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Entrevista a Erika Lust: "Necesitamos más mujeres detrás de la cámara"

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"Hola Yolanda, esta mañana he leído tu artículo "¿Existe el porno feminista?" Creo que has tocado buenos puntos y me gustaría saber si te interesa hacerme algunas preguntas y seguir hablando de este tema. Erika"

24 horas después de publicar mi último artículo en El Huffington Post recibo este tuit de Erika Lust, una de las directoras de cine porno más reconocidas del panorama actual. Como una invitación así sólo puede venir de alguien que no espera a que pasen las cosas, sino que actúa para que sucedan, no me lo pienso dos veces y quedamos en Barcelona. En pocas horas, estoy sentada en su sofá.

Su oficina es un piso amplio y moderno con techos altos y muebles de diseño. Al contrario de lo que pudiéramos imaginar, no es un sitio oscuro y sórdido, sino luminoso, alegre y decorado con un gusto exquisito. Podría pasar por una agencia de publicidad de esas que ganan muchos premios y tienen un equipo de jóvenes creativos. No en vano, allí trabajan unas 16 personas más las de producción. Me reciben su asistente personal y su marido. Erika Lust es una marca, y yo quiero saber más. Nos sentamos en un sofá de terciopelo verde pistacho y me confiesa que se pone nerviosa delante de la cámara y prefiere estar detrás, pero a mí me transmite fuerza y confianza, tiene una mirada fija y transparente, y estoy segura de que no me va a decepcionar.

Empecemos por el principio, ¿en qué consiste el porno feminista? Para ella, tiene que ver fundamentalmente con quién está detrás de la cámara: "La persona que lo dirige tiene que ser feminista", asegura con rotundidad. Aunque esto no es suficiente: "El resultado tiene que reflejar unos valores igualitarios, una representación de lo femenino y lo masculino libre de estereotipos, visibilizar la diversidad de cuerpos y el placer de las mujeres". Intentamos aclarar la confusión que genera este término: "A veces se asocia erróneamente con mujeres que someten a los hombres o con sexo lésbico. También con lo bello, bonito, suave y romántico". Cuidado con querer rizar el rizo y caer en otro estereotipo: las mujeres también podemos disfrutar del sexo sin historias principescas de por medio.

¿A quién se dirige tu trabajo? No he podido evitar la pregunta al ver en la entrada su libro Porno Para Mujeres, el término más recurrente para encontrar este material en la red. "Se dirige a cualquier persona que lo quiera ver". Esto sería lo deseable para que tuviera un impacto real dentro del porno habitual, pero titularlo así quizás no sea la mejor manera de llegar a todo tipo de público. A la pregunta de si cree que su trabajo influye en ese imaginario, reconoce que aún falta mucho y es un proceso lento, pero los pequeños pasos son importantes para avanzar en esa dirección: "Recibo muchos mensajes de hombres y de mujeres que me dan las gracias porque nunca se habían cuestionado el porno y ahora saben que no se correspondía con sus valores".

Agradezco a Erika Lust su sinceridad y sus ganas de cambiar las cosas desde dentro, comparto su idea de que las mujeres debemos coger la cámara y cambiar el papel de musas por el de creadoras, autorrepresentarnos y cambiar el imaginario.

La razón principal por la que Erika Lust empezó a crear sus propias películas fue su rechazo ante la violencia del porno mainstream. Confiesa que de vez en cuando busca en estos contenidos para "recodar cómo son", porque olvida que la pornografía habitual es "fea y agresiva". "Voy a Google, pongo la palabra porno y veo cosas que son completamente repulsivas que me hacen querer vomitar. Tengo dos hijas pequeñas que van a crecer y se van a encontrar ese tipo de pornografía, y para mí es realmente importante dar una alternativa". Afirma que la violencia está permitida en cualquier producción audiovisual, mientras que el sexo sigue estando censurado. Es cierto que la violencia está más normalizada, pero no hay que olvidar que existen muchas plataformas que luchan para regular y controlar el nivel de violencia en videojuegos, series, cine o publicidad, y que en el porno la violencia es ejercida casi exclusivamente contra las mujeres.

Una de las cuestiones que más me interesaba saber era su opinión sobre la relación entre pornografía y prostitución. Para ella, la única relación que tienen es que ambos son "trabajos sexuales" pero "se mueven en ámbitos diferentes". Al escuchar la definición de "trabajo sexual" imaginé que Erika estaría a favor de la legalización de la prostitución, y así es. Me llama la atención lo poco que se profundiza en la relación entre estas dos actividades que al fin y al cabo se basan en la idea de obtener sexo a cambio de dinero (las películas de Lust se pueden descargar por unos 14,95 €), algo que también influye en la percepción de lo que es el sexo. Sobre la trata de personas en la pornografía tampoco tiene constancia porque sólo está en contacto con los actores y actrices de sus películas. "Existen dificultades en todas las industrias, pero la gran mayoría de las productoras activas son profesionales y legales". Al preguntarle sobre el caso Torbe, dice conocerlo sólo por las noticias. Más tarde me comenta que para los actores y las actrices es problemático tirar piedras contra su propio tejado: "En esta industria, si te hacen la cruz, ya no te contrata nadie". Afortunadamente, ella sí puede opinar en estos temas. Ventajas de tener su propia productora.

Otra de las relaciones que se está debatiendo mucho en estos días es la de pornografía y educación. ¿Influye lo que vemos en el porno a la hora de construir nuestros deseos y nuestra identidad sexual? Lust responde con un contundente sí. "Por supuesto que la ficción nos influye muchísimo, influye en la forma de vernos y de sentirnos, por eso es esencial que las mujeres estemos detrás de las cámaras". Aunque es necesario que se haga una reflexión sobre lo que se quiere representar: "La gran mayoría de las personas repiten el mismo discurso que han aprendido, es muy importante que sean visiones feministas". Llevo años trabajando sobre la influencia de las imágenes en la sociedad y comparto totalmente esta postura de Lust. No se puede detener la producción de imágenes, pero sí se puede intervenir desde dentro para transformar el discurso, y en este sentido, es muy necesaria la perspectiva de las mujeres.

Hablando sobre mujeres y pornografía era inevitable nombrar a Amarna Miller, actriz con la que Erika Lust ha trabajado en varias ocasiones. En su opinión el trabajo de Amarna no siempre es feminista, aunque ella se considere así en su vida personal. "No creo que Amarna diga que su trabajo es feminista, sino que ella lo es", "el hecho de que una actriz sea feminista no implica que su trabajo siempre lo sea". En este punto, defiende que los actores y las actrices sólo cumplen un guión, y quien decide el posicionamiento ideológico de la película es quien la dirige, nunca quien la interpreta. Terminamos nuestra charla comentando el polémico vídeo promocional del Salón Erótico de Barcelona. Asegura que es un lugar espeluznante al que jamás iría: "Consiste en ver espectáculos en vivo y cientos de hombres haciendo fotos como si nunca hubiesen visto una mujer desnuda".

Agradezco a Erika Lust su sinceridad y sus ganas de cambiar las cosas desde dentro, comparto su idea de que las mujeres debemos coger la cámara y cambiar el papel de musas por el de creadoras, autorrepresentarnos y cambiar el imaginario. No sólo porque sea bueno para nosotras, sino porque nos aportará mayor libertad a todos y a todas.