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Victiman

15/05/2017 10:21 CEST | Actualizado 15/05/2017 10:21 CEST
Getty Images/iStockphoto

"Victiman" es el nuevo superhéroe del machismo, una especie de "primo de Zumosol" en versión "macho man" y con música de Village People de fondo. Ellos, tan acostumbrados a inventar nombres para sus miedos ("feminazi", "hembrismo", "mangina"...), han olvidado buscar uno para esa especie de héroe virtual que acude en su ayuda cuando la razón se pierde entre su impotencia.

El machismo está construido sobre una falacia, tan grande que hace normal la desigualdad y la violencia dentro de ella hasta el punto de invisibilizarlas y negarlas. De ese modo presenta la normalidad como algo neutral y adecuado para hombres y mujeres, y habla de todo lo que plantea corregirla como un ataque, de ahí que considere la Igualdad como una amenaza y la medidas desarrolladas en su nombre como una agresión.

Esa falacia sólo puede construirse sobre el valor y la credibilidad de la palabra y la voz de los hombres, capaces de ocultar la propia realidad tras su sonido y su monólogo, pues de lo contrario habría bastado una contra-argumentación crítica hacia ese modelo, o la simple descripción de una realidad caracterizada por la discriminación, el abuso y la violencia contra las mujeres para desmontar esa mentira irreal.

Pero a pesar de la solidez de esa estructura, el machismo ha tenido que cambiar de planes conforme la Igualdad ha avanzado y la sociedad se ha hecho más crítica con él. Y para ello, con independencia de contar con todo el arsenal de la cultura en forma de ideas, valores, creencias, mitos, estereotipos... ha introducido nuevas estrategias con las que contrarrestar las situaciones más delicadas, siempre contando con el peso y la gravedad de su palabra.

Para contrarrestar la violencia de género y sus homicidios, desde el machismo se dice que la mayoría de los casos conocidos son denuncias falsas o que las mujeres también maltratan.

Una de esas estrategias es tomar una parte por el todo para esconder la realidad bajo el eco del relato que la acompaña, y transmitirla por el aire con la velocidad de la urgencia y la necesidad. Así, por ejemplo, para contrarrestar la violencia de género y sus homicidios, desde el machismo se dice que la mayoría de los casos conocidos son denuncias falsas o que las mujeres también maltratan; ante las mayores tasas de paro femenino, afirma que se deben a que las mujeres prefieren quedarse en casa al cuidado de la familia; frente el bajo porcentaje de mujeres en puestos de decisión, indican que su biología las hace menos competitivas y que son ellas las que renuncian a asumir responsabilidades... De ese modo toman aquellos casos existentes bajo esas u otras razones, para a partir de ese pequeño margen de "verdad" construir toda la falacia que supone generalizarlos.

Pero esa estrategia no es suficiente. Al menos ya no es suficiente.

Antes podría serlo cuando su posición era incuestionada y todos los mecanismos de poder, desde la capacidad de influir al control social, reducían al mínimo su cuestionamiento. Pero ahora no sólo existe una conciencia crítica sobre las manifestaciones del machismo en todas sus formas, sino que también se conoce toda la estrategia desarrollada y el entramado social que hace de esa construcción cultura y normalidad. Por eso el machismo necesita algo más, y ese plus pasa por presentar a los hombres como víctimas de la situación que ellos mismos han creado y defienden. Y lo hacen, no para cuestionarla, sino todo lo contrario, para responsabilizar a las mujeres y quitar los argumentos que inciden en que la situación social de la desigualdad sólo les afecta ellas. De ese modo niegan el resultado y, sobre todo, niegan la desigualdad y el machismo como origen de estos resultados, al tiempo que sitúan las causas en las circunstancias aisladas de cada uno de los problemas, en lugar de incidir en los factores comunes que afectan a todos ellos.

Como ejemplo de la situación que los convierte en víctimas hablan de que los hombres, en general, sufren más violencia que las mujeres, que las custodias se las dan a las madres, que son ellos los que realizan los trabajos de más riesgo, que sufren más accidentes de tráfico y laborales, que tienen una menor esperanza de vida media. Pero esa lectura basada en la situación histórica no es suficiente, ya no les basta con presentarse como víctimas de la desigualdad, ahora lo amplían para mostrarse también como víctimas de la Igualdad, y aparecer como "doblemente víctimas".

