Soldados que aprenden a volar drones jugando a videojuegos: "La gente cree que es como el Call of Duty hasta que descubre que no hay opción de reiniciar"
Simuladores que permiten a los militares desarrollar habilidades clave.
A primera vista, podría parecer una partida cualquiera: una pantalla, un mando y un dron recorriendo un circuito virtual. Pero, para algunos soldados británicos, esas horas frente al ordenador forman parte de su entrenamiento militar. Antes de enfrentarse a un vuelo real, aprenden a pilotar drones jugando a videojuegos, una forma de practicar sin arriesgar equipos de miles de euros.
La iniciativa parte del 1.er Batallón de la Guardia Irlandesa del Ejército británico, que ha incorporado varios simuladores de vuelo para enseñar a sus soldados a manejar drones FPV antes de ponerlos a los mandos de una aeronave real. El sistema permite practicar desde circuitos de carreras hasta recorridos entre montañas y obstáculos, mientras los militares desarrollan habilidades como la coordinación ojo-mano, los reflejos y el control del aparato.
Los simuladores permiten además practicar en circuitos virtuales con pistas, montañas y otros obstáculos sin el riesgo de destruir un dron durante las primeras horas de aprendizaje. “La gente cree que es como el Call of Duty hasta que descubre que no hay opción de reiniciar”, asegura un operador de la unidad especial de drones Typhoon de Ucrania en declaraciones recogidas en Business Insider.
Hasta 60 horas de práctica
Pilotar un dron FPV, que transmite al operador las imágenes desde la cámara situada en el propio aparato, requiere muchas horas de práctica y una coordinación especialmente exigente. La Guardia Irlandesa establece un mínimo de 30 horas de simulador antes de otras 30 horas de vuelo real. Según el mando del batallón, tras completar las 60 horas los operadores alcanzan un nivel suficiente para manejar distintos tipos de drones.
Reino Unido no es el único país que ha apostado por esta fórmula. El Ejército de Estados Unidos puso en marcha en 2025 un curso específico de drones FPV en Fort Rucker, Alabama, en el que los soldados pasan aproximadamente 20-25 horas con simuladores antes de realizar vuelos reales. El programa también incorpora el uso de drones comerciales y la fabricación y reparación de componentes mediante impresión 3D.
La Guardia Irlandesa ha ido un paso más allá y ha creado su propio centro de entrenamiento, donde los militares pueden practicar con simuladores, reparar drones dañados y fabricar piezas. A su vez, trabaja en una versión móvil que pueda desplegarse sobre el terreno. Porque, aunque la pantalla permite aprender los movimientos básicos sin arriesgar miles de euros en cada error, hay algo que ningún videojuego puede reproducir: la presión, el peligro y las consecuencias de equivocarse cuando ya no existe ningún botón para volver a empezar.