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El software libre y la lista negra digital: Libertad para Bassel Khartabil

25/11/2015 07:08 CET | Actualizado 24/11/2016 11:12 CET

No hay tecnología neutral. Tecnología y política, tecnología y derecho son indisociables en la conformación del Estado moderno. Tocar una de esas variables, significativamente  la tecnológica, es cambiar, a veces radicalmente, todas las demás. Especialmente, se observa con las tecnologías informáticas.  Y de la misma manera que toda opción tecnológica adoptada o introducida por un Estado compromete el derecho de la ciudadanía, las opciones políticas totalitarias o con escaso respaldo popular recurren a las tecnologías informáticas de forma intensiva para vigilar, controlar y reprimir.

El régimen instalado sobre la sociedad siria, enfrentado con sus propia población y contra una de las versiones más deleznables en que puede caer una colectividad humana y armada, el autodenominado Estado Islámico, ambos monigotes obvios de lo que no es sino otra nueva versión mucho más sucia y monstruosa del "Gran Juego" (como sostiene el historiador Agustín Rodríguez), ha concluido que el activismo en torno al software libre representa una amenaza de primer nivel. En consecuencia,  Bassel Khartabil fue arrestado arbitrariamente, retenido sin juicio desde 2012 en una prisión, sin garantías legales ningunas, sin acceso a su familia o a un abogado y a la espera de una ejecución tan secreta como anunciada, tal como actúan las dictaduras y los asesinos múltiples.

El software libre no es un partido político, ni la marca de tecnología de partidos o corrientes ideológicas que buscan, democráticamente, el poder, no tiene monopolios religiosos y se basa, sencillamente, en los derechos de autor y su legalidad. Después de dos décadas de tener una relación profesional con este ámbito puedo afirmar que el software libre es la única y precaria garantía de nuestra sociedad de disponer sin restricción de una tecnología informática viva, accesible al ciudadano, autónoma y alternativa a todo poder, refractaria a su concentración y control, y sobre la que el ciudadano (o el empresario) puede actuar, transformándola y distribuyéndola libremente.

Todo ello significa mucho, es hablar de desarrollo científico, social y económico y de una garantía jurídica y de una garantía política para una sociedad abierta. Pero obviamente, esto es demasiado para un régimen como el que demuestra estar en vigor en Siria y su alternativa armada viable: unos asesinos en camisón cuya propuesta de civilización consiste en la voladura con dinamita de la ciudad arqueológica de Palmira. No dudo que para ellos, Bassel Khartabil y todo lo que representa es un enemigo. Entonces la diferencia entre los dos bandos consiste: ¿que el régimen Sirio del presidente Al Abas se les adelantó?

Desde hace apenas una generación han nacido bastantes nuevos Estados "nación", la gran mayoría no democráticos. Si hay algo que al reciente Estado nación se le da bien es crear fronteras y oligarquías agresivas. ¿Cómo administran sus metros de valla o de frontera estas oligarquías? Desde las tecnologías informáticas mediante dos principios muy sencillos:  Uso intensivo de tecnología informática de control social y comunicaciones y la restricción -o directa eliminación- de tecnologías abiertas y libres o de quienes las  desarrollan o pueden saber cómo emplearlas. No falla uno.

Bassel Khartabil es un ingeniero cuyo trabajo durante años ha tenido efecto no sólo en el servicio de su sociedad sino para la nuestra propia. Lo singular de esta era al dar a luz una idea, una obra intelectual es que su regalo no puede ser encerrado y circunscrito a un determinado país o colectivo artificial, cada vez que una mujer o un hombre alumbran un descubrimiento o aportan una creación del ingenio, ésta la recibe el mundo. En el ámbito del software libre, donde los derechos de propiedad intelectual virtualmente tienen un destino último en favor de la humanidad, es más evidente y directo.  Esto nos compromete con el destino de Bassel Khartabil, que forma parte de nuestra sociedad. Más allá de los ilusorios Estados nación, la humanidad con toda su identidad múltiple necesita construir algo diferente, muy diferente de lo que ya conocemos.

¿Sabe la opinión pública que el Tribunal Penal Internacional no está actuando contra los líderes de estas masacres de Estado por un acuerdo entre Rusia y China? ¿Y que a esta alturas del genocidio tampoco se está investigando a los líderes del Estado Islámico ni a quienes les financian y arman?

Este artículo pretende ser práctico, y una oportunidad, tal vez la mejor y, quizá, la última, para que el régimen sirio -me refiero a la directiva del Partido Baath Árabe Socialista al completo- demuestre una distancia clara, inequívoca y definitiva con el Estado Islámico liberando, de forma inmediata, a Bassel Khartabil. También implica una advertencia para mundo del software libre, no sólo para que refuerce su sentido de comunidad global, más necesario que nunca, sino para que saque sus propias conclusiones de la dimensión realmente planetaria, apenas local, de lo que se está, retratando en Siria e Irak.

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