Y la explicación que dan para justificar que son víctimas de la Igualdad la estructuran sobre una doble referencia: por un lado afirman que el feminismo y la Igualdad niegan la realidad, y por otro que en esa negación se esconde la victimización de los hombres. Entre los argumentos que utilizan para presentar a los hombres como víctimas están todas las afirmaciones que repiten incansablemente en las redes sociales y allí por donde vayan. Algunos ejemplos son:

  • Afirman que desde el feminismo se niega la existencia de denuncias falsas, cuando en realidad lo que se niega es que sean el 80%, como ellos afirman, y se reconoce que representan alrededor del 0'017%, dependiendo del año, tal y como recoge la Fiscalía General del Estado.
  • Dicen que se niega la violencia contra los hombres, aunque tampoco se niega, sólo se insiste en que, al margen de su menor incidencia en las relaciones de pareja, no existe una construcción cultural alrededor de ella que lleve a responsabilizar a la víctima, a justificar al agresor, y a entenderla como algo "normal", como sí ocurre con la violencia de género.
  • También afirman que la Igualdad está en contra de la custodia compartida, cuando de lo que está en contra es de la "custodia compartida impuesta" al margen de las circunstancias que han caracterizado la relación y la responsabilidad ejercida antes de la separación.
  • Por lo tanto, la Igualdad y el feminismo no están a favor de que la custodia sea para las madres por ser mujeres, sino que sea para las mujeres cuando han ejercido de madres sin que los hombres hayan asumido su responsabilidad de padres.
  • Tampoco está a favor de que los padres se queden sin hijos e hijas, ni de que los niños y niñas se queden sin padre, todo lo contrario, lo que se quiere desde la Igualdad es que esa paternidad sea ejercida desde el primer momento, no a partir del último.
  • Del mismo modo, desde la Igualdad no se pide que se ponga a mujeres en puestos de responsabilidad por ser mujeres, sino que no se las excluya de esas posiciones por serlo, y que no se dé la duda por cierta cuando se trata de mujeres y la capacidad por segura cuando se trate de hombres. Por tanto, lo que se cuestiona es que el trabajo y sus responsabilidades se presenten como un derecho para los hombres y como una opción para las mujeres.
Los hombres no son víctimas del machismo, sino su producto, y como tal modelo jerárquico de poder muchos hombres sufren consecuencias negativas del mismo, pero siempre junto a los beneficios que el sistema les aporta como hombres.

Y así podríamos continuar "hasta el infinito y más allá" con los argumentos falaces utilizados desde el machismo con el doble objetivo de generalizar situaciones puntuales para camuflar todas las manifestaciones de la desigualdad y el machismo, y para presentar a los hombres como víctimas de la desigualdad y de la Igualdad.

Esta estrategia no es gratuita ni inocente, pues en el fondo viene a reforzar toda la construcción de la desigualdad bajo la idea de la necesidad de protegerse ante los ataques que se hacen en nombre de la Igualdad, y a legitimar la violencia contra las mujeres como una conducta proporcionada y ajustada a la situación existente.

No es nada nuevo, sucede en todos los regímenes dictatoriales y en las estructuras de poder, las cuales aprovechan su posición para presentarse como víctimas de una amenaza concretada en sus "enemigos", bien se trate de otras posiciones políticas, movimientos sociales, ideas... para de ese modo conseguir apoyo y cohesión entre los suyos, y justificar la violencia bajo el argumento de la amenaza y de la provocación de quien la sufre. Y hoy el machismo, que es poder, está utilizando la estrategia de presentar a los hombres como víctimas. Víctimas históricas de la desigualdad y víctimas presentes de la Igualdad.

Los hombres no son víctimas del machismo, sino su producto, y como tal modelo jerárquico de poder muchos hombres sufren consecuencias negativas del mismo, pero siempre junto a los beneficios que el sistema les aporta como hombres. Por eso la solución a los problemas que existen en la sociedad se solucionan con un nuevo modelo de convivencia basado en la Igualdad y con una nueva forma de entender la masculinidad, no reivindicando más machismo ni llamando a voces a "Victiman" para que acuda en su ayuda.