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El Pentágono cede y no usará ChatGPT para espiar a los estadounidenses: los europeos no tienen tanta suerte

El Pentágono cede y no usará ChatGPT para espiar a los estadounidenses: los europeos no tienen tanta suerte

"Si no eres ciudadano americano... todo es posible"

El, de nuevo CEO de OpenIA, Sam Altman, en una imagen de archivo.
El CEO de OpenIA, Sam Altman, en una imagen de archivo.Justin Sullivan/Getty Images

El Pentágono no solo sigue centrado en Irán. Estos días también ha cerrado un acuerdo histórico con una empresa de inteligencia artificial: ChatGPT. La firma de Sam Altman permite así al mando militar estadounidense hacer uso de la popular inteligencia artificial con fines militares. Pero la reacción de los usuarios ha sido inmediata: desinstalaciones a mansalva.

La razón es evidente. El acuerdo alcanzado entre la empresa fundada por Sam Altman y el cada vez más impopular Departamento de Guerra de Trump ha disparado el temor de muchos: que mediante puertas traseras, su gobierno ahora también les espíe. Por ese motivo OpenAI ha tenido que lanzar un comunicado tratando de llamar a la calma... y no ha terminado de funcionar.

"Durante sus negociaciones, el Departamento dejó claro que comparte nuestro compromiso con que nuestras herramientas no sean utilizadas para la vigilancia doméstica". Debido a que una primera versión del comunicado no satisfizo a muchos usuarios, la compañía lo ha tenido que actualizar ahora para incluir extractos literales de su convenio. "Los sistemas IA no serán utilizados intencionadamente para fines de vigilancia doméstica de ciudadanos estadounidenses".

"Para evitar dudas", continúa el escrito, "el Departamento entiende que esta limitación prohíbe el seguimiento, la vigilancia o el monitoreo deliberado de personas o ciudadanos estadounidenses". Lo que olvida incluir OpenAI es qué sucede con los vecinos del otro lado del Atlántico. No hay ninguna mención a qué sucederá con los ciudadanos europeos. Y algunos especialistas ya se han mostrado muy escépticos con lo que esto supone para la privacidad de los usuarios en el Viejo Continente.

Ni una promesa con los europeos

El nuevo convenio alcanzado entre OpenAI y el Departamento de Guerra de Trump permitirá que el Pentágono utilice ChatGPT con fines militares. La noticia de su rúbrica llegaba además después de una intensa polémica. Anthropic, propietaria de otro modelo similar a ChatGPT, Claude, se negó en redondo a que el mando militar estadounidense utilizara su IA para desarrollar armas. En consecuencia, Trump anunció un veto a la firma, que a pesar de todo continúa a día de hoy en negociaciones con el Gobierno federal.

A pesar de que OpenAI había conseguido arrancarle al Pentágono ese compromiso de no utilizar la IA como un arma de espionaje contra sus propios ciudadanos, lo sabido hasta el momento es que hay importantes carencias. 

La fundamental y la que más puede preocupar en Europa es evidente. El compromiso para no espiar con ChatGPT a los estadounidenses está. ¿Qué pasa con la posibilidad de que el modelo de IA se utilice con fines de espionaje contra ciudadanos europeos?

A este respecto se ha pronunciado ya Max Schrems, presidente de una asociación austríaca especializada en privacidad digital llamada NOYB (acrónimo de None Of Your Business, no es asunto tuyo en inglés). NOYB ya ha protagonizado importantes victorias judiciales contra otras grandes tecnológicas como Meta, la propietaria de redes como Facebook o Instagram, y empieza a verle las orejas al lobo a los grandes modelos de IA.

En una entrevista con Euractiv, Schrems ha asegurado que "todo es posible si tus datos son relevantes para los EEUU" y, en particular, "si no eres ciudadano estadounidense". Lo conocido hasta ahora no incluye ninguna protección para que el Pentágono no pueda hacer uso de herramientas IA de OpenAI para espiarte.

¿Y qué puede hacer la UE?

Más malas noticias. Los acuerdos transatlánticos entre la Unión Europea y Estados Unidos tampoco podrían hacer nada contra el Pentágono haciendo uso de ChatGPT. Entre Washington y Bruselas hay un acuerdo vigente, rubricado en los últimos meses de la Administración de Joe Biden, y que es el instrumento legal mediante el que se amparan las transferencias de tus datos personales hacia EEUU.

Funciona así: el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) permite que tus datos personales viajen solo a aquellos países y mercados que tengan las "salvaguardas" o "medidas de seguridad" similares a las que se disfrutan en la Unión Europea. 

El propio Schrems fue la persona que consiguió tumbar legalmente (en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea) los dos acuerdos entre EEUU y la UE previos al vigente precisamente por ese motivo: por entender que en EEUU no existen las mismas garantías con la privacidad que sí existen en el Viejo Continente.

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A pesar de que tanto Bruselas como Washington tienen ahora en vigor otro marco jurídico para seguir garantizando esas transferencias de datos, el nuevo convenio de OpenAI con el Pentágono y la falta de menciones a evitar el espionaje de ciudadanos europeos supone una nueva dimensión en estas relaciones diplomáticas. Y, sobre todo: le da nuevos argumentos a los críticos con estos acuerdos legales. 

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Mi trabajo no es solo contarte las noticias, sino explicarte cómo te afectan o por qué deberían importarte. Me verás escribiendo de todo, pero con especial debilidad por la política, lo social y lo tecnológico.



Andaluz cosecha del 92. Vamos, como Curro de la Expo de Sevilla. Nací en Algeciras pero he vivido y trabajado en Málaga, Ceuta y, desde hace ya unos cuantos años, Madrid. Estudié Periodismo en la Universidad de Málaga y tengo un Máster en Periodismo Multimedia Profesional por la Complutense de Madrid.

 

Sobre qué temas escribo

Escribo de lo que me echen: ya he vivido unos cuantos eventos históricos. Tengo, eso sí, especial sensibilidad por temas relacionados con cómo la tecnología impacta en la sociedad: ciberseguridad, nuevas tendencias, grandes plataformas. 

 

 

Por supuesto, siempre tengo un ojo puesto en lo que pasa en el Congreso y en el Consejo de Ministros para explicar cómo las decisiones que toman los políticos nos afectan en el día a día. Y el otro ojo puesto en la calle, donde siempre debe estar el periodismo.

  

Mi trayectoria

Graduado en Periodismo por la Universidad de Málaga, aprendí de nuevas narrativas digitales con un Máster de la Complutense de Madrid. Pero donde me he bregado y convertido en el periodista en el que soy ha sido trabajando durante más de diez años en medios locales, especializados y generalistas.

 

 

Hice periodismo de investigación en una revista local de Málaga, fui responsable de web en El Faro de Ceuta, cubriendo la última hora en la ciudad autónoma. Aprendí de economía y finanzas en Bolsamanía para dar después el salto a la edición española de Business Insider, donde me convertí en editor de Política y reportero de Ciberseguridad: siempre atento a la industria, siempre atento al conflicto. Ahí fue cuando gané el VII Premio de Periodismo de Ciberseguridad que da la empresa ESET.

 

Antes de llegar a El HuffPost asumí durante meses la responsabilidad de coordinar a un equipo de jóvenes periodistas en el diario La Razón. Y ahora estoy aquí, con ganas de ayudarte a comprender la actualidad como un especialista.

 


 

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