El desafío clave para América Latina es aprovechar las condiciones externas aún favorables para consolidar los avances logrados en la última década y sentar las bases de un crecimiento sostenido. Para ello, será necesario reforzar aún más las posiciones fiscales, evitar excesos financieros e incrementar la productividad.
Las noticias que me llegan desde España y desde Europa me tranquilizan a corto pero me inquietan a largo, porque nos enfrentamos a una de las peores crisis de nuestra historia con unas instituciones desgastadas y carentes de creatividad e imaginación. Los partidos políticos, los sindicatos, la banca y las administraciones públicas han perdido mucha credibilidad, o no tienen ya prácticamente ninguna.