La Unión Europea a veces parece un niño, un niño de más de cincuenta años, pero un niño, que está aprendiendo a montar en bicicleta. Primero empezó con ruedines, quizás el Acta Única Europea y Maastricht. Luego llegó Lisboa y se le quitó un ruedín y, ahora, estamos aprendiendo a montar con un solo ruedín.
Durante las próximas semanas, hay un Colegio que se va a reunir a puerta cerrada y rodeado de misterio y malas interpretaciones. Personas procedentes de distintas naciones confluirán para tratar de hallar un consenso, mediante una serie de procedimientos esotéricos y con un lenguaje que a muchos les resulta difícil comprender; el grupo estará dominado por hombres, y tomará unas decisiones que pueden tener profundas repercusiones para millones de personas.
Sabemos perfectamente quiénes son los chupópteros, quiénes los que nos chupan la carne desde dentro, los que trabajan para los chupópteros, y los que nos enferman. Lo que pasa es que el sistema ha desarrollado tolerancia, y los protege. Esto dificulta bastante la curación, pero cuando el huésped es la democracia, hay que hacer todo lo necesario por salvarlo.
A lo largo de 2014 la economía española experimentará una ligera mejoría. Pero de ahí a afirmar que ese crecimiento implica una "salida de la crisis", sin tener en cuenta el paro, que continuará en niveles altos, la pobreza generada en estos años, y los "riesgos" que afronta la economía española en 2013, es ciertamente exagerado.
Es como si la Comisión no tuviera nada más que dieta en su recetario, y aunque sospecha que debería suministrar vitaminas a sus enfermos, no quiere admitir que ha sido un mal médico y que debería probar otro tratamiento. Los ciudadanos y los políticos debemos exigirle a Europa que haga un ejercicio de realismo.