Cómo planificar el teletrabajo para que no se te haga cuesta arriba

El teletrabajo genera sentimientos encontrados.

A medida que las restricciones se siguen suavizando, quienes tienen un trabajo de oficina se preguntan: ¿y ahora qué?

Ha quedado demostrado que hay trabajos que se pueden hacer igual desde casa, pero también está claro que la interacción humana cara a cara es fundamental para mucha gente. El teletrabajo genera sentimientos encontrados, con algunos trabajadores que están deseando volver a la oficina y otros que prefieren seguir en casa.

La BBC ha preguntado a las 50 empresas más grandes del Reino Unido y la mayoría de ellas tiene la intención de implementar una combinación de teletrabajo y trabajo presencial. Algunas empresas han cerrado sus oficinas permanentemente o lo harán en cuanto termine su contrato de alquiler.

Es un estilo de vida radicalmente distinto y es normal que todavía genere mucha incertidumbre. Sigue leyendo para descubrir unos consejos simples para acostumbrarte al cambio, sobre todo si en marzo de 2020 pensabas que solo sería una solución temporal.

Mentalízate

Si te preocupa que el teletrabajo haya venido para quedarse en tu vida, Harriet Minter, autora de WFH – How To Build A Career You Love When You’re Not In The Office, señala que es fundamental recordar una cosa: “El teletrabajo durante una pandemia no es igual que el teletrabajo sin pandemia que habrá en un futuro próximo”.

“Piensa en lo que más echas de menos del trabajo presencial. Si es formación y desarrollo, habla con tu superior para ver cómo lo puede incorporar al teletrabajo”, propone Minter.

“Si lo que menos te gusta es no tener compañía, infórmate sobre las oficinas compartidas y coméntale a tu superior que quizás convendría pagar una cuota. Habrá empresas dispuestas a aceptar tu petición, pero les tendrás que explicar el motivo y ayudarles a encontrar la solución”, expone.

Si no es posible alquilar un espacio de trabajo en una oficina compartida, recuerda que el final de la pandemia está cada vez más cerca y muy pronto podrás llevarte el portátil a cualquier cafetería con wifi si necesitas un cambio de aires.

Invierte en tu comodidad

¿Después de más de un año sigues trabajando tirado en el sofá o en la cama? Esa solución está bien para un rato, pero puede ser fatal para tu columna a largo plazo.

Si el teletrabajo va a ser definitivo, ya va siendo hora de que acondiciones tu espacio de trabajo. Si no tienes una habitación en casa que puedas utilizar como despacho permanente, puedes comprarte un escritorio plegable para trabajar desde cualquier habitación y luego guardarlo en cualquier rincón o bajo el sofá. Existen muchos trucos gratuitos para convertir tu espacio de trabajo de casa en un lugar más cómodo.

Y recuerda: si te notas dolorido o agarrotado después de una larga jornada de teletrabajo, lo mejor que puedes hacer es moverte. La mayoría de los dolores y molestias se deben a la falta de movimiento, de modo que muévete en tus descansos y sigue moviéndote durante el día.

Reajusta tus límites

Si el teletrabajo ha venido para quedarse, deberías (si no lo has hecho ya) adoptar unos hábitos a largo plazo que te permitan mantener el bienestar y la productividad. El error que comete muchísima gente es no poner límites estrictos en su vida laboral, asegura Minter. Sin una rutina, esos límites se acaban difuminando.

“Puedes empezar todos los días a la misma hora y desde la misma habitación o quitarte la ropa de casa y ponerte la ropa de trabajo. La cuestión es encontrar señales simbólicas que marquen el inicio y el final de la jornada”, explica. “Un amigo mío queda con su vecina todos los días a las 5 de la tarde para pasear a sus perros. Así, a las 5 ambos han terminado y crean un límite físico con su trabajo”.

Otro error muy común entre quienes teletrabajan es centrarse solo en trabajar y trabajar y no mirar por su carrera profesional. Para evitar el estancamiento profesional, asegúrate de dedicarle un rato todas las semanas al networking para estar al tanto de todas las posibles oportunidades y proyectos que surjan, comenta Minter.

“Piensa con quién podrías hablar. Felicita a tus contactos profesionales cuando logren sus objetivos o conecta a dos conocidos que podrían ayudarse entre sí. El karma te lo acabará pagando. Si le dedicas un rato cada semana, tu nombre estará en boca de todos cuando surja una oportinudad, estés en casa o en la oficina”, asegura.

Traza un plan a largo plazo

Planificar el futuro parecía imposible en 2020, pero ahora ya se ve la luz al final del túnel y es hora de mirar hacia delante, señala Minter. Plantéate dónde quieres estar dentro de cinco años. Una vez establecido ese escenario, empieza a desarrollar tu red de contactos para que ese sueño se haga realidad.

“La buena noticia es que es más fácil hacerlo de forma digital que de forma presencial”, asegura Minter, que clasifica el networking en tres categorías: pagado, ganado y propio.

El networking pagado consiste en cursos online y membresías que te conectan con otras personas que se han embarcado en un proyecto similar al tuyo. “Pueden ser muy útiles porque generan muchos contactos con una pequeña inversión”, sostiene Minter.

El networking ganado es el que desarrollas a través de las redes sociales. Edita tu perfil para que se vea tu orientación profesional, busca personas que hablen de los temas que te interesan y participa en sus debates y publicaciones. “Se llama networking ‘ganado’ porque te lo tienes que ganar y debes estar dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo para convertirte en la primera recomendación de tus contactos”, explica Minter.

Finalmente, el networking propio es el que uno mismo puede crear desde cero. “Puedes crear un boletín informativo de eventos o simplemente crear un grupo de WhatsApp”, propone. “Convertirte en el rostro de una red de contactos es una forma muy valiosa de revalorizar tu perfil profesional, hacer contactos y ayudar a otros en sus proyectos”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

Chris Crisman
Mira Nakashima; diseñadora y ebanista en George Nakashima Woodworking. Foto tomada en New Hope, Pensilvania.
Chris Crisman
Nancy Poli; criadora de cerdos en Stryker Farms. Foto tomada en Saylorsburg, Pensilvania.
Chris Crisman
Carol Warn; encargada de plataformas de lixiviación en la compañía minera Marigold. Foto tomada en Valmy, Nevada.
Chris Crisman
Mindy Gabriel; bombero. Foto tomada en Upper Arlington, Ohio.
Chris Crisman
Leeann Johnson; conductora de camiones en Round Mountain Gold Mine. Foto tomada en Round Mountain, Nevada.
Chris Crisman
Christina Burris; proveedora y jefa de operaciones en St. Benjamin's Brewing. Foto tomada en Filadelfia, Pensilvania.
Chris Crisman
Alison Goldblum; promotora inmobiliaria. Foto tomada en Filadelfia, Pensilvania.
Chris Crisman
Kris Alvarez; geóloga en Round Mountain Gold Mine. Foto tomada en Nevada.
Chris Crisman
Beth Beverly; taxidermista. Foto tomada en Filadelfia, Pensilvania.
Chris Crisman
Jordan Ainsworth; trabajadora en Round Mountain Gold Mine. Foto tomada en Round Mountain, Nevada.