El 'Acuerdo de París' sobre el clima, más malo que bueno

El 'Acuerdo de París' sobre el clima, más malo que bueno

Tras haber estado en la Cumbre de París del 8 al 11 de diciembre, he vuelto a España con mucho pesimismo y una gran frustración. La imagen que están dando es la de un grandísimo acuerdo, pero lo cierto es que lo que se dijo que se iba a hacer, no se ha hecho, y todo se pospone tanto en el tiempo, que el cambio climático parece ser que seguirá con nosotros, al menos, muchos años más

REUTERS

La Cumbre del Clima de París, COP21, organizada por las Naciones Unidas y presidida por la alta diplomacia francesa, no cabe duda que pasará a la historia porque por fin, se llegó a un acuerdo a nivel mundial con 195 países en materia de cambio climático. La cumbre comenzó el 30 de noviembre y la fecha de fin era el 11 de diciembre, pero la falta de consenso y de acuerdos hizo que hubiera que aplazarlo hasta el día 12 para intentar tener un documento.

A media mañana del día 12, el presidente de la Cumbre y ministro francés Laurent Fabious, acompañado del secretario general de la ONU Ban-Ki-Moon y el presidente francés François Hollande, hizo público un texto que se tildó de histórico, un éxito rotundo y la sala aplaudió durante minutos. Poco después, el documento se podía consultar en la web y de él se extraían los siguientes puntos clave que detallo, para que se entiendan:

  1. La temperatura media global del planeta no debería nunca aumentar más de 2ºC, y todos los países deberían luchar para mantenerla en 1,5ºC. (Bueno: era el objetivo marcado)
  2. La reducción de emisiones comenzará en 2020 en función de lo que cada país se ha propuesto, y se revisará al alza cada cinco años. Además, los países podrán seguir en el mercado de la compra-venta de emisiones para cumplir sus objetivos. (Malo: dejará transcurrir mucho tiempo y la compra-venta de emisiones ha sido un fracaso medioambiental)
  3. El acuerdo es legalmente vinculante, pero no la decisión de reducción de emisiones. Sí es vinculante la revisión quinquenal que se realizará para velar por el buen cumplimiento. (Malo: la reducción debería haber sido vinculante para asegurar un cumplimiento rápido y eficaz)
  4. La primera revisión será en 2020. (Malo: ¿y hasta entonces?)
  5. Las revisiones se harán cada cinco años. (Bueno: podemos considerar que cinco años es un intervalo adecuado)
  6. Todas las Partes se comprometen a que el máximo de emisiones sea "lo antes posible", reconociendo que llevará más tiempo a los países desarrollados, pero sin fijar una fecha. (Malo: ya debería haber sido el máximo de emisiones y a partir de ahora, sólo reducir, además crea desventaja con los países en crecimiento. China ha dicho que su máximo de emisiones será aproximadamente en 2030)
  7. Para mediados de siglo, todos los países se comprometen a no emitir más de lo que la naturaleza y la tecnología (captura de CO2) sean capaz de absorber. (Malo: es una fecha muy lejana y crea la posibilidad de seguir quemando combustibles fósiles a cambio de poner tecnología que capture los óxidos de carbono)
  8. Las naciones se comprometen a financiar a los países que lo necesiten, y se creará un Fondo Verde de cien mil millones de dólares para, desde 2020, ayudar en medidas de adaptación y mitigación a los países pobres. (Malo: pese a que hay solidaridad, no es vinculante, y en cualquier momento se puede tumbar este fondo)
  9. El texto reconoce la necesidad de poner en marcha el Mecanismo de Pérdidas y Daños asociados a los efectos más adversos, pero no detalla ni cómo ni cuándo. (Malo: realmente no detalla nada ni obliga a nada)
  10. La entrada en vigor de este Acuerdo será cuando esté firmado por los suficientes países como para que representen el 55% de las emisiones mundiales. (Malo: no entra en vigor ahora ni realmente se dice cuándo)

En abril de 2016 tendrá lugar una ceremonia en Nueva York de alto nivel sobre el acuerdo. (Bueno: al menos hay algo pronto y será una fiesta)

No cabe duda que el #AcuerdoDeParís ha dejado mucho que desear, y algunos científicos ya lo han tachado de fracaso y de una auténtica farsa. Los movimientos ecologistas tampoco han quedado contentos, y la representación social también esperaba bastante más.

El documento, además, es ambiguo, y no se ha hablado en ningún momento de descarbonización, es decir, de emitir cada vez menos para conseguir, entre otras cosas, cambiar el modelo energético basado en los combustibles fósiles. Los países podrían seguir quemando tanto petróleo y carbón como quieran, siempre y cuando pongan industria de captación y lo inyecten en el suelo. Pero aquí la ONU no se ha planteado el riesgo que esto tiene. La Organización Mundial de la Salud debería haber participado, y quizá en vez de llama la atención sólo sobre que comer embutidos y carnes rojas es cancerígeno haber dicho la cantidad de miles de muertes prematuras que al año produce la contaminación, para así haber conseguido un acuerdo más eficaz.

En el caso español, quien salga elegido de las urnas el próximo 20 de diciembre o quien digan los pactos, deberá hacer frente a este Acuerdo y deberá trabajar en él. Por eso, aprovechando que en campaña electoral todo vale, también se echa en falta que digan algo más sobre este asunto y se posicionen.

Tras haber estado en la Cumbre de París del 8 al 11 de diciembre, he vuelto a España con mucho pesimismo y una gran frustración. El acuerdo lo tacho de insuficiente, y sin duda hubiera esperado mucho más; la imagen que están dando es la de un grandísimo acuerdo, pero lo cierto es que lo que se dijo que se iba a hacer, no se ha hecho, y todo se pospone tanto en el tiempo, que el cambio climático parece ser que seguirá con nosotros, al menos, muchos años más.

Puede leer el texto final de la Cumbre aquí