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La idiocracia española

10/12/2013 07:42 CET | Actualizado 08/02/2014 11:12 CET

Los políticos españoles están empeñados desde el inicio de la democracia en que el nuestro sea un país de idiotas gobernado por idiotas. Para ello llevan más de 30 años entre el PP y el PSOE aprobando y derogando leyes de educación. Uno puede terminar por pensar que tanta reforma y contrarreforma tiene como fin último que la ciudadanía sea cada vez más estulta para de esta manera poder manipularla mejor.

Pero nuestros políticos no son mucho mejores. Y no hay mayor idiota que el que no sabe que lo es. Por eso no saben que hay una forma mejor de conseguir que la gente no les haga caso. Ahí está el ejemplo polaco, un país que si bien durante los 80 estaba fuertemente politizado, en la actualidad vive de espaldas a los políticos. ¿Cómo han logrado los políticos polacos ser tan ignorados y despreciados por la mayoría de la población? Por lo que parece, y aunque suene increíble, mientras más inteligente se es, menos tiempo se pierde en escuchar el blablablá de los políticos. En Polonia la política no es un tema de conversación frecuente y en la mayoría de ocasiones lo que un polaco te dirá sobre ella es que no le interesa.

Así que, políticos españoles, si realmente queréis conseguir que nadie os haga caso, seguid el ejemplo de Polonia. Y lo primero que hay que hacer es tomarse en serio la educación.

Polonia tiene un PIB inferior al español y el porcentaje del presupuesto dedicado a educación es muy inferior al de España. Aun así han conseguido pasar de estar hace unos años por debajo de la media de los países de la OCDE -aunque nunca tanto como España- a tener uno de los mejores sistemas educativos del mundo, según el último informe PISA. ¿Cómo se consigue eso?

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fuente: elpais.com y lapoloniadelospolacos.com

Ángel López Peiró en su blog La Polonia de los polacos lista una serie de factores que a su entender han motivado este cambio. A continuación destaco y comento algunos de estos factores:

Cultura del esfuerzo, por otra parte muy extendida en Polonia en todos los ámbitos, y respeto del alumno y de sus padres a la autoridad del maestro o profesor. Estos dos factores, esfuerzo y respeto, se perdieron en España gracias a la primera reforma educativa llevada a cabo por el PSOE a principios de los 80. Por entonces se creía que todo lo que fuera disciplina era sinónimo de franquista y dictadura, así que se pasó al otro extremo: la ley del mínimo esfuerzo y profesores sin autoridad insultados hasta por los padres.

Importancia de las lenguas extranjeras, y el inglés por encima de todas. Hablar una o dos lenguas extranjeras es fundamental para cualquier joven polaco, por lo que aprovecha cualquier ocasión para practicar sin miedo al ridículo. No como en España, donde aprovechamos cualquier ocasión para reírnos del mal acento que tienen algunos sin tener en cuenta que nosotros seguramente lo tenemos peor. Sobre este tema me extiendo más en otro artículo.

Maestros y profesores con gran vocación educativa a pesar de ganar poco dinero. En Polonia una persona cualificada puede encontrar fácilmente un trabajo mejor remunerado que el de profesor. Además, no existen oposiciones y plazas de por vida. Esto motiva que los que se dedican a la enseñanza sean personas con una extraordinaria vocación y no personas que simplemente pensaran que es un buen trabajo porque ganas un buen sueldo y tienes el puesto asegurado.

Pero hay un punto que Ángel López Peiró no comenta y que me parece fundamental. Los políticos polacos no se han dedicado a aprobar y derogar sucesivas leyes educativas, sino que se han aprobado por consenso y no se han modificado constantemente según soplara el viento. El único punto polémico siempre ha sido el papel de la asignatura de religión. Por lo demás, los cambios se han dejado en manos de pedagogos y expertos en educación. Y éstos nunca han puesto los intereses de los políticos, ni de los padres, ni de los profesores por encima del interés de los alumnos. Justo al contrario que en España, donde parece que los que menos importancia tienen son los mismos estudiantes.