados de la financiación pública como los mucolíticos, antitusivos, fluidificantes y expectorantes se habían demostrado ineficaces.

La convivencia da mocos. Los críos juntos en espacios reducidos como un aula, provocan que multitud de gérmenes convivan a sus anchas en los colegios como si de una superpoblación de alumnado se tratara. Veremos este curso cómo la disminución de profesores por los recortes en educación pública acarreará más hacinamiento en la clase y más posibilidades de contagio, sin contar con que las medidas de prevención se relajan porque no hay tiempo, ni espacio y los procesos virales aumentarán.

Pero, ¿qué son los mocos y por qué tienen que estar ahí? Las narices son la puerta de entrada al aire que respiramos; está preparada para ello, pasan olores malos y aromas delicadamente perfumados, pero también es el camino de acceso a las vías respiratorias, abiertas siempre porque no tienen puerta: no se puede cerrar la nariz como cerramos los ojos, así que algún guardián habrá que poner, alguien deberá hacer la función de puerta para no dejar pasar a las temibles bacterias que podrían producir graves procesos infecciosos y acabar con el huésped.
Exacto, los mocos son ese tapón que se organiza a modo de cancerbero o portero de discoteca que dificulta e impide el paso al temible enemigo, la bacteria inmunda y despiadada, que no dudaría en aniquilarnos como especie.

Por esta razón, yo me erijo en defensor a ultranza de los mocos: los mocos son nuestros amigos. Si nos defienden del agresor, ¿por qué ese empeño en eliminarlos a toda costa? Anteponemos criterios estéticos dudosos, como que el niño con cosas verdes saliéndole por las narices es más feo que el niño sin tal aditamento. Pues no, no es más feo, simplemente es diferente, hay que aceptar la diferencia y más cuando el diferente podría ser más sano y estar más protegido de riesgos que el tontamente esterilizado por exageración.

En los cursos de pediatría a los que voy a aprender, ya se oye que algún estudio americano por publicar, demostrará que es mejor comerse los mocos que limpiarlos, como prevención de las otitis y otras infecciones. Estudiar esto sólo se le ocurre a los americanos, pero son estudios serios.

Los mocos no son malos, son nuestros aliados, debemos aprender a convivir con ellos, ser sus amigos y no asustarnos por el color que tengan, transparentes, blancos, amarillos o verdes, la diferencia les hace más eficaces pero no por ello peligrosos. Los mocos no se infectan.

Vivimos tiempos difíciles donde debemos saber orientar con cuidado nuestros disparos y saber en todo momento quién está de nuestro lado y quién es nuestro agresor. La mucosidad nos defiende, la fiebre también, pero eso será motivo de un segundo artículo.

¿Por qué ese empeño en bajar la fiebre a toda costa? ¿No ocurrirá igual? ¿Y si conociéramos que la fiebre es nuestra aliada?... Seguiremos.

Lo que sí sabemos es que el Gobierno no es nuestro amigo cuando recorta en sanidad pública o en educación, eso sí lo sabemos. Él y Ella en Madrid son las bacterias, no son los mocos, Ellos sí son el enemigo.

 

Seguir a Jesús Martínez Álvarez en Twitter: www.twitter.com/jmartinezal

Seguir a El HuffPost
 
 
Los comentarios se han cerrado para esta entrada.
Ver todas
Favoritos
Más reciente  | 
Popularidad
14:41 de 14/10/2012
Vuelvo a estar parcialmente deacuerdo con el autor... Los mocos son los porteros de las vías respiratorias de conducción (perfiero llamarlas así, porque es un término más fisiológico), Los mocos tragados o en pañuelos (sin soplar) me parecen igual de beneficiosos. Sin embargo, los mocos, gotas de saliva pueden transmitir enfermedades y dejar mocos regados en las sillas de la escuela y autobuses puede ayudar a los microbios a infectar a otros niños.

No solo los mocos, tienen un rol protector, podemos añadir las amígdalas, los cilios del epitelio respiratorio (los cuales "barren" impurezas y las transportan al aparato digestivo).

En raras ocasiones los mocos pueden ser enemigos, cuando obstruyen las vías de conducción bajas en ataques asmáticos severos, formando cristales de Curlin. Sin embargo, esos mocos no se ven y la víctima debe ser muy desafortunada en tener tales mocos.
08:10 de 13/09/2012
Estimado Jesús.
En primer lugar, enhorabuena por tan original, interesante y simpático artículo.
Como arrepentido de haber votado a quien nos desgobierna, llevas razón en todas tus apreciaciones de ámbito extra sanitario. Por poner un 'pero', respecto a los recortes, en mi opinión, te quedas en los síntomas aunque todos sabemos el origen de la patología que padecemos: el nefasto gobierno del PSOE y la irresponsabilidad compartida de toda la clase política. Un saludo.
foto
Superusuario de El HuffPost
Ytumas50
La realidad tiene limites; la estupidez no.
22:50 de 12/09/2012
Seguro que si. Pero me han hecho mucha gracia que los mocos son nuestros amigos y que es mejor comérselos que limpiarlos. Aparte de ilustrativo, el articulo me ha parecido simpático.
Este usuario ha decidido no usar el programa de medallas.
foto
14:32 de 12/09/2012
Se avecinan epocas duras para las clases nó productivas,
Viejos y niños,que serán los primeros en padecer
las consecuencias de tanto e innecesario
recorte,para nada.Por los efectos
de la masificación,yá pronto
volverán los contagios
en forma de ,Piojos,Catarro,Gripe y como nó: La Teberculósis,
cuyo bacilo aprovecha la mala alimentación y la masificación
para diezmar a los más débiles y peor alimentados.
¡¡Por cierto,los niños totalmente sanos,solo tienen mocos
cuando se acatarran,nó a todas horas¡¡.
10:18 de 12/09/2012
Al margen de la lectura sociopolítica, no te quito la razon sino que lo veo de otra manera. Creo que la humedad propia de la mucosa es la forma óptima de que fluyan todos los cuerpos extraños que aspiramos, y que evita el crecimiento bacteriano. Cuando el líquido seroso que baña la mucosa, incrementa su densidad, viscosidad y tensión superficial; pierde obviamente su fluidez y se colecta en reservorios naturales como el paladar blando desde donde ese material denso, infectado, y le discuto a cualquiera que casi indigerible, puede acceder a casi todos los orificios (nasolagrimales, trompa de Eustaquio, glotis, esofago, acceso a senos perinasales) y por lo tanto complicarse con faringitis, conjuntivitis, otitis media, sinusitis, laringitis, bronquitis, neumonias y gastroenteritis. Todo esto puede empeorar con la presencia de irritantes como el cigarro. Por eso desde mi posición de médico de cabecera les comento a todos incluyendo los maestros que el 80% de la mejoría sin recurrencia depende de evitar irritantes y lavados nasales con suero fisiológico. Por eso yo no soy amigo de los mocos.
foto
Bloguero de El HuffPost
Jesús Martínez Álvarez
11:01 de 12/09/2012
La discusión sobre la emigración y sus flujos nos podría llevar a una buena charla. ¿Emigran los mocos de un lado a otro bajándose al pecho?, ¿emigran hacia el oído?. En épocas migratorias como la que vivimos donde sobre todo los jóvenes inician caminos en busca de un mundo mejor nos damos cuenta que ese mecanismo ya lo inventaron las bacterias hace millones de años y son ellas las que acceden a terrenos más propicios quedando embarradas en el viscoso y denso moco para terminar sus días en el fuego de Mordor donde se forjó el anillo, vamos en el estómago, con unas acideces cercanas a un ph de 1 donde solo resisten las bacterias infernales.
12:35 de 12/09/2012
Lo de los jóvenes lo entiendo, pero tu ves al moco como el final de la colonia bacteriana y yo la veo como su vehículo de expansión, sea al soplarse la nariz (via oído medio) o por la fuerza de gravedad cuando el moco que se deposita en el paladar blando cae sobre la glotis, para infectar en el mejor de los casos las vias respiratorias bajas en el mejor de los casos o para provocar verdaderas obstrucciones respiratorias en el peor de ellos. Tengo experiencia de varios lactantes literalmente en paro respiratorio por un tapon de mocos. Además, al inflamar la mucosa laríngea provoca una tos seca que crea un intento de expectoracion baldía (moco en edificio). Hasta el fuego de Mordor se apaga y da lugar a gastroenteritis si no sabemos lo que estamos haciendo con tus amigos los mocos
foto
Bloguero de El HuffPost
Jesús Martínez Álvarez
12:20 de 12/09/2012
Olvidé agradecerte el traer a cuento el tema del tabaco, tan importante sobre todo en la infancia. Un niño normal se acatarrará dos o tres veces en un curso, si sus padres son fumadores la cifra se elevará a 6 o 7 y el riesgo de complicaciones se multiplica.
09:19 de 12/09/2012
¿Y los estornudos? Por favor, necesito un artículo de "amigos de los estornudos" que me conozco a una que en cuanto los niños hacen Atttchíiisss ya está diciendo: "Qué catarrín tiene, ten cuidado y llévalo al pediatra a ver si te da algo"...
18:13 de 12/09/2012
Pues el estornudo es otro amiguete.
08:46 de 12/09/2012
Alguna vez habrá que hacer un estudio sobre los niños del "moco en ascensor". Es ese moco (habitualmente verde) que sube y baja según el niño respira. En mi experiencia, los niños que muestran este fenómeno al año siguiente ya no tienen constipados, como si hubieran pasado un invierno de inmunización intensiva.
Claro que los padres de otros niños miran a los del niño mocoso como malos padres. Es el precio de tener una buena relación con la naturaleza....