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El déficit comercial de España

25/03/2013 08:09 CET | Actualizado 04/06/2013 14:35 CEST
GTRES ONLINE

El déficit comercial de España se ha reducido más de un 70% desde el inicio de la crisis. En el año 2008, se situaba en 85.000 millones de euros; en 2012, cerró en apenas 25.000 millones. Sin duda, éste ha sido uno de los hechos destacados de la evolución reciente de la economía española. Pero, ¿qué supone esta caída y qué factores la han determinado? Lo analizamos a continuación.

En primer lugar, ¿qué es el déficit comercial?

Los intercambios de bienes de un país con el resto del mundo aparecen recogidos en su balanza comercial o de bienes. Las ventas de bienes (automóviles, alimentos, maquinaria, material de transporte, etc.) que realice al exterior, denominadas exportaciones, constituyen un ingreso para el país y las compras al resto del mundo (importaciones), un pago. La diferencia entre el flujo de ingresos y pagos es el saldo de la balanza comercial: si los ingresos son inferiores a los pagos dicho país presenta déficit comercial, en caso contrario, habría superávit comercial.

España se ha caracterizado por presentar déficit comerciales abultados durante las últimas dos décadas, alcanzando el máximo en 2008, al superar los 90.000 millones de euros (un 10,5% del PIB). El motivo es doble: por una parte, el volumen de importaciones ha superado sistemáticamente al de exportaciones (por ejemplo, entre 2000 y 2007, España ha exportado bienes por un importe medio de 146.000 millones de euros anuales mientras que ha realizado importaciones por 199.000 millones); por otra parte, el crecimiento de las importaciones ha sido mayor, coincidiendo con unos años de elevado dinamismo del gasto interno. Y es que frente a un crecimiento medio de las exportaciones en la fase de expansión del 4,7%, las importaciones avanzaron un 7,1%.

La crisis ha alterado como nunca antes la dinámica comercial de España con el resto del mundo. ¿Qué factores explican el fuerte ajuste del déficit comercial desde 2008? Son también dos: el primero reside en la elevada debilidad de las importaciones de bienes. Con el consumo de las familias y la inversión (pública y privada) muy deprimidos, España ha restringido sus compras del exterior, prescindiendo de bienes ahora no necesarios o sustituyéndolos por bienes de producción nacional. El segundo factor explicativo es el buen comportamiento de las exportaciones desde 2009, pese a que el Área euro, principal socio comercial de España, se ha mantenido desde entonces prácticamente en recesión.

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Déficit comercial de España (millones de euros). Fuente: Afi, Banco de España.

En lo que respecta al sector exportador, España se ha beneficiado de la diversificación geográfica lograda en la última década. A principios de los años 2000, el Área euro concentraba el 60% de las exportaciones de bienes españolas; en 2012, el Área euro suponía algo menos de un 50% del total, ganando peso áreas emergentes como Europa del Este, Latinoamérica o los países del Magreb, con un crecimiento de su demanda mucho más favorable.

La diversidad de productos exportados también ha desempeñado un papel clave en el avance de las exportaciones: el 15% de las mismas son alimentos, un 20% automóviles, un 22% bienes de capital (material de transporte, maquinaria, aparatos eléctricos, etc.) y algo más de un 20% bienes intermedios (metales, productos químicos, etc.).

Además, también hay que tener en cuenta las ganancias de competitividad generadas desde 2010: la corrección de costes de producción y precios internos se ha traducido en menores precios de venta de los productos exportados frente a los países competidores.

Por último, ¿qué supone que España cuente ahora con un déficit comercial que no llega al 2,5% del PIB? Es el reflejo de la magnitud del ajuste acumulado por el gasto interno en el período de crisis. Un dato relevante: si excluimos el componente de energía tanto de los bienes exportados como de los importados, España habría tenido superávit comercial en 2012, por primera vez desde finales de los años ochenta. La reducción del déficit de bienes ha contribuido, y mucho, a la contención de las necesidades de financiación exterior de España, es decir, al ahorro que el resto del mundo le tiene que prestar para poder financiar su gasto interno. De hecho, con los ingresos del turismo extranjero, España podría haber cubierto el déficit comercial del año pasado.

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Déficit comercial de España (% del PIB). Contribución del saldo energético y no energético. Fuente: Afi, Banco de España y Ministerio de Economía.

